PUBLICADO: febrero 20, 2026 | 9:49 am

Melanoma acral en México: estudio genómico identifica tres subtipos con desenlaces distintos

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Un estudio liderado por el Wellcome Sanger Institute y la UNAM caracterizó genéticamente el melanoma acral en México y halló diferencias vinculadas a ascendencia y expresión génica. Los resultados sugieren que este subtipo no puede abordarse como una única entidad tumoral.
Melanoma acral en México estudio genómico identifica tres subtipos con desenlaces distintos

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El melanoma acral, un subtipo poco frecuente y agresivo de cáncer de piel, podría estar condicionado por la ascendencia genética de los pacientes y presentar comportamientos biológicos distintos con relevancia para el diagnóstico y el abordaje clínico. Así lo plantea un estudio desarrollado por el Wellcome Sanger Institute, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y colaboradores, publicado en Nature, tras analizar genéticamente más de un centenar de tumores de pacientes mexicanos e identificar patrones moleculares asociados con desenlaces diferentes.

Un cáncer de piel que no depende de la radiación ultravioleta

A diferencia del melanoma más estudiado, frecuentemente relacionado con la exposición a radiación ultravioleta (UV), el melanoma acral se origina en regiones del cuerpo que, por lo general, no reciben sol: palmas de las manos, plantas de los pies y debajo de las uñas. Esta localización lo ubica en un terreno biológico distinto al melanoma inducido por UV, pese a que en la práctica clínica con frecuencia se agrupan bajo una misma categoría.

En términos de carga global, en 2022 se reportaron más de 330.000 diagnósticos de melanoma. Dentro de esa cifra, el melanoma acral representa apenas entre 1% y 3% de los casos, por lo que se considera raro. No obstante, el estudio resalta que en poblaciones con ascendencia indígena americana, asiática y africana, este subtipo puede constituir la mayor parte de los diagnósticos de melanoma, lo que lo convierte en un problema relevante para regiones y grupos históricamente menos incluidos en investigación.

El texto también señala que, pese a la evidencia creciente sobre diferencias clínicas y biológicas, el melanoma acral ha permanecido subestudiado, con escasa representación en genómica del cáncer y sin un tratamiento dirigido específico aprobado. Estas brechas se acentúan en América Latina, donde los registros nacionales de cáncer son limitados o inexistentes, dificultando el seguimiento sistemático de tendencias.

¿Qué revela el estudio en México sobre la biología del melanoma acral?

Con el objetivo de comprender qué alteraciones genéticas sostienen el melanoma acral en América Latina, los investigadores centraron su análisis en tumores de pacientes mexicanos. La cohorte incluyó 123 tumores provenientes de 92 pacientes con diagnóstico de melanoma acral y a partir de esta muestra, se generaron datos genómicos en el Wellcome Sanger Institute.

El enfoque combinó secuenciación de ADN y análisis de expresión génica, lo que permitió evaluar mutaciones, cambios genéticos de gran escala y patrones de actividad de genes en los tumores. Un componente distintivo fue la estimación de la ascendencia genética de los pacientes, integrándola directamente al estudio del ADN tumoral para explorar cómo el trasfondo ancestral se relaciona con la estructura molecular del cáncer.

Este diseño permitió enlazar el perfil molecular de los tumores con resultados clínicos, aportando un nivel de lectura biológica más detallado de lo que se había documentado en poblaciones latinoamericanas. En términos de alcance, el estudio es presentado como uno de los análisis genéticos más completos del melanoma acral en una población de la región.

Metodología del análisis genómico y variables evaluadas

La caracterización del melanoma acral en esta cohorte se basó en un conjunto de procedimientos orientados a describir cómo se comporta el tumor desde el punto de vista molecular, sin limitarse a mutaciones puntuales.

  • Muestra: 123 tumores de 92 pacientes mexicanos con melanoma acral.
  • Estrategia analítica: combinación de secuenciación de ADN y medición de expresión génica.
  • Aspectos revisados: mutaciones tumorales, cambios genéticos a gran escala y patrones de actividad de genes.
  • Elemento diferencial: análisis de ascendencia genética para relacionarla con el ADN tumoral.
  • Objetivo operativo: asociar la estructura molecular del tumor con los desenlaces observados.

A partir de estos componentes, los investigadores ampliaron la descripción del melanoma acral más allá de la idea de un único perfil biológico y propusieron que su variabilidad tiene correlatos clínicos medibles dentro de la cohorte.

Hallazgos en mutaciones: menos “marcas clásicas” y señales ligadas a ascendencia

Uno de los resultados fue la baja frecuencia de mutaciones típicamente asociadas al melanoma más común. En particular, el estudio describe que las mutaciones “clásicas” se observaron mucho menos en los tumores de melanoma acral analizados.

El caso de BRAF es ilustrativo: este gen contiene instrucciones para producir la proteína BRAF, involucrada en rutas de desarrollo celular. En el melanoma inducido por UV, una versión mutada de BRAF se encuentra en aproximadamente la mitad de los casos. En la cohorte mexicana, estas mutaciones fueron menos frecuentes en general y mostraron una distribución vinculada al trasfondo ancestral; los pacientes con mayor ascendencia europea tuvieron más probabilidad de portar mutaciones en BRAF que aquellos con ascendencia indígena americana.

Tres perfiles de expresión génica asociados a resultados distintos

Al clasificar los tumores según su actividad génica, el equipo identificó tres grupos con asociaciones clínicas diferenciadas. El primer grupo se caracterizó por una mayor expresión de genes relacionados con funciones inmunes y se vinculó con mejores desenlaces.

El segundo grupo mostró señales de proliferación celular acelerada y rutas relacionadas con pigmentación, entendida como los procesos que regulan la producción de pigmento en las células. Este perfil se asoció con recurrencia y con resultados menos favorables.

El tercer grupo presentó cambios en su vía metabólica y se relacionó con desenlaces más variables, sin un patrón único. En conjunto, la clasificación respalda la idea de que el melanoma acral no se comporta como una entidad uniforme dentro de una misma población.

La Dra. Patricia Basurto-Lozada, primera autora desde la UNAM, lo resumió así: “Encontramos que el melanoma acral no es una sola enfermedad. Los tumores se agrupan en distintos grupos biológicos vinculados a diferentes desenlaces en los pacientes. Esta información puede ser crucial para desarrollar tratamientos dirigidos para el melanoma acral en el futuro y, en última instancia, mejorar la vida de los pacientes”.

Registros de cáncer y diversidad: el contexto que enmarca los resultados

Los autores subrayan que una parte del desafío en América Latina es la infraestructura de información. La Dra. Patrícia Abrão Possik, coautora e International Fellow en el Wellcome Sanger Institute y líder de grupo en el Instituto Nacional de Cáncer de Brasil (INCA), afirmó: “Tenemos un problema en América Latina: contamos con registros de cáncer limitados, que son esenciales para hacer seguimiento de las tendencias oncológicas a lo largo del tiempo. Por eso es clave reunir y analizar datos que ayuden a científicos, clínicos y, en última instancia, a los pacientes, a brindar la mejor atención posible a quienes son diagnosticados con melanoma acral”.

Desde la perspectiva de investigación clínica, la Dra. Carla Daniela Robles-Espinoza, autora senior y ex International Fellow del Wellcome Sanger Institute, hoy basada en la UNAM, planteó: “Cuando los pacientes ingresan a ensayos clínicos, no es un enfoque único para todos. Para entender qué tan bien funcionan los tratamientos, necesitamos estudios que incluyan personas de diversos antecedentes ancestrales. Esta investigación aporta un contexto crucial sobre la composición genética del melanoma acral, que puede influir en la respuesta a los tratamientos”.

En la misma línea, el Dr. David Adams, coautor senior del Wellcome Sanger Institute, señaló: “Nuestra investigación resalta la naturaleza subrepresentada de los estudios de genómica del cáncer. Al enfatizar la necesidad de mayor diversidad en la investigación y en los ensayos clínicos, esperamos que los hallazgos contribuyan a mejorar los resultados para pacientes con cánceres raros y agresivos como el melanoma acral”.

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