El Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” implementó un protocolo estructurado y multidisciplinario para la atención urgente de pacientes con infecciones cervicales graves, una medida con la que busca reducir la mortalidad, la estancia hospitalaria y las complicaciones asociadas a estos padecimientos. El modelo, denominado “Código Cuello”, convierte a la institución en la primera del país en contar con un esquema integral de respuesta para abscesos profundos de cuello.
Infecciones cervicales graves: una urgencia con riesgo de mortalidad
La estrategia fue desarrollada para actuar de forma inmediata ante pacientes que llegan con aumento de volumen en el cuello y sospecha de infección profunda, cuadros que pueden comprometer la vía aérea y poner en riesgo la vida. De acuerdo con Fátima del Rosario Molina Carrasco, médica del Servicio de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, la mayoría de estos casos corresponde a abscesos profundos de cuello, es decir, acumulaciones de pus derivadas principalmente de infecciones dentales o faríngeas.
La especialista advirtió que, en situaciones complicadas con afección a tórax o mediastinitis, la mortalidad puede alcanzar hasta 50 %, según la literatura internacional. Esa condición explica la necesidad de acelerar la atención hospitalaria y de coordinar la respuesta entre varios servicios clínicos y quirúrgicos.
Código Cuello articula la respuesta multidisciplinaria en el Hospital General de México
Antes de la implementación de este protocolo, la atención recaía en un solo servicio, lo que limitaba la capacidad de respuesta. Con el nuevo esquema, la coordinación está a cargo de la Dirección Quirúrgica y participan de manera articulada Urgencias Adultos, Otorrinolaringología, Cirugía General, Cirugía Maxilofacial, Cirugía de Tórax, Anestesiología, Radiología e Imagen, Laboratorio y Terapia Intensiva.
Uno de los principales resultados reportados por el hospital es la reducción del tiempo de atención entre el ingreso a urgencias y el paso a quirófano. Mientras la literatura médica internacional refiere promedios de entre 24 y 48 horas, el Hospital General de México ha logrado disminuir ese lapso a entre 6 y 8 horas. En los casos con compromiso inminente, la intervención puede realizarse en menos de 3 horas.
La institución informó además que el protocolo ha contribuido a disminuir los días de estancia hospitalaria, el número de ingresos a terapia intensiva y las tasas de morbimortalidad asociadas a estas infecciones. Aunque la información oficial no detalla porcentajes específicos de reducción, sí plantea una mejora en la oportunidad de atención y en la capacidad de respuesta del hospital frente a estos casos de alta complejidad.
El protocolo redujo tiempos de atención y elevó el número de casos atendidos
El impacto del “Código Cuello” también se refleja en el número de pacientes atendidos. Antes de este modelo, el hospital resolvía entre 200 y 300 casos al año. En 2024, ya bajo este protocolo, fueron atendidos 351 pacientes, y en 2025 la cifra ascendió a 547. Con estos resultados, el Hospital General de México se consolidó como centro de referencia nacional para este padecimiento, con recepción de pacientes provenientes de Veracruz, Guerrero, Tlaxcala, Morelos y Estado de México.
Además del abordaje quirúrgico oportuno, el hospital incorporó el uso del Sistema de Presión Negativa, conocido como VAC, una tecnología que favorece la cicatrización, reduce el número de reintervenciones y disminuye el dolor asociado a curaciones repetidas. Aunque este sistema se utiliza ampliamente en otras áreas quirúrgicas, su aplicación en cuello es limitada por la complejidad anatómica de la zona. Aun así, el hospital reportó experiencia favorable en su uso, con resultados positivos y mínimas complicaciones.
Salud bucal y control de enfermedades crónicas, claves para prevenir complicaciones
La experiencia clínica también ha permitido identificar factores que agravan estos cuadros. Según la especialista, muchos de los pacientes atendidos presentan diabetes o hipertensión descontroladas, por lo que hizo un llamado a fortalecer las medidas preventivas, en especial las relacionadas con la salud bucal. Este punto resulta relevante porque una parte importante de los abscesos profundos de cuello se origina en infecciones dentales que pueden escalar rápidamente cuando no reciben manejo oportuno.
Más allá de su innovación organizativa, el “Código Cuello” plantea un modelo de atención hospitalaria centrado en la rapidez diagnóstica, la coordinación entre especialidades y la resolución quirúrgica temprana. En un escenario clínico donde horas de retraso pueden empeorar el pronóstico, la experiencia del Hospital General de México muestra una ruta institucional para responder con mayor rapidez ante infecciones graves con riesgo vital.

