La propuesta de la OMS pone sobre la mesa una medida fiscal con alta evidencia en salud pública. Se trata de aumentar los precios reales de productos nocivos mediante impuestos especiales, con el doble propósito de reducir su consumo y generar ingresos públicos.
Según estimaciones del organismo, un incremento único del 50 % en el precio del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas permitiría evitar 50 millones de muertes prematuras en los próximos 50 años. Estos tres productos son responsables de gran parte de la carga global de enfermedades no transmisibles (ENT), que a su vez causan más del 75 % de las muertes a nivel mundial.
“El momento de actuar es ahora. Los impuestos para la salud son una de las herramientas más eficaces que tenemos”, señaló el Dr. Jeremy Farrar, Subdirector General de Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades de la OMS.
Una meta ambiciosa: USD 1 billón en una década
La OMS se plantea una meta clara: que los países logren recaudar al menos un billón de dólares durante los próximos diez años mediante impuestos para la salud. El antecedente ya existe: entre 2012 y 2022, cerca de 140 países aumentaron los impuestos al tabaco, logrando en promedio un alza real del 50 % en los precios de venta.
Esto demuestra, según el organismo internacional, que los cambios a gran escala son viables. Países como Colombia y Sudáfrica han mostrado que es posible combinar aumentos impositivos con resultados positivos tanto en salud como en recaudación.
Sin embargo, la OMS advierte que muchas naciones todavía ofrecen exenciones fiscales o mantienen acuerdos con industrias nocivas especialmente la del tabaco que limitan el margen de maniobra para elevar los impuestos. En este sentido, la organización insta a revisar y reformar estos compromisos para no socavar los objetivos sanitarios nacionales.
Enfoque multisectorial y alianzas para el cambio
La Iniciativa «3 para el 35» busca trascender el enfoque sectorial clásico. Además de incentivar reformas fiscales, promueve un modelo de trabajo colaborativo entre ministerios de salud, ministerios de hacienda, legisladores, organizaciones de la sociedad civil y universidades.
“La iniciativa se basa en tres pilares interdependientes: reducir el consumo perjudicial mediante precios más altos, recaudar ingresos sostenibles para el desarrollo y generar respaldo político multisectorial”, explica la OMS.
Para ello, se pondrá en marcha un ecosistema de cooperación técnica y acompañamiento a los gobiernos, liderado por la OMS junto con socios internacionales con experiencia en políticas fiscales, gobernanza tributaria y evaluación de impacto.
Salud pública y sostenibilidad financiera: una doble ganancia
Más allá del impacto directo sobre la morbilidad y mortalidad por ENT, los llamados “impuestos para la salud” representan una vía sostenible de financiamiento para sistemas sanitarios con recursos escasos o dependientes de cooperación internacional.
Muchos países incluidos los de renta media están en proceso de transición hacia modelos de salud financiados internamente. En ese escenario, contar con mecanismos de tributación específicos para salud pública puede marcar la diferencia en la consolidación de sistemas universales, resilientes y equitativos.
Al internalizar los costos sociales de productos como el tabaco y las bebidas azucaradas, los impuestos permiten reequilibrar incentivos y proteger a poblaciones vulnerables, especialmente cuando van acompañados de subsidios a alimentos saludables o políticas de promoción de la actividad física.
Estrategia fiscal con impacto transformador
La propuesta de la OMS mediante la iniciativa “3 para el 35” representa una convergencia entre salud pública, política fiscal y desarrollo sostenible. Aumentar los impuestos al tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas no solo puede salvar millones de vidas, sino que también ofrece una fuente estable de financiación para cerrar brechas históricas en salud.
Frente a la creciente carga de enfermedades no transmisibles, la presión fiscal regresiva y la necesidad urgente de fortalecer la cobertura sanitaria universal, esta iniciativa se presenta como una oportunidad para que los países adopten decisiones audaces, informadas y centradas en el bienestar colectivo.
Como concluye el organismo internacional: “Una fiscalidad más inteligente y justa no es solo una opción técnica: es una decisión política fundamental para proteger la salud y acelerar los progresos hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.