El Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAE) de Torreón, Coahuila, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), realizó la primera colocación de un Implante Valvular Aórtico Transcatéter (TAVI) en esa unidad, en una paciente derechohabiente de 57 años con estenosis aórtica, procedimiento efectuado por primera vez en la sala de hemodinamia de última generación del hospital, de acuerdo con información institucional del 26 de enero de 2026.
En el reporte, el ISSSTE indicó que el caso fue atendido por un equipo del HRAE de Torreón y que estuvo “encabezado por el director general Martí Batres Guadarrama”, quien presentó el resultado como un hito clínico para la región. La estenosis aórtica condición descrita en el comunicado como una enfermedad que “reduce el flujo sanguíneo del corazón al cuerpo” fue el diagnóstico base que motivó la intervención.
Implante valvular aórtico transcatéter TAVI: un procedimiento que inaugura una fase de cardiología estructural en el hospital
De acuerdo con el jefe de Hemodinamia del HRAE, Luis Enrique Vera Arroyo, la cirugía se llevó a cabo por primera vez en la sala de hemodinamia de última generación del nosocomio, la cual fue puesto en marcha en el Segundo Piso de la Cuarta Transformación, que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo” En el mismo planteamiento, el especialista sostuvo que el inicio de este tipo de intervenciones marca “una nueva etapa de procedimientos estructurales de este servicio, así como de cardiología”.
Para el hospital, la relevancia no se limitó al acto técnico del implante, sino al tipo de oferta asistencial que se abre para la población adscrita. En palabras de Vera Arroyo: “El inicio de este tipo de procedimientos abre la puerta a los derechohabientes de este hospital para que tengan acceso a tratamientos de alta especialidad en la región”, en referencia a la posibilidad de resolver patologías complejas sin derivaciones que, por logística o capacidad instalada, suelen concentrarse en otros centros.
Coordinación clínico-administrativa y participación de más de 10 especialistas
El comunicado subrayó que la intervención requirió coordinación entre áreas administrativas, médicas y paramédicas. Según Vera Arroyo, participaron “más de 10 trabajadores de la salud”, con una composición específica del equipo: cuatro cardiólogos intervencionistas, dos anestesiólogos, un ecocardiografista, técnicos radiólogos y cinco personas de enfermería.

Más allá del quirófano o la sala, el jefe de Hemodinamia enfatizó la naturaleza transversal del proceso asistencial y la cantidad de engranajes institucionales que se activan para concretar un procedimiento de alta complejidad. Lo expresó así: “El implante de la válvula es el punto al que se quería llegar, pero en ese camino intervienen administrativos de nivel central, locales, otros servicios como cardiología, banco de sangre, medicina interna, ecocardiografía, neumología, enfermería, proveedores, entre otros”.
Esta descripción pone el foco en un componente que suele pasar a segundo plano en la discusión clínica: la capacidad organizacional para articular recursos, insumos, validaciones y apoyos diagnósticos y terapéuticos que viabilizan la atención. En ese marco, el caso se presentó como resultado de una cadena operativa completa, no solo como un acto procedimental aislado.
Técnica mínimamente invasiva y duración aproximada de dos horas y media
En cuanto a las características del procedimiento, Vera Arroyo explicó que se trató de un abordaje mínimamente invasivo, con un tiempo aproximado de dos horas y media. El objetivo clínico, según el reporte, fue “reemplazar una válvula aórtica enferma por una nueva biológica”, mediante el avance de un catéter “a través de una arteria hasta el corazón”.
El comunicado también incluyó la interpretación del equipo respecto al beneficio clínico esperado, al afirmar: “La realización de este procedimiento derivó en la curación de la enfermedad, puesto que disminuye mucho los síntomas y la posibilidad de progresión de deterioro de la función cardíaca”. En esa misma línea, se justificó la decisión por perfil de riesgo, al señalar que “se determinó realizar esta operación porque ofrece un menor riesgo, en comparación con una cirugía de corazón abierto convencional”.
Con esa afirmación, la institución contrastó explícitamente el TAVI con la cirugía a corazón abierto, destacando el criterio de menor riesgo como motivador principal de la selección del abordaje, siempre en los términos expresados por el comunicado oficial.
Sala de hemodinamia activa desde septiembre de 2024: atención 24/7 y volumen semanal reportado
El ISSSTE ubicó este procedimiento dentro de un contexto de operación sostenida de la infraestructura del hospital. Informó que la sala de hemodinamia fue puesta en marcha en septiembre de 2024 y que, desde entonces, el personal “atiende las 24 horas del día”.
En términos de producción asistencial, el comunicado señaló que en esa sala realizan en promedio de ocho a 15 intervenciones a la semana, dirigidas a pacientes de entre 41 y 88 años diagnosticados con padecimientos relacionados con el corazón. Esta referencia ubica la intervención TAVI dentro de una dinámica semanal ya establecida de procedimientos cardiovasculares, aunque el propio reporte remarcó que la colocación del implante valvular se efectuó por primera vez en esa unidad.


