La Estrategia Nacional por una Menstruación Digna se consolida como una de las apuestas de la Secretaría de Salud para incorporar la salud menstrual dentro de la conversación pública y del abordaje institucional de la salud sexual y reproductiva en México. A través del Centro Nacional de Equidad de Género, Salud Sexual y Reproductiva (CNEGSSR), la dependencia plantea una intervención orientada a desmontar estigmas históricos, ampliar el acceso a información confiable y promover entornos más favorables para que niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes comprendan este proceso fisiológico desde una perspectiva de salud pública.
La directora general del CNEGSSR, Teresa Ramos Arreola, subrayó que la menstruación debe ser entendida como un tema fundamental de salud. Su planteamiento parte de una premisa central: al tratarse de un proceso natural que acompaña a las mujeres a lo largo de la vida, requiere información clara y herramientas que permitan comprenderlo y cuidar la salud de manera adecuada.
Estrategia Nacional por una Menstruación Digna pone el foco en educación y evidencia científica
Esta estrategia forma parte de una política pública orientada a garantizar el acceso a información científica para niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes. Su finalidad no se limita a la difusión de contenidos generales, sino que busca contribuir al ejercicio del derecho a la salud menstrual mediante la implementación progresiva de una política pública integral.
Ese diseño incorpora varios componentes. Por un lado, plantea fortalecer la educación menstrual basada en evidencia científica. Por otro, promueve el autocuidado y la construcción de entornos libres de estigma y discriminación. Todo ello se enmarca en un enfoque de derechos humanos, igualdad sustantiva, justicia social y curso de vida, lo que sugiere que la estrategia no aborda la menstruación como un hecho aislado, sino como una dimensión transversal de la salud y del bienestar.
La funcionaria recordó que, pese a ser un componente fundamental de la salud sexual y reproductiva, la menstruación ha permanecido durante mucho tiempo rodeada de tabúes y desinformación. Esa constatación explica la necesidad de una respuesta institucional que no solo brinde contenidos científicos, sino que además modifique la forma en que el tema se aborda en espacios educativos, comunitarios y sanitarios.
Salud menstrual en México entra a las escuelas con orientación del sector salud
Uno de los ejes operativos más visibles de la estrategia es el trabajo coordinado con la Secretaría de Educación Pública (SEP). Personal del sector salud brinda orientación en espacios educativos mediante contenidos homologados y sustentados en evidencia científica. Con ello, la iniciativa busca intervenir directamente en la etapa en la que niñas, niños y adolescentes enfrentan cambios físicos y emocionales asociados a la pubertad.
Las sesiones incluyen información sobre el ciclo menstrual, los cambios que ocurren durante la pubertad, prácticas de autocuidado, señales de alerta en salud y la importancia de acudir a los servicios sanitarios cuando se presentan síntomas que requieren atención. Este componente es particularmente relevante porque traslada la educación menstrual desde el ámbito privado o familiar hacia escenarios institucionales donde puede ser tratada con mayor rigor técnico y continuidad.
La inclusión de estos contenidos dentro de espacios educativos también permite que la salud menstrual deje de ser comprendida únicamente como un asunto íntimo o doméstico. La propuesta oficial la posiciona como un componente de formación en salud sexual y reproductiva, con potencial para mejorar el reconocimiento temprano de signos de alarma y favorecer decisiones informadas sobre el cuidado del cuerpo.
La estrategia suma cooperación internacional y participación social
La Secretaría de Salud informó que el desarrollo de esta estrategia ha contado con la colaboración de organismos internacionales como UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, que han acompañado técnicamente la elaboración de contenidos y procesos formativos. A ello se suma la participación de la colectiva Menstruación Digna México, cuya intervención ha contribuido a enriquecer los materiales y el enfoque de trabajo.
Este componente de articulación interinstitucional refuerza el carácter estructurado de la iniciativa. La participación de organismos internacionales especializados y de una colectiva vinculada al tema sugiere que la estrategia busca construir legitimidad técnica y social, así como evitar una aproximación limitada al campo estrictamente asistencial.
La colaboración también se extiende a procesos de capacitación dirigidos a personal del sector salud y actores educativos. El objetivo de estas acciones es que quienes interactúan con adolescentes y jóvenes cuenten con herramientas para orientar en salud menstrual y replicar la información en sus comunidades. Bajo esta lógica, la estrategia no solo pretende intervenir de manera directa, sino también generar capacidad instalada para ampliar el alcance de sus mensajes.
Hablar de menstruación con naturalidad, uno de los objetivos centrales
Otro aspecto destacado por Teresa Ramos es la intención explícita de generar un cambio cultural. La estrategia no se presenta únicamente como una acción educativa, sino como un esfuerzo por transformar el modo en que la sociedad habla sobre la menstruación. En ese sentido, la eliminación de tabúes aparece como una meta tan importante como la transmisión de información técnica.
La funcionaria afirmó que la iniciativa busca sensibilizar y promover que niñas, adolescentes y jóvenes cuenten con información clara para cuidar su salud y hablar del tema con naturalidad. Esa combinación entre conocimiento y apertura social resume buena parte del espíritu del programa: no basta con que exista información disponible si persisten barreras simbólicas que inhiben la conversación, retrasan la búsqueda de ayuda o reproducen vergüenza en torno a un proceso fisiológico normal.
En esta línea, también resulta significativa la promoción de la participación de estudiantes hombres en las actividades educativas. La estrategia reconoce así que desmontar el estigma no depende solo de informar a quienes menstrúan, sino también de involucrar a quienes forman parte de sus entornos escolares y sociales. La inclusión de varones en estas conversaciones amplía el alcance pedagógico de la política y favorece un abordaje menos excluyente de la salud menstrual.
El mensaje final de la estrategia sintetiza ese propósito con una formulación directa: “Menstruar es normal, hablarlo también”. La frase condensa la intención gubernamental de desplazar la menstruación del terreno del silencio hacia el de la salud pública, la educación basada en evidencia y el reconocimiento de derechos.
