Un esfuerzo coordinado entre diversas instituciones del gobierno mexicano logró la aplicación del esquema básico de vacunación a 29,400 personas privadas de la libertad y personal administrativo y operativo en 14 Centros Federales de Reinserción Social (CEFERESOS). Esta campaña, conocida como Custodia de la Salud 2025, no solo buscó fortalecer la salud de esta población vulnerable, sino también contribuir al control epidemiológico en las prisiones del país, mejorando las condiciones sanitarias y previniendo la propagación de enfermedades infecciosas en un entorno de alto riesgo.
Un enfoque integral para la salud de los privados de libertad
El programa de vacunación se llevó a cabo en 12 estados de la República Mexicana, beneficiando a personas privadas de la libertad y personal de 14 CEFERESOS ubicados en estados como Coahuila, Chiapas, Durango, Estado de México, Guanajuato, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa y Veracruz. La intervención no solo estuvo dirigida a los internos, sino también a los trabajadores de los centros de reinserción, quienes desempeñan un papel crucial en el mantenimiento del orden y la seguridad dentro de estos establecimientos. La vacunación incluyó diversas inmunizaciones clave como la de la Influenza, Tétanos, Difteria, Sarampión, Rubeola, Hepatitis B, COVID-19, Neumococo y el Virus del Papiloma Humano (VPH).
La colaboración interinstitucional como modelo de respuesta
Este esfuerzo masivo no hubiera sido posible sin la colaboración activa de varias entidades gubernamentales. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Secretaría de Salud y la Secretaría de Marina se unieron para coordinar y ejecutar la campaña. La Secretaría de Marina, a través de los Mandos Navales, participó proporcionando personal médico y de seguridad para garantizar el adecuado traslado de las vacunas y la seguridad durante la aplicación en cada centro penitenciario. El apoyo de las fuerzas armadas demuestra cómo una respuesta interinstitucional bien organizada puede superar las barreras logísticas y operativas que surgen al trabajar en entornos de alta vulnerabilidad.
Vacunación como herramienta de control sanitario en entornos de riesgo
En los centros penitenciarios, las condiciones de vida y el hacinamiento representan factores que favorecen la propagación de enfermedades infecciosas, convirtiendo a esta población en un grupo de alto riesgo. Con más de 29,000 dosis aplicadas, la campaña de vacunación forma parte de un esfuerzo por reducir la incidencia de enfermedades como la influenza y el sarampión, las cuales pueden tener consecuencias devastadoras en ambientes donde el acceso a atención médica es limitado. Además, la administración de vacunas como la de la Hepatitis B y el VPH busca prevenir complicaciones de salud a largo plazo para los internos, muchos de los cuales carecen de acceso regular a servicios médicos de calidad.
Seguridad y logística: la clave para la efectividad de la operación
El éxito de la campaña también se debe a la eficiente logística que facilitó la distribución de más de 40,000 dosis de vacunas en los centros de salud penitenciarios de la Ciudad de México y en el resto del país. La Secretaría de Marina, con el apoyo de la Infantería de Marina, desplegó a 182 elementos y 31 vehículos para asegurar el traslado seguro de las dosis y la protección de los equipos de trabajo involucrados. Además, la participación de personal médico especializado, como médicos y enfermeros de la Marina, reforzó la capacidad de atención durante el proceso de vacunación, garantizando que cada dosis fuera administrada de manera correcta y oportuna.
Un paso hacia la equidad en salud pública en México
Esta campaña subraya un compromiso firme con la equidad en salud, especialmente al incluir a personas privadas de la libertad, un grupo históricamente marginado del sistema de salud pública. A través de la aplicación de un esquema básico de vacunación, las autoridades mexicanas han demostrado que la salud de los internos y de los trabajadores penitenciarios es una prioridad, contribuyendo no solo a la prevención de enfermedades sino también a la reducción de la carga asistencial que podría generar un brote de enfermedades infecciosas en las cárceles. Además, el esfuerzo refleja la importancia de garantizar que todos los sectores de la sociedad, sin distinción, tengan acceso a los servicios de salud necesarios.
Desafíos persistentes en la salud penitenciaria
A pesar del éxito de esta campaña, los desafíos en la salud penitenciaria no se limitan a la vacunación. Las condiciones de hacinamiento, la falta de infraestructura adecuada y el acceso limitado a servicios médicos de calidad siguen siendo problemas graves en muchos centros penitenciarios del país. Para garantizar una mejora sostenida en la salud de las personas privadas de la libertad, es crucial que se invierta en la mejora de las infraestructuras sanitarias dentro de las prisiones y que se ofrezca atención médica integral y continua. La vacunación es solo una pieza dentro de un sistema de atención más amplio que debe enfocarse en la prevención y en la atención a largo plazo.
Un modelo de intervención que debe ser replicado
La operación “Custodia de la Salud 2025” no solo es un éxito en términos de salud pública, sino también un modelo que debe ser replicado en otros contextos donde las poblaciones vulnerables enfrentan riesgos elevados debido a la falta de acceso a la atención médica. Este esfuerzo conjunto de diversas entidades gubernamentales subraya la importancia de un enfoque interinstitucional para garantizar que todos los ciudadanos, sin importar su situación, reciban la atención que merecen. La vacunación en los centros penitenciarios es un paso positivo hacia la integración de la población carcelaria en los programas nacionales de salud, demostrando que el compromiso con la salud de todos los mexicanos es una prioridad nacional.




