El Instituto Mexicano del Seguro Social llamó a fortalecer la detección oportuna de mujeres con miomas uterinos, especialmente cuando consultan por sangrados menstruales de mayor cantidad o duración. La recomendación apunta a prevenir complicaciones que pueden afectar la calidad de vida y la estabilidad clínica de las pacientes, como anemia secundaria a pérdidas sanguíneas persistentes.
De acuerdo con el doctor Hugo César Hernández Gordillo, jefe de Área en la División Transversal de Salud Pediátrica y de la Mujer en la Coordinación de Unidades de Segundo Nivel, los miomas son tumores benignos que se localizan en el útero y pueden originarse en distintas capas de este órgano. Aunque su naturaleza es benigna, su impacto clínico depende del tamaño, localización, número de lesiones y síntomas asociados.
El especialista indicó que 80% de las mujeres mexicanas desarrollará miomas en algún momento de su vida reproductiva. Sin embargo, la mitad no presentará síntomas, por lo que en muchos casos el diagnóstico puede aparecer como un hallazgo durante un ultrasonido solicitado por otra razón clínica.
Sangrado abundante, dolor lumbar y síntomas urinarios: señales de alerta
El IMSS destacó que uno de los principales motivos de consulta es el sangrado menstrual abundante, ya sea por mayor cantidad o por mayor duración. Este dato es relevante porque la pérdida sanguínea repetida puede disminuir los niveles de hemoglobina y desencadenar anemia.
Además del sangrado, las pacientes pueden presentar inflamación abdominal, dolor lumbar, estreñimiento e irritación vesical. Esta última se manifiesta como ganas frecuentes de ir al baño durante el día, con poca salida de orina. Estos síntomas pueden estar relacionados con el efecto de masa de los miomas sobre órganos vecinos o con alteraciones en la dinámica pélvica.
El mensaje institucional es claro: los cambios en el sangrado menstrual no deben normalizarse. En mujeres en edad reproductiva, un sangrado más abundante, prolongado o asociado con fatiga debe motivar valoración médica, particularmente cuando se acompaña de síntomas abdominales, lumbares, intestinales o urinarios.
Anemia severa: una complicación que requiere diagnóstico oportuno
Uno de los riesgos señalados por el IMSS es el desarrollo de anemia, que incluso puede ser severa cuando los sangrados son abundantes. La entidad recomendó estar alerta ante síntomas como cansancio crónico, sensación de fatiga, sueño y somnolencia durante el día.
Para confirmar la disminución de hemoglobina, el Seguro Social realiza biometría hemática. Este estudio permite valorar si existe anemia y estimar su magnitud. De forma complementaria, se utiliza ultrasonido pélvico para observar la presencia de miomas, identificar su tamaño y orientar la conducta médica.
Desde el punto de vista clínico, esta ruta diagnóstica permite diferenciar a las pacientes que solo requieren vigilancia de aquellas que necesitan tratamiento médico o quirúrgico. También permite establecer si el sangrado ya produjo una repercusión sistémica que deba abordarse de forma prioritaria.
Tratamiento individualizado según síntomas y deseo reproductivo
El IMSS informó que brinda atención a mujeres con miomas uterinos en sus tres niveles de atención. El tratamiento se define de manera individual, de acuerdo con las necesidades de salud, la presencia o ausencia de síntomas, el tamaño de los miomas y la decisión de la paciente sobre conservar o no la fertilidad.
En mujeres sin síntomas, cuyo diagnóstico se realiza por hallazgo en ultrasonido, el manejo puede consistir en seguimiento semestral o anual con estudios de gabinete. El objetivo es vigilar la evolución de los miomas y detectar posibles cambios en su tamaño o comportamiento clínico.
En pacientes con síntomas, miomas pequeños y deseo de conservar la fertilidad, el IMSS puede ofrecer tratamiento médico a base de hormonales o algún dispositivo que libere microdosis de hormonas. Este tipo de manejo busca controlar el sangrado y los síntomas, evitando intervenciones más invasivas cuando la situación clínica lo permite.
Cirugía conservadora o histerectomía: decisiones según el caso
Para pacientes con miomas grandes que desean conservar su fertilidad, la opción descrita por el especialista es una cirugía conservadora para retirar los miomas y permitir que en el futuro puedan buscar un embarazo. Este abordaje busca preservar el útero y responder al proyecto reproductivo de la paciente.
En contraste, cuando la mujer no planea tener más hijos, en el segundo y tercer nivel de atención puede realizarse una histerectomía total abdominal. Según explicó Hernández Gordillo, este procedimiento consiste en retirar el útero o matriz junto con el cuello uterino. Generalmente no requiere retirar ovarios ni trompas, por lo que la paciente no necesitaría terapia hormonal de reemplazo.
La diferenciación entre tratamiento médico, cirugía conservadora e histerectomía evidencia la necesidad de una valoración integral. El manejo no depende únicamente de la presencia del mioma, sino de sus síntomas, tamaño, complicaciones y preferencias reproductivas.
Alimentación, actividad física y control del peso
El IMSS también recomendó acompañar el tratamiento médico o quirúrgico con alimentación balanceada y actividad física. La finalidad es prevenir o reducir el sobrepeso y la obesidad, condiciones que pueden influir en la producción de estrógenos, hormonas relacionadas con el crecimiento de los miomas.
Esta recomendación integra el manejo ginecológico con medidas de autocuidado y prevención. Aunque los miomas tienen un abordaje médico específico, el control del peso y los hábitos saludables pueden formar parte de una estrategia más amplia para reducir factores que favorecen su progresión.
En síntesis, la recomendación del Seguro Social se centra en no postergar la consulta ante sangrados menstruales abundantes o prolongados. La detección temprana permite confirmar el diagnóstico, identificar anemia, vigilar el crecimiento de los miomas y definir un tratamiento acorde con las necesidades clínicas y reproductivas de cada mujer.
