PUBLICADO: marzo 13, 2026 | 10:53 am

Inteligencia artificial en médicos: uso de la IA se duplica y crece la confianza, según la AMA

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La adopción de inteligencia artificial entre los médicos mantiene una tendencia de crecimiento acelerado. De acuerdo con la Encuesta a Médicos sobre Inteligencia Aumentada 2026 de la Asociación Médica Estadounidense (AMA), el 81 % de los profesionales ya utiliza esta tecnología en su práctica, más del doble que en 2023.
Inteligencia artificial en médicos: uso de la IA se duplica y crece la confianza, según la AMA

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La inteligencia artificial en médicos dejó de ser una promesa marginal para convertirse en una herramienta cada vez más integrada a la práctica clínica diaria. Así lo muestra la nueva investigación del Centro de Salud Digital e IA de la Asociación Médica Estadounidense, que analiza desde 2023 la adopción, las percepciones y el impacto previsto de la inteligencia aumentada en medicina. Los resultados de 2026 revelan una expansión significativa tanto en penetración como en diversidad de usos, en un contexto donde los médicos expresan una confianza creciente en el valor clínico de estas herramientas, pero mantienen reservas claras sobre su implementación y gobernanza.

Según la AMA, más de cuatro de cada cinco médicos (81 %) usan ya IA en su ejercicio profesional, frente al 38 % reportado en 2023. La comparación muestra no solo una duplicación del uso en tres años, sino también una evolución en la forma en que esta tecnología se integra en la rutina asistencial. El número promedio de casos de uso por médico pasó de 1,1 en 2023 a 2,3 en 2026, lo que sugiere que la IA no solo alcanza a más profesionales, sino que se está incorporando a más actividades dentro de la práctica médica.

Inteligencia artificial en médicos: de la adopción inicial a la integración cotidiana

Uno de los hallazgos centrales del informe es que el uso clínico de la IA continúa creciendo tanto en prevalencia como en alcance. La AMA identifica que los usos más comunes de la tecnología entre médicos se concentran en dos áreas: la síntesis de investigación médica y la documentación de la atención clínica.

Este dato es relevante porque ubica la adopción en tareas que inciden directamente en la carga cognitiva y administrativa del ejercicio médico. La síntesis de evidencia puede apoyar la actualización clínica, mientras que la documentación es uno de los puntos históricamente asociados a sobrecarga operativa. El crecimiento de estos usos ayuda a explicar por qué la IA comienza a ser vista no solo como una innovación tecnológica, sino como una herramienta con potencial práctico para reorganizar parte del trabajo diario.

El director ejecutivo de la AMA, John Whyte, resumió esta percepción al afirmar que “la IA se ha integrado rápidamente en la práctica médica diaria”. Añadió que los médicos observan un gran potencial en su capacidad para respaldar decisiones clínicas y reducir la carga administrativa, aunque insistió en que estas herramientas deben diseñarse para complementar, no reemplazar, a los médicos.

Crece la confianza, pero el optimismo sigue siendo cauteloso

La encuesta muestra que la percepción positiva sobre el impacto de la IA también avanza. En 2026, más de tres cuartas partes de los médicos consideran que esta tecnología mejora su capacidad para atender a los pacientes, frente al 65 % registrado en 2023. Entre las ventajas más citadas aparecen la precisión diagnóstica y la eficiencia laboral, dos dimensiones que suelen concentrar buena parte de las expectativas sobre la IA en salud.

Sin embargo, el respaldo no es absoluto. La propia AMA describe la actitud de los médicos como de optimismo cauteloso. El 40 % declara mantener una postura equilibrada, con sentimientos encontrados frente a la IA. Las principales preocupaciones en este grupo se centran en la privacidad del paciente y en la integridad de la relación médico-paciente.

La coexistencia entre entusiasmo y cautela es uno de los rasgos más significativos del estudio. Por un lado, la tecnología gana terreno y legitimidad. Por otro, su consolidación no elimina los dilemas asociados a la confianza clínica, la protección de datos y el riesgo de alterar dimensiones esenciales del vínculo asistencial. Para los médicos, el valor de la IA parece estar cada vez más claro, pero sus condiciones de uso responsable siguen siendo objeto de vigilancia.

IA, agotamiento laboral y temor a la pérdida de habilidades

Otro de los puntos de interés del estudio es la relación entre inteligencia artificial y agotamiento profesional. El 70 % de los médicos considera que la IA puede servir para automatizar tareas que contribuyen al burnout. Esta percepción refuerza una de las narrativas más extendidas sobre la utilidad de la tecnología en salud: descargar parte del trabajo repetitivo o administrativo para liberar tiempo clínico y reducir presión sobre los profesionales.

No obstante, el informe también advierte una preocupación de sentido contrario. El 88 % de los médicos teme una posible pérdida de habilidades, particularmente entre quienes tienen 10 años o menos de experiencia. Esta tensión es clave para interpretar el momento actual de la adopción. La IA puede aliviar carga laboral, pero también abre el debate sobre qué ocurre cuando ciertas funciones cognitivas o técnicas empiezan a ser delegadas de forma sostenida a sistemas automatizados.

Desde una perspectiva profesional y formativa, esta inquietud no es menor. La automatización puede mejorar eficiencia, pero también obliga a discutir cómo preservar criterio clínico, capacidad analítica y experiencia práctica, especialmente en generaciones que se forman en entornos cada vez más mediados por herramientas digitales.

Los médicos apoyan algunos usos por parte de los pacientes, pero rechazan otros

La encuesta también exploró cómo perciben los médicos el uso de IA por parte de los pacientes. En términos generales, existe apoyo para su utilización en preguntas generales sobre salud y medicamentos. Sin embargo, el respaldo disminuye cuando la tecnología se usa en tareas que requieren juicio clínico.

El dato más contundente en este punto es que casi la mitad de los médicos se opone firmemente a que los pacientes utilicen IA para interpretar resultados radiológicos o patológicos. La preocupación responde a un riesgo evidente: que una herramienta automatizada sea usada como sustituto de una interpretación profesional en contextos donde los matices diagnósticos y la correlación clínica resultan determinantes.

Este hallazgo confirma que el debate sobre IA en salud no se limita a la adopción dentro de los servicios médicos, sino que también se extiende a la interacción directa de los pacientes con estas tecnologías. Para los médicos, la IA puede ser útil como apoyo informativo, pero no debería ocupar espacios donde se requiere valoración clínica especializada.

Privacidad, validación y gobernanza: las condiciones para una mayor adopción

La AMA identifica con claridad cuáles son los factores que podrían impulsar o frenar una integración más amplia de la IA. Entre los catalizadores más importantes están la privacidad de los datos, citada por el 86 % de los médicos, y la validación rigurosa de la seguridad y la eficacia, señalada por el 88 %. Estos porcentajes muestran que la confianza en la tecnología no depende únicamente de su desempeño funcional, sino de la calidad de las garantías que la acompañan.

A esto se suma una demanda regulatoria específica: los médicos consideran que los marcos de responsabilidad claros son la principal medida necesaria para fortalecer la confianza e incrementar la adopción. En paralelo, la participación de los propios profesionales en las decisiones sobre implementación aparece como una exigencia fuerte: el 85 % quiere ser consultado o participar directamente en la adopción de herramientas de IA.

La encuesta también indica que la evidencia clínica sólida y las guías prácticas de implementación son los recursos de apoyo más citados para lograr una integración exitosa. En otras palabras, los médicos no están pidiendo solo tecnología disponible, sino evidencia, gobernanza y acompañamiento operativo.

Una adopción en expansión, pero condicionada por la confianza clínica

Los resultados de la AMA muestran una realidad dual. La inteligencia artificial ya es parte del trabajo cotidiano de una mayoría de médicos y su adopción se ha duplicado en apenas tres años. Pero el avance no se interpreta como una aceptación acrítica. La profesión médica parece estar definiendo un marco propio de incorporación: favorable a la innovación, pero exigente en validación, privacidad, responsabilidad y preservación del juicio clínico.

El trabajo del Centro de Salud Digital e IA de la AMA se orienta justamente en esa dirección: promover una IA de alta calidad, clínicamente validada, implementada de manera responsable, ética y transparente, con la seguridad del paciente como prioridad. La fotografía de 2026 no es la de una medicina reemplazada por algoritmos, sino la de un cuerpo médico que empieza a integrar estas herramientas con mayor confianza, aunque sin renunciar a sus condiciones para aceptarlas.

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