El programa La Clínica es Nuestra 2026 volverá a inyectar recursos a la CMF Azcapotzalco del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, en una señal de continuidad sobre un modelo que combina participación comunitaria, renovación física de unidades y mejora del equipamiento médico. De acuerdo con el comunicado oficial del ISSSTE, el nuevo monto será entregado al Comité de Salud para el Bienestar elegido en asamblea, con la instrucción de definir de manera colegiada las nuevas obras y adquisiciones prioritarias para la clínica.
Durante el anuncio, Martí Batres señaló que el recurso permitirá desarrollar nuevas intervenciones conforme a las decisiones tomadas por la asamblea de derechohabientes. El mensaje institucional coloca al comité comunitario como un actor central en la definición del destino del presupuesto, un enfoque que el instituto presentó como parte de la lógica operativa del programa.
La Clínica es Nuestra 2026 consolida mejoras en infraestructura y equipamiento
El anuncio de los nuevos recursos se dio en un contexto de balance sobre los resultados obtenidos en 2025. Según el director general del ISSSTE, con el presupuesto asignado el año pasado ya se ejecutaron varias mejoras en la Clínica de Medicina Familiar “Azcapotzalco”. Entre ellas mencionó la ampliación del área de somatometría, la impermeabilización del inmueble, la construcción de un paso peatonal exterior y la colocación de una techumbre.
A estas intervenciones se sumaron el rediseño de escaleras para optimizar el espacio, la ampliación del almacén, trabajos de pintura, la instalación de puertas con malla y cambios de marcos de aluminio. En conjunto, estas acciones muestran que el presupuesto previo fue orientado tanto a resolver necesidades funcionales de la infraestructura como a mejorar condiciones operativas de la unidad.
El ISSSTE también informó sobre la compra de equipo médico, mobiliario e insumos con cargo al presupuesto de 2025. La lista incluye básculas digitales, unidades dentales, parafinero, compresero, fluxómetro, estuches de diagnóstico, lámparas de exploración, termómetros digitales, refrigerador para vacunas, oxímetros de pulso, baumanómetros, impresoras, cámaras de vigilancia, bocinas, anaqueles, mesas, instrumental para consultorios, extractores de aire y sillas para tomas de muestra.
Desde una perspectiva operativa, este inventario refleja una estrategia de fortalecimiento transversal de la unidad. No se trata solo de una intervención estética o de mantenimiento, sino de una combinación de adecuaciones físicas y dotación de equipo que impacta áreas clínicas, logísticas, de vacunación, diagnóstico y atención cotidiana.
Trato Digno, el otro eje que el ISSSTE busca fortalecer en la unidad
Además del componente físico y de equipamiento, Martí Batres insistió en que la mejora de la experiencia de atención debe acompañarse con cambios en la cultura institucional. Por ello, subrayó la implementación de la estrategia de Trato Digno en la CMF Azcapotzalco, planteándola como un eje indispensable para la atención de la derechohabiencia.
De acuerdo con sus declaraciones, el ISSSTE desarrolla talleres para personal médico y administrativo con el fin de sensibilizarlo en torno al valor del trato digno. Según explicó, la intención es realizar al menos un taller por cada unidad médica, reuniendo al personal para reforzar la idea de que la institución existe para garantizar derechos vinculados directamente con la dignidad humana, entre ellos la salud.
La comunidad y el comité de salud ganan protagonismo en la toma de decisiones
Uno de los elementos más destacados por las autoridades y representantes de la clínica fue el papel del Comité de Salud para el Bienestar (COSABI). La directora de la CMF Azcapotzalco, Debbie Diane Barrañon Pineda, señaló que el programa ha impulsado la colaboración de la comunidad y la atención de sus necesidades, al colocar por primera vez en el centro la voz de la derechohabiencia.
Su intervención presentó a La Clínica es Nuestra como un reto para la comunidad, pero también como un mecanismo que permite articular la participación social con el trabajo institucional. En esa misma línea, afirmó que el comité y el equipo de la unidad han trabajado paso a paso para cumplir los objetivos del programa con legalidad, transparencia y respeto a lo decidido por la población.
La tesorera del COSABI, Angelina Álvarez Anaya, reforzó esta idea al agradecer el impulso dado por las autoridades del ISSSTE y reconocer el trabajo de cotización y control del gasto realizado por el equipo. En su mensaje, destacó que cada centavo del presupuesto debía invertirse directamente en la comunidad, sin comisiones ni favoritismos, y expresó su expectativa de mantener ese mismo criterio en el nuevo comité conformado en 2026.
Estas declaraciones dan cuenta de un esfuerzo por proyectar el programa no solo como una vía de inversión pública, sino también como un modelo de gestión con vigilancia comunitaria. En un entorno donde la transparencia y el uso eficiente de recursos son variables críticas, el discurso oficial buscó asociar la ejecución del presupuesto con mecanismos de corresponsabilidad local.
El anuncio se acompañó de acciones para jubilados, pensionados y usuarios del ISSSTE
Durante la ceremonia también se entregaron 100 credenciales de vigencia permanente a personas jubiladas y pensionadas, lo que amplió el alcance del evento más allá del componente estrictamente clínico. Además, el director de Prestaciones Económicas, Sociales y Culturales, Juan Gerardo López Hernández, reiteró que todos los servicios del ISSSTE son gratuitos, por lo que llamó a los usuarios a no realizar pagos por trámites administrativos.
En el mismo acto, el funcionario informó que los préstamos ya pueden otorgarse semanalmente sin necesidad de sorteo y que toda persona que cumpla los requisitos y lo solicite podrá obtenerlo al lunes siguiente de la solicitud. Aunque este componente no forma parte directa del programa La Clínica es Nuestra, sí refuerza la intención institucional de vincular la mejora en la atención con mensajes de acceso, gratuidad y simplificación administrativa.
En términos generales, el anuncio del nuevo presupuesto para la CMF Azcapotzalco confirma la continuidad de una línea de intervención que el ISSSTE busca consolidar en sus unidades médicas: inversión en infraestructura, renovación de equipo, participación de la derechohabiencia y fortalecimiento del trato digno. En esta unidad, el monto de 1.1 millones de pesos para 2026 se presenta como una segunda etapa de un proceso de mejora que, según la información oficial, ya dejó obras visibles y compras concretas durante 2025 para atender a una población usuaria de 23 mil 801 derechohabientes.



