El programa La Clínica es Nuestra en el ISSSTE ampliará su cobertura en 2026 con la incorporación de 650 unidades médicas de primer nivel y mixtas que recibirán presupuesto para fortalecer la atención, de acuerdo con información del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. El director general del organismo, Martí Batres Guadarrama, destacó que esta estrategia ya benefició a 562 clínicas en 2025 y ahora extenderá su operación a Clínicas de Medicina Familiar con Especialidades y Quirófano y a Clínicas Hospital, con una inversión de 375 millones de pesos durante este año.
Martí Batres explicó que el programa se desarrolla a partir de la entrega directa de recursos a las unidades médicas para ejecutar obras de mejora y adquirir equipamiento. Según indicó, el mecanismo también contempla la participación de las y los derechohabientes, quienes intervienen en la definición de necesidades prioritarias dentro de sus clínicas. Con ello, el ISSSTE mantiene un esquema orientado al fortalecimiento del primer nivel de atención y a la mejora de condiciones operativas en las unidades beneficiadas.
“A partir de esta administración estamos realizando el programa La Clínica es Nuestra en el ISSSTE. Eso quiere decir que estamos entregando recursos a todas las unidades médicas de primer nivel y las mixtas, para que hagan obras de mejora y adquieran nuevos equipamientos”, aseguró el director general a través de un video difundido en redes sociales.
Más unidades y mayor cobertura para el primer nivel de atención
La expansión prevista para 2026 marca una nueva etapa para este programa dentro del ISSSTE. Luego de haber alcanzado a 562 clínicas en 2025, la institución informó que este año serán 650 las unidades de primer nivel y mixtas que recibirán presupuesto para fortalecer sus capacidades. La ampliación incluye además a unidades con un perfil más resolutivo, como las Clínicas de Medicina Familiar con Especialidades y Quirófano y las Clínicas Hospital.
De acuerdo con el ISSSTE, la asignación de recursos permitirá que las unidades médicas impulsen proyectos vinculados con infraestructura, equipamiento e insumos, con base en necesidades identificadas por sus propias comunidades usuarias. El énfasis institucional se centra en reforzar la operación de los servicios desde el primer contacto con la derechohabiencia y en atender carencias puntuales que inciden en la prestación cotidiana de la atención médica.
El monto destinado en 2026 asciende a 375 millones de pesos. Martí Batres subrayó que este financiamiento se canaliza para respaldar mejoras concretas en las clínicas y que su aplicación está sujeta a los proyectos previamente acordados dentro de cada unidad. Bajo este esquema, el instituto plantea un proceso en el que el recurso no se distribuye de manera uniforme para fines generales, sino para necesidades específicas definidas localmente.
¿Cómo decide la derechohabiencia las mejoras en cada clínica del ISSSTE?
Uno de los componentes centrales del programa es la participación de la comunidad usuaria en la toma de decisiones. El director general del ISSSTE enfatizó que son las y los derechohabientes quienes determinan qué requiere cada unidad médica, ya sea en obras de infraestructura, compra de equipo o adquisición de insumos médicos. Esa definición se traduce en proyectos concretos sobre los que se aplican los recursos asignados.
“Algunas unidades, por ejemplo, compran refrigeradores para la red fría o para vacunas. Otras construyen rampas para personas con discapacidad o techumbres o mejoran los baños. Cada unidad decide”, dijo Martí Batres. Con esta declaración, el funcionario resumió la lógica de operación de La Clínica es Nuestra en el ISSSTE, centrada en responder a necesidades diferenciadas y no en un catálogo único de intervenciones.
El programa inició este año el 21 de febrero con la realización de asambleas comunitarias. En esos encuentros, la derechohabiencia participó para elegir tanto los proyectos de mejoramiento y equipamiento que se ejecutarían en sus clínicas, como a las personas que integran el Comité de Salud para el Bienestar, conocido como COSABI. Este comité es responsable de representar a la comunidad y ejercer los recursos asignados.
La operatividad del modelo coloca a las y los usuarios en un papel activo dentro del proceso de mejora de las unidades. A través de las asambleas y de los comités, el ISSSTE articula una ruta en la que las decisiones sobre las prioridades de inversión parten de la experiencia directa de quienes utilizan los servicios de salud y conocen las carencias más inmediatas de cada instalación.
Equipamiento y obras de mejora marcan el avance del programa
Entre los equipos que algunas unidades adquieren con el presupuesto asignado se encuentran refrigeradores para medicamentos y vacunas, electrocardiógrafos, desfibriladores, negatoscopios, básculas, camas de exploración, camillas, autoclaves para esterilización, sillones dentales, baumanómetros, termómetros, oxímetros y glucómetros. Esta relación da cuenta del tipo de equipamiento que el programa permite incorporar en función de los requerimientos definidos por cada clínica.
En materia de infraestructura, el ISSSTE reportó que los recursos también se destinan a obras como la adecuación de rampas para personas con discapacidad, bardas perimetrales, portones y techumbres, así como a la sustitución de pisos y plafones, impermeabilización y pintura, rehabilitación de baños y sistemas de aire acondicionado, además del mantenimiento de instalaciones eléctricas e hidráulicas. Se trata de acciones orientadas a mejorar tanto la funcionalidad de los espacios como las condiciones generales de operación.
Los resultados reportados al cierre de 2025 muestran la dimensión operativa que ha alcanzado el programa. De acuerdo con el instituto, mediante La Clínica es Nuestra en el ISSSTE se adquirieron 3 mil 559 equipos médicos y se realizaron 2 mil 839 obras. Con ello, la institución señaló que fue posible mejorar la infraestructura de las unidades médicas beneficiadas.
El ISSSTE también destacó que el programa fortaleció el sentido de identidad, pertenencia y participación comunitaria. Bajo esta perspectiva, la estrategia no solo se presenta como un mecanismo de mejora física y material para las clínicas, sino también como una vía de involucramiento de la derechohabiencia en decisiones que impactan directamente en las condiciones de atención dentro de sus unidades médicas.
La ampliación de La Clínica es Nuestra en el ISSSTE durante 2026 confirma la continuidad de una estrategia basada en presupuesto directo, participación comunitaria y definición local de prioridades. Con 650 unidades contempladas este año y una inversión de 375 millones de pesos, el instituto proyecta una nueva fase de fortalecimiento para clínicas de primer nivel y mixtas, con intervenciones que abarcan equipamiento, infraestructura y organización comunitaria en torno a los servicios de salud.



