PUBLICADO: mayo 26, 2026 | 1:03 pm

Falsificación de Ozempic: COFEPRIS informó qué deben revisar médicos, farmacias y distribuidores

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La alerta de COFEPRIS por un lote falsificado de Ozempic evidencia riesgos clínicos, regulatorios y de trazabilidad para el sistema de salud, mientras médicos, farmacias y distribuidores deben reforzar la verificación del producto, la compra segura y el reporte de eventos adversos.
Falsificación de Ozempic COFEPRIS informó qué deben revisar médicos, farmacias y distribuidores

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La falsificación de Ozempic vuelve a activar las alertas de farmacovigilancia en México. La COFEPRIS informó el sobre un producto apócrifo de OZEMPiC® 0.25 mg-0.5 mg/dosis, semaglutida en solución inyectable en pluma precargada, identificado con el lote PP5K617 y fecha de caducidad 08/2026. El hallazgo no solo plantea un riesgo individual para pacientes con diabetes tipo 2 o personas que acceden al medicamento sin supervisión médica, sino que también obliga a farmacias, distribuidores e instituciones de salud a reforzar sus controles de trazabilidad, compra segura e inmovilización preventiva.

La alerta sanitaria fue emitida tras un análisis técnico-documental de información presentada por Novo Nordisk México, S.A. de C.V., empresa importadora que identificó la falsificación en territorio nacional. La anomalía descrita por la autoridad es precisa: la pluma precargada difiere de la pluma FLEXTOUCH® de Novo Nordisk México. Este punto es relevante para los equipos clínicos y farmacéuticos, porque el riesgo no se limita al empaque; compromete directamente el dispositivo de administración, la dosis potencialmente aplicada y la seguridad del contenido inyectable.

¿Qué implica la falsificación de Ozempic para pacientes y profesionales de la salud?

Desde el punto de vista sanitario, el problema central es la incertidumbre. COFEPRIS advierte que se desconoce la procedencia del producto, así como sus condiciones de fabricación, almacenamiento, distribución y transporte. También señala que no existe certeza sobre las materias primas utilizadas, por lo que no puede garantizarse su seguridad, eficacia ni calidad. En un medicamento inyectable, esta incertidumbre adquiere mayor gravedad por el riesgo de contaminación, adulteración o alteración del producto.

El documento complementario aporta un contexto crítico, y es que la falsificación de semaglutida no sería un evento aislado. En marzo de 2026, COFEPRIS habría emitido una alerta similar para Ozempic de 1 mg, asociada con los lotes MP5E511 y JS7A925, en la que se identificó que el producto apócrifo no contenía el principio activo y que las plumas habían sido reetiquetadas ilegalmente. Esta dinámica revela un patrón de riesgo para el sistema: falsificaciones que pueden clonar cajas auténticas, pero alterar el dispositivo interno o sustituir el contenido terapéutico.

Para los médicos, el impacto clínico se expresa en tres escenarios: falta de efecto terapéutico, reacción adversa inesperada o daño asociado a sustancias no declaradas. El documento adicional menciona riesgos graves advertidos en alertas de la OMS, entre ellos la posible presencia de insulina no declarada en dispositivos falsificados, contaminación bacteriana por fabricación clandestina y pérdida del control glucémico en pacientes con diabetes tipo 2 al recibir placebos o sustancias diluidas. Estos riesgos obligan a interrogar activamente al paciente sobre el canal de compra, el lote, el dispositivo utilizado y la aparición de síntomas posteriores a la administración.

La COFEPRIS también recuerda que OZEMPiC® requiere receta médica conforme al artículo 226 de la Ley General de Salud. La advertencia no es menor: el uso indiscriminado y sin supervisión médica puede representar un riesgo para los consumidores. En el contexto actual de demanda de agonistas GLP-1 para pérdida de peso, el mercado informal amplifica la exposición a productos falsificados y traslada parte del riesgo hacia consultorios, servicios de urgencias y redes de atención primaria.

¿Cómo deben responder farmacias, distribuidores e instituciones de salud?

La primera medida operativa es la inspección visual. COFEPRIS recomienda verificar que los números de lote y fechas de caducidad coincidan entre el empaque secundario y primario, y confirmar que la pluma precargada no presente signos de manipulación o alteración. En el caso específico de PP5K617, con caducidad 08/2026, y una pluma que difiera de FLEXTOUCH®, la instrucción es no adquirirlo ni utilizarlo.

La información emitida detalla señales físicas que pueden orientar la identificación de un dispositivo falso. En las plumas FlexTouch originales, al girar el selector de dosis, los números cambian, pero el botón no se extiende hacia afuera; en réplicas falsas, la escala o el botón pueden sobresalir. También se advierte sobre empaques en idiomas distintos al español, etiquetas mal adheridas, tipografía borrosa o falta de coincidencia entre el lote de la caja y el de la pluma. Estos criterios deben integrarse en procesos de recepción técnica, dispensación y auditoría de inventarios.

Para farmacias y distribuidores, la alerta tiene implicaciones regulatorias y financieras. COFEPRIS instruye que, si el producto con las características mencionadas se encuentra en almacén, debe inmovilizarse y denunciarse ante la autoridad sanitaria. Además, la autoridad insiste en adquirir medicamentos únicamente en establecimientos con Aviso de Funcionamiento o Licencia Sanitaria, y con distribuidores autorizados y validados por el titular del registro sanitario, respaldados por documentación de adquisición legal.

En instituciones de salud, el hallazgo exige una respuesta coordinada entre farmacia hospitalaria, seguridad del paciente, compras, calidad y comités de farmacovigilancia. La trazabilidad documental debe dejar de ser un requisito administrativo para convertirse en una barrera clínica. Cada unidad que dispense o administre semaglutida debe revisar existencias, capacitar al personal sobre señales de falsificación, fortalecer la notificación de eventos adversos y documentar cualquier sospecha de producto irregular.

Trazabilidad y farmacovigilancia como barreras de seguridad

La alerta sobre la falsificación de Ozempic confirma que los medicamentos de alta demanda terapéutica y comercial son vulnerables a circuitos ilegales de distribución. Para el sistema de salud, el caso no se limita a retirar o inmovilizar un lote; plantea la necesidad de fortalecer compras institucionales, educación al paciente, validación de proveedores y reporte oportuno de sospechas.

COFEPRIS indicó que mantendrá acciones de control sanitario e informará si identifica nuevas evidencias. Mientras tanto, los profesionales de salud deben suspender el uso ante cualquier anomalía, orientar la valoración médica correspondiente y reportar reacciones adversas mediante VigiRam o al correo [email protected].

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