El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advirtió que la prevención del Alzheimer una de las enfermedades neurodegenerativas más frecuentes y de mayor impacto sanitario en el país puede fortalecerse mediante acciones cotidianas como la actividad física regular, la mejora del estado nutricional y el control estricto de comorbilidades como la obesidad, la hipertensión, la depresión y la diabetes.
La institución sostiene que estas intervenciones, junto con la reducción de la exposición a factores como el tabaquismo, la contaminación ambiental, la discapacidad auditiva y los traumatismos craneoencefálicos, podrían disminuir de forma significativa la probabilidad de desarrollar demencia. La especialista en geriatría del IMSS, doctora Zazil Ana Ramírez Espinosa, destacó que una adecuada atención multidisciplinaria incluyendo tratamiento farmacológico, terapias cognitivas y apoyo al cuidador permite mejorar la calidad de vida del paciente y retrasar el deterioro funcional.
Actividad física y salud metabólica: pilares del enfoque preventivo del IMSS
El IMSS subrayó que realizar actividad física con impacto directo sobre la obesidad, la presión arterial elevada, la depresión y la diabetes constituye una estrategia central para reducir el riesgo de Alzheimer. De acuerdo con la institución, estas comorbilidades están estrechamente ligadas a la progresión de enfermedades neurodegenerativas, por lo que su manejo temprano es determinante para influir en el riesgo a largo plazo.
La doctora Ramírez Espinosa enfatizó que mejorar el estado nutricional, promover hábitos saludables y fomentar rutinas de ejercicio adaptadas a la edad y condiciones clínicas son intervenciones con beneficios tanto preventivos como funcionales para los adultos mayores. Estas acciones permiten disminuir inflamación sistémica, mejorar la oxigenación cerebral y mantener conexiones neuronales activas por más tiempo.
El llamado del IMSS también implica fortalecer el trabajo clínico preventivo en unidades de salud, promoviendo tamizajes oportunos de diabetes, hipertensión y trastornos del estado de ánimo, y estableciendo programas comunitarios de actividad física enfocados en personas en riesgo.



Catorce factores de riesgo que influyen en el desarrollo de demencias
Como parte del mensaje institucional, el IMSS informó que existen 14 factores de riesgo identificados que pueden influir directamente en el desarrollo de demencias y cuya intervención permitiría reducir hasta un porcentaje significativo los casos prevenibles.
Entre estos factores destacan: tabaquismo, contaminación ambiental, discapacidad auditiva y visual, aislamiento social, alcoholismo, baja escolaridad y traumatismos cráneoencefálicos. Este último punto resulta especialmente relevante para personas que practican deportes de contacto como fútbol americano o soccer, donde los golpes repetitivos en la cabeza aumentan la probabilidad de daño neurológico.
La geriatría contemporánea insiste en que la prevención debe iniciar desde etapas tempranas de la vida, integrando educación, salud auditiva, bienestar emocional y entornos seguros. El IMSS adopta esta perspectiva e incorpora la identificación de factores de riesgo desde la atención primaria.
Tratamiento farmacológico y control de síntomas neuropsiquiátricos
En el manejo clínico de los pacientes con Alzheimer, el IMSS emplea medicamentos dirigidos a mejorar la memoria, así como antidepresivos y antipsicóticos para controlar síntomas neuropsiquiátricos que pueden generar agresividad verbal o física.
La doctora Ramírez Espinosa precisó que estos tratamientos no detienen la enfermedad, pero permiten estabilizar conductas, reducir episodios de confusión severa y mejorar el bienestar del paciente y del cuidador. El objetivo es lograr un manejo integral que priorice la seguridad, la estabilidad emocional y la funcionalidad del adulto mayor.
En paralelo, las terapias cognitiva y física se han consolidado como herramientas esenciales para promover autonomía y retrasar la pérdida de habilidades básicas, lo cual genera beneficios clínicos, sociales y económicos.
Cuidado integral y rol del cuidador: un eje crítico del abordaje del Alzheimer
El IMSS explicó que el éxito del tratamiento también depende de establecer rutinas que faciliten la habituación del paciente, permitiendo que mantenga su atención en estímulos funcionales y reduzca episodios de desorientación.
Los equipos multidisciplinarios compuestos por rehabilitadores, audiólogos, geriatras, psiquiatras, neurólogos y psicólogos trabajan en estrategias de nutrición, rehabilitación cognitiva, atención psiquiátrica y ocupacional, para preservar la mayor independencia posible en quienes viven con Alzheimer.
La institución también resaltó la importancia de instruir al cuidador, brindarle herramientas prácticas y acompañarlo emocionalmente, dado que las cargas físicas y psicológicas asociadas al cuidado prolongado pueden impactar la salud familiar y la continuidad del tratamiento.
Un desafío creciente para el sistema de salud
El incremento de la esperanza de vida en México y la creciente prevalencia de enfermedades crónicas hacen que la prevención del Alzheimer sea una prioridad sanitaria. El enfoque presentado por el IMSS reafirma la necesidad de articular acciones comunitarias, clínicas y educativas para disminuir los factores de riesgo modificables desde etapas tempranas.
Para los médicos, administradores de clínicas y profesionales del sector, esta información representa una alerta preventiva: los servicios de geriatría, neurología, rehabilitación y atención primaria deberán prepararse para atender de forma más eficiente a una población envejecida con condiciones neurodegenerativas en aumento.
Con esta directriz, el IMSS posiciona un mensaje central: «la prevención no solo es posible, sino estratégica para disminuir la carga futura del Alzheimer en el país».
Una hoja de ruta preventiva para enfrentar el Alzheimer en México
El posicionamiento del IMSS revela una ruta clara para enfrentar el Alzheimer desde la prevención: actividad física, control de enfermedades metabólicas, reducción de exposición a factores ambientales y atención multidisciplinaria. Con ello, la institución busca fortalecer la respuesta clínica y comunitaria ante una enfermedad que seguirá creciendo en prevalencia y que exige acciones integrales, coordinadas y sostenidas en el tiempo para reducir su impacto sanitario y social.




