PUBLICADO: febrero 17, 2026 | 10:21 am

Riesgo de cáncer de ovario: estudio en Corea del Sur vincula fertilidad, menarquia temprana y anticonceptivos con cambios generacionales

Compartir noticia:

Estudio nacional en Corea del Sur relaciona fertilidad, menarquia temprana, menopausia y uso de anticonceptivos con el riesgo de cáncer de ovario, y advierte cambios generacionales en el efecto protector de tener más hijos.

Escucha esta noticia:

Cargando audio...

Un estudio nacional en Corea del Sur, basado en datos de más de 2 millones de mujeres de 40 años o más, analizó cómo los cambios en los patrones de fertilidad y otras experiencias reproductivas se asocian con el riesgo de cáncer de ovario en generaciones nacidas entre 1930 y 1960. Los resultados, publicados en JAMA Network Open, advierten que la protección históricamente atribuida a tener más hijos podría reducirse en cohortes más recientes, en un país que ha vivido una de las caídas de fertilidad más rápidas del mundo.

El cáncer de ovario se mantiene como uno de los cánceres ginecológicos más mortales y, según el contexto descrito por los autores, su carga continúa aumentando en el este asiático. En ese escenario, la transición demográfica de Corea del Sur (con familias cada vez más pequeñas y maternidad más tardía) ofrece un entorno clave para estudiar cómo la evolución de la vida reproductiva podría influir en el riesgo a lo largo del tiempo.

Riesgo de cáncer de ovario y cambio demográfico: por qué importa la caída de la fertilidad

El estudio parte de una premisa epidemiológica ampliamente discutida en la literatura: más ciclos de ovulación a lo largo de la vida se han asociado con mayor riesgo, mientras que los embarazos han mostrado un efecto protector. Sin embargo, el documento subraya que buena parte de la evidencia disponible proviene de poblaciones occidentales, con contextos históricos distintos: mayores niveles de fertilidad y mejor acceso a anticonceptivos orales.

Corea del Sur contrasta por su transformación acelerada: el promedio de hijos por mujer pasó de más de cuatro en la década de 1970 a menos de uno en 2022. Este giro no solo cambia el tamaño de las familias, sino que reconfigura la exposición acumulada a eventos reproductivos como embarazos que, en generaciones previas, parecían asociarse a una reducción del riesgo. Para los autores, ese “laboratorio” demográfico permite observar, en tiempo real, qué ocurre cuando disminuye la frecuencia de embarazos múltiples.

Un estudio nacional con más de dos millones de mujeres y cuatro décadas de nacimiento

La investigación analizó datos del Servicio Nacional de Seguro de Salud (NHIS) de Corea del Sur e incluyó a mujeres de 40 años o más, nacidas entre 1930 y 1960, para comparar asociaciones según la generación. El enfoque no se limitó a contar hijos: el equipo evaluó también componentes del historial reproductivo como:

  • Edad de la primera menstruación (menarquia).
  • Estado menopáusico (premenopausia y posmenopausia).
  • Uso de anticonceptivos.
  • Terapia de reemplazo hormonal.

La intención fue identificar no solo “si” se modificaba el riesgo, sino “cómo” cambiaban los patrones al cruzar generación y estado menopáusico.

Más hijos, menor riesgo: un efecto que se debilita en generaciones recientes

Uno de los hallazgos centrales es que tener más hijos se asoció con un menor riesgo de cáncer de ovario, especialmente en generaciones mayores, cuando las familias numerosas eran más comunes. En términos cuantitativos, el estudio reporta que tener dos o más hijos reducía el riesgo en aproximadamente 30%, aunque esa protección fue menos pronunciada en las mujeres más jóvenes de la cohorte (nacidas en la década de 1960).

Esta diferencia entre generaciones es una de las señales más relevantes del trabajo: si el efecto protector se reduce conforme disminuye la fertilidad, las cohortes futuras podrían no recibir el mismo “beneficio” poblacional que antes se asociaba con varios embarazos. En otras palabras, el riesgo podría redistribuirse en una sociedad donde tener hijos es menos frecuente.

Menarquia temprana y vida reproductiva más larga: asociación con mayor riesgo

El análisis también reportó que el inicio de la menstruación a los 12 años o menos se asoció con un mayor riesgo de cáncer de ovario. De forma coherente con esa línea, una mayor esperanza de vida reproductiva (un periodo más prolongado entre menarquia y menopausia) también se vinculó con incremento del riesgo.

En conjunto, estas asociaciones apuntan a un patrón: experiencias reproductivas que implican mayor exposición a ciclos ovulatorios a lo largo de la vida se alinean con un mayor riesgo, mientras que los eventos que interrumpen o reducen esa exposición (como embarazos múltiples) aparecen ligados a una disminución, aunque con variaciones generacionales.

Anticonceptivos y menopausia: protección desigual según etapa de vida

El estudio identificó que la menopausia modifica de manera importante los patrones de riesgo. En mujeres premenopáusicas, el uso de anticonceptivos se asoció con reducción del riesgo de cáncer de ovario. En contraste, en mujeres posmenopáusicas ese efecto fue descrito como poco o nulo.

Además, el documento señala que las mujeres posmenopáusicas presentaban mayor riesgo si utilizaban terapia de reemplazo hormonal. Este punto refuerza la relevancia de estratificar por etapa de vida: un mismo antecedente puede tener asociaciones distintas cuando el perfil hormonal y el momento reproductivo han cambiado.

Prevención y evaluación de riesgo en poblaciones envejecidas con baja fertilidad

Los investigadores concluyen que, ante el envejecimiento poblacional y la baja fertilidad, se vuelve prioritario desarrollar estrategias de prevención adaptadas a ese nuevo contexto. El estudio propone que comprender estas tendencias por generación y por estado menopáusico es un paso para mejorar la evaluación de riesgo y diseñar acciones preventivas conforme el panorama reproductivo continúa evolucionando.

En un entorno donde el cáncer de ovario sigue aumentando en el este asiático, la investigación aporta una lectura demográfica y clínica: no basta con asumir que los patrones históricos se mantendrán. Si la fertilidad cambia, también podría cambiar la distribución del riesgo y, con ello, las necesidades de prevención y de vigilancia.

Compartir noticia:

Publicado por:

Temas relacionados:

RELACIONADAS

Otras noticias para ti

¡Suscríbete gratis y recibe contenido exclusivo a tu correo electrónico!