El Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (CENAPRECE), en coordinación con el Hospital General de México “Eduardo Liceaga” (HGMEL), dio inicio al XXV Curso de Actualización en el Diagnóstico y Tratamiento de la Tuberculosis en el Niño y en el Adulto, una estrategia orientada a reforzar las competencias del personal de salud en prevención, detección y atención de esta enfermedad.
La convocatoria reunió a profesionales de salud de las 32 entidades federativas del país, lo que refleja el alcance nacional de la capacitación y la necesidad de mantener criterios técnicos actualizados frente a una patología infecciosa que continúa siendo prioritaria para los sistemas sanitarios.
Durante la apertura, especialistas del CENAPRECE, del Hospital General de México y de la OPS/OMS coincidieron en que la tuberculosis requiere una respuesta clínica oportuna, con herramientas diagnósticas más precisas y tratamientos que favorezcan la adherencia. El énfasis estuvo puesto en el diagnóstico temprano, el uso de pruebas de biología molecular y la disponibilidad de esquemas terapéuticos acortados.
Diagnóstico oportuno y biología molecular: prioridades para reducir complicaciones
La directora del programa de micobacteriosis del CENAPRECE, Fátima Luna López, destacó la importancia de fortalecer la detección temprana de la tuberculosis. Según explicó, un diagnóstico oportuno permite iniciar el tratamiento de manera inmediata y reducir las complicaciones asociadas a la enfermedad.
Este punto resulta central para el personal asistencial, especialmente en escenarios en los que la demora diagnóstica puede traducirse en progresión clínica, mayor riesgo de transmisión y aumento de la carga para los servicios de salud. En ese contexto, la actualización permanente de los equipos clínicos se convierte en una herramienta operativa para mejorar la oportunidad de la atención.

Luna López resaltó que México cuenta actualmente con herramientas diagnósticas de alta precisión, entre ellas las pruebas de biología molecular. Estas tecnologías facilitan la identificación rápida de los casos y permiten orientar de manera más ágil la toma de decisiones clínicas.
El uso de biología molecular en tuberculosis representa un cambio relevante frente a modelos diagnósticos más lentos, en la medida en que permite acelerar la confirmación de casos. Para los servicios de salud, esto puede traducirse en una mejor capacidad de respuesta, siempre que las pruebas estén integradas a rutas de atención claras y a procesos oportunos de inicio terapéutico.
Esquemas de tratamiento acortados y adherencia de los pacientes
Otro de los elementos destacados durante el curso fue el uso de esquemas terapéuticos acortados. De acuerdo con lo señalado por CENAPRECE, estos tratamientos han demostrado eficacia para mejorar la adherencia de las y los pacientes.
La adherencia continúa siendo uno de los principales desafíos en el abordaje de la tuberculosis, debido a que el éxito terapéutico depende no solo de la disponibilidad de medicamentos, sino también del acompañamiento clínico, el seguimiento y la permanencia del paciente en el tratamiento. Por ello, la posibilidad de contar con esquemas más cortos tiene implicaciones relevantes para los programas de control de la enfermedad.
Desde una lectura sanitaria, los tratamientos acortados pueden contribuir a reducir abandonos, optimizar el seguimiento y mejorar los resultados individuales y colectivos. Sin embargo, su impacto depende de la capacidad del sistema para diagnosticar tempranamente, clasificar adecuadamente los casos y garantizar continuidad en la atención.
La actualización del personal de salud, en este sentido, no se limita a revisar novedades terapéuticas. También implica fortalecer la comprensión integral del manejo de la enfermedad, desde la sospecha clínica hasta el inicio del tratamiento, el seguimiento y la evaluación de resultados.
Una enfermedad infecciosa que mantiene alta carga de mortalidad
Durante la inauguración del curso, el presidente de la Sociedad Médica del Hospital General de México, Hugo Arturo Manzanilla García, subrayó que, a pesar de los avances científicos y terapéuticos alcanzados en las últimas décadas, la tuberculosis continúa siendo una de las enfermedades infecciosas más letales causadas por un solo microorganismo.
El especialista recordó que, durante la epidemia de VIH/SIDA en México, la tuberculosis fue una de las principales causas de muerte entre las personas afectadas. También señaló que, incluso después de la pandemia por COVID-19, la enfermedad mantiene una carga importante de morbilidad y mortalidad a nivel mundial.
Esta observación sitúa la actualización clínica en un contexto más amplio. La tuberculosis no puede abordarse como una enfermedad del pasado ni como un problema resuelto. Su persistencia obliga a los sistemas sanitarios a mantener vigilancia, capacidad diagnóstica, formación continua y rutas de atención efectivas.
Manzanilla García enfatizó que esta realidad exige que el personal de salud se mantenga en constante actualización para ofrecer a las y los pacientes las mejores alternativas diagnósticas y terapéuticas. Además, expresó su confianza en que esta edición del curso contribuirá al fortalecimiento de conocimientos y capacidades del personal involucrado en la atención de la tuberculosis.
OPS/OMS: tuberculosis, entre las principales causas de mortalidad
La asesora para vigilancia de la salud, prevención y eliminación de enfermedades transmisibles de OPS/OMS, Mónica Guardo, informó que la tuberculosis se mantiene entre las 10 principales causas de mortalidad en el mundo. Además, señaló que, tras la pandemia de COVID-19, recuperó el primer lugar como la enfermedad infecciosa que provoca más muertes causadas por un solo agente patógeno.
Este panorama, según la especialista, refuerza la importancia de las iniciativas de capacitación y actualización dirigidas al personal de salud. En ese sentido, las acciones impulsadas por CENAPRECE y el Hospital General de México se inscriben en una agenda de prevención y control que requiere actualización técnica, coordinación institucional y fortalecimiento de capacidades en todos los niveles.
Guardo también reconoció los logros de México en materia de eliminación de diversas enfermedades infecciosas y señaló que el fortalecimiento del diagnóstico oportuno y del tratamiento puede contribuir al avance hacia la erradicación de la tuberculosis.
Capacitación nacional como herramienta de control sanitario
El XXV Curso de Actualización en el Diagnóstico y Tratamiento de la Tuberculosis en el Niño y en el Adulto representa una acción de alcance nacional para fortalecer la respuesta sanitaria frente a esta enfermedad. Su realización con profesionales de las 32 entidades federativas permite ampliar la difusión de criterios técnicos actualizados y promover una atención más homogénea en el país.
Para el sistema de salud mexicano, el reto no se limita a disponer de pruebas diagnósticas o tratamientos más efectivos. También implica asegurar que el personal de salud conozca cuándo sospechar tuberculosis, cómo confirmar los casos, qué alternativas terapéuticas utilizar y cómo acompañar a los pacientes durante el proceso de atención.
En ese marco, la articulación entre CENAPRECE, el Hospital General de México “Eduardo Liceaga” y OPS/OMS refuerza el carácter técnico e institucional de la estrategia. La tuberculosis continúa siendo un desafío sanitario vigente, y su control requiere combinar diagnóstico oportuno, innovación diagnóstica, tratamientos eficaces y capacitación permanente del talento humano en salud.


