El Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, analiza extender el uso de la vacuna Patria, desarrollada durante la pandemia por COVID-19, hacia nuevas aplicaciones médicas como la fiebre amarilla y potencialmente el tratamiento de ciertos tipos de cáncer. De acuerdo con la Secretaría de Salud, la iniciativa busca aprovechar la tecnología nacional para fortalecer la autonomía científica del país y su capacidad de innovación en biotecnología.
Durante una conferencia oficial, el secretario de Salud, David Kersenovich Stalnikowitz, explicó que la vacuna Patria creada en México durante la emergencia sanitaria se encuentra actualmente bajo evaluación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para obtener su registro sanitario. “Actualmente, está tratando de pasar las pruebas necesarias ante Cofepris para su registro sanitario”, afirmó el funcionario, al subrayar que el biológico se somete a los estándares regulatorios correspondientes antes de ampliar su uso.
Además, destacó que la tecnología desarrollada para la vacuna no se limita al combate del SARS-CoV-2. “Se está analizando y abriendo posibilidades para atender otras enfermedades como lo es la fiebre amarilla. La tecnología es distinta y ahí queremos aprovechar qué tipo de vacuna se puede producir fundamentalmente”, puntualizó.
La vacuna Patria fue el resultado de la colaboración entre el Gobierno Federal y centros de investigación nacionales, con el objetivo de garantizar acceso equitativo a inmunizaciones en contextos de alta demanda global. Ahora, bajo la administración de Sheinbaum, el proyecto podría evolucionar hacia un modelo de plataforma biotecnológica multifuncional.
Transferencia tecnológica y cooperación internacional
Kersenovich Stalnikowitz reveló que México mantiene acuerdos de cooperación con farmacéuticas internacionales, entre ellas Moderna y Pfizer, para fortalecer las capacidades nacionales en el desarrollo de vacunas basadas en RNA mensajero (ARNm). “El futuro de RNA no es solo las enfermedades infecciosas pulmonares, sino que tiene que ver con el tratamiento de cáncer; en los estudios de investigación se vuelve muy necesario este tipo de tecnología para tratamientos futuros”, subrayó.
El secretario enfatizó que el país busca no depender exclusivamente de alianzas externas, sino incorporar la transferencia de conocimiento y la formación de talento nacional en biotecnología. “Y para que México no se quede atrás, queremos tener la transferencia de tecnología de RNA, se está preparando ya el recurso humano que sepa cómo manejar las tecnologías, por una parte”, afirmó.
Este enfoque se alinea con la visión de soberanía sanitaria promovida por la administración federal, que busca reducir la dependencia del país respecto a laboratorios extranjeros y fortalecer su capacidad de respuesta ante futuras emergencias de salud pública.
De la prevención a la oncología personalizada
Más allá de las enfermedades infecciosas, la tecnología de RNA mensajero abre nuevas posibilidades en terapias contra el cáncer. Según Kersenovich Stalnikowitz, México ya trabaja en la capacitación de personal especializado y en la investigación aplicada al diseño de tratamientos personalizados. “Por otro lado, encubrirla para poderla utilizar en vacunas y lo que viene a futuro son tratamientos personalizados para cáncer”, precisó el secretario.
Entre los campos prioritarios de investigación se incluyen los cánceres de páncreas, gástrico y colon, que representan una carga importante de mortalidad en el país. La integración del RNA como herramienta terapéutica permitiría adaptar los tratamientos a las características moleculares de cada paciente, una tendencia ya consolidada en países con sistemas de innovación biomédica avanzados.
Disponibilidad de biológicos y vacunación nacional
El secretario de Salud reiteró que tanto la vacuna Patria como las basadas en RNA siguen siendo seguras y efectivas para la protección contra el COVID-19. “Se tiene más de 10 millones de dosis disponibles para aplicarse a la población que tiene factores de riesgo, como son los mayores de 60 años o que tengan comorbilidades”, señaló Kersenovich.
Asimismo, destacó que el Gobierno Federal dispone de 40 millones de vacunas contra la influenza, las cuales ya se producen en territorio nacional por segundo año consecutivo, reflejando un avance en la autosuficiencia farmacéutica y biotecnológica.
El funcionario insistió en la importancia de mantener la cobertura de vacunación en grupos vulnerables, mientras se avanza en la diversificación de plataformas tecnológicas que permitirán enfrentar futuras epidemias con mayor autonomía científica.
Innovación nacional y soberanía sanitaria
La propuesta del gobierno de Sheinbaum para diversificar el uso de la vacuna Patria se enmarca en una estrategia de largo plazo que busca transformar el modelo de salud pública mexicana, fortaleciendo la investigación biomédica, la producción nacional de vacunas y el aprovechamiento de tecnologías de RNA.
Si bien la expansión del proyecto requerirá inversión, cooperación internacional y validaciones científicas, representa un paso hacia la independencia tecnológica en salud. De concretarse, México podría posicionarse como un referente regional en innovación biotecnológica, con capacidad no solo para prevenir enfermedades infecciosas, sino también para desarrollar terapias oncológicas de vanguardia.


