La OPS informó que está apoyando la coordinación internacional frente a un grupo de casos de síndrome pulmonar por hantavirus asociados con un crucero en el Atlántico. La respuesta se desarrolla junto con autoridades sanitarias de los países involucrados y en coordinación con la Organización Mundial de la Salud, en el marco de las actividades de investigación epidemiológica y respuesta ante eventos con potencial impacto internacional.
El apoyo de la organización regional se concentra en facilitar cooperación técnica mediante expertos en diagnóstico de laboratorio, manejo clínico, prevención y control de infecciones. Estos componentes son esenciales en un evento de esta naturaleza, debido a que el síndrome pulmonar por hantavirus puede evolucionar de forma grave, requiere detección oportuna y demanda medidas estrictas para el manejo de casos y contactos.
La OPS también está apoyando el intercambio de información entre países a través de los Puntos Focales Nacionales del Reglamento Sanitario Internacional. Este mecanismo permite coordinar comunicaciones rápidas sobre eventos de salud pública que pueden involucrar a más de un país, como ocurre en incidentes asociados a transporte internacional.
En relación con el crucero, la OMS facilita la coordinación entre Estados Miembros y operadores del buque, incluyendo apoyo para evacuación médica de pasajeros, evaluación de riesgos para la salud pública y aplicación de medidas sanitarias a bordo. La respuesta incluye investigación epidemiológica, atención y aislamiento de casos, rastreo de contactos y coordinación entre países.
Qué es el hantavirus y por qué puede ser grave
El hantavirus corresponde a un grupo de virus transmitidos principalmente por roedores. La infección en humanos puede ocurrir al inhalar partículas contaminadas con orina, excrementos o saliva de roedores infectados, especialmente en espacios cerrados o con poca ventilación.
Se clasifican en dos grandes grupos: los del Viejo Mundo, presentes en África, Asia y Europa, y los del Nuevo Mundo, que circulan en América. Ambos pueden causar enfermedades graves, aunque se asocian con síndromes diferentes. Los hantavirus del Nuevo Mundo causan síndrome pulmonar por hantavirus, mientras que los del Viejo Mundo producen fiebre hemorrágica con síndrome renal.
Andrea Vicari, jefa de la Unidad de Manejo de Riesgos Infecciosos de la OPS, explicó que el síndrome pulmonar por hantavirus es poco frecuente, pero puede ser grave. La transmisión ocurre principalmente por exposición a roedores y, en situaciones excepcionales, especialmente con el hantavirus andino, puede presentarse transmisión de persona a persona mediante contacto estrecho y prolongado.
Este punto resulta relevante para el abordaje clínico y epidemiológico. Aunque la principal vía de infección sigue siendo ambiental, la posibilidad excepcional de transmisión interpersonal obliga a mantener medidas de vigilancia, aislamiento y seguimiento de contactos en escenarios específicos.
Alerta regional y situación epidemiológica en las Américas
La OPS recordó que en diciembre de 2025 emitió una alerta epidemiológica tras observar un aumento de casos en países endémicos, particularmente en el Cono Sur. Esa alerta resaltó la necesidad de fortalecer la vigilancia, la preparación y la respuesta frente a una enfermedad rara, pero potencialmente mortal.
En 2025, hasta la semana epidemiológica 47, ocho países de la Región de las Américas notificaron casos confirmados de síndrome pulmonar por hantavirus. En total, se reportaron 229 casos confirmados y 59 fallecimientos, principalmente en países del Cono Sur.
A partir de ese escenario, la OPS instó a sus Estados Miembros a reforzar la vigilancia epidemiológica, garantizar diagnóstico oportuno, asegurar manejo clínico adecuado e implementar medidas intersectoriales para reducir riesgos ambientales y laborales asociados con la enfermedad.
Aunque los casos siguen siendo relativamente poco frecuentes, la presencia persistente del virus en reservorios animales y determinadas condiciones ambientales y sociales mantienen al hantavirus como un desafío para la salud pública regional. La vigilancia no solo depende de la capacidad clínica, sino también de la integración entre laboratorios, equipos epidemiológicos y trabajo de campo.
Capacidades regionales: laboratorio, simulación y secuenciación genética
En los últimos años, la OPS ha intensificado su trabajo con los países para fortalecer la preparación ante el hantavirus y otras enfermedades zoonóticas. En 2023, organizó un taller regional en Colombia junto con centros colaboradores y laboratorios nacionales, orientado a fortalecer la vigilancia epidemiológica y la detección en laboratorio de hantavirus y arenavirus.
Estas iniciativas incluyeron capacitación en técnicas moleculares, armonización de protocolos, ejercicios de simulación de brotes y fortalecimiento de la integración entre vigilancia epidemiológica, laboratorio e investigaciones de campo. Para los países, este tipo de preparación es clave porque permite responder con mayor rapidez ante casos sospechosos, brotes o eventos internacionales.
En 2024, reuniones técnicas realizadas en Panamá impulsaron el desarrollo de directrices regionales y materiales de capacitación. Estas herramientas incorporaron componentes de vigilancia ecológica y secuenciación genética, dos elementos cada vez más relevantes para comprender la circulación viral, caracterizar eventos y orientar respuestas de salud pública.
Como parte de los esfuerzos continuos, está previsto un nuevo taller de capacitación regional para junio de 2026 en Panamá. Jairo Méndez Rico, virólogo de la OPS, señaló que la clave está en fortalecer la capacidad de los países para detectar casos precozmente, responder con rapidez y reducir el riesgo de transmisión.
Prevención: reducir exposición a roedores y mejorar condiciones ambientales
La OPS recordó que no existe vacuna ni tratamiento antiviral específico para el hantavirus. Por ello, la prevención constituye la principal línea de defensa. Las recomendaciones se enfocan en disminuir el contacto con roedores, mantener espacios limpios y bien ventilados, almacenar alimentos en recipientes sellados y aplicar prácticas adecuadas de limpieza y desinfección en áreas potencialmente contaminadas.
Estas medidas son especialmente importantes en lugares cerrados, bodegas, viviendas o espacios con señales de presencia de roedores, donde la inhalación de partículas contaminadas puede convertirse en una vía de exposición. También son relevantes para actividades laborales, comunitarias o ambientales que puedan aumentar el contacto con reservorios animales.



