PUBLICADO: mayo 28, 2026 | 2:45 pm

Veneno de alacrán: la apuesta científica del INCMNSZ contra la tuberculosis resistente

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El INCMNSZ evalúa moléculas derivadas del veneno de alacrán como una vía experimental para desarrollar antibióticos contra tuberculosis farmacorresistente.
Veneno de alacrán la apuesta científica del INCMNSZ contra la tuberculosis resistente

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Investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ) se encuentran participando en una línea de investigación orientada a evaluar compuestos derivados del veneno de alacrán como posible base para desarrollar nuevos antibióticos contra la tuberculosis, especialmente frente a bacterias resistentes a medicamentos.

El veneno de alacrán y tuberculosis forman parte de una investigación biomédica del INCMNSZ que explora moléculas con actividad antimicrobiana prometedora contra Mycobacterium tuberculosis, bacteria causante de la enfermedad. El trabajo, coordinado desde el Área de Patología Experimental del instituto, busca aportar alternativas terapéuticas en un escenario donde los tratamientos prolongados y la farmacorresistencia siguen representando desafíos relevantes para la salud pública y la práctica clínica.

¿Qué investiga el INCMNSZ con veneno de alacrán y tuberculosis?

El proyecto se centra en la evaluación de moléculas derivadas del veneno de alacrán con potencial antibiótico. La investigación parte de un hallazgo inicial realizado por especialistas del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que posteriormente fue evaluado por investigadores del INCMNSZ frente a Mycobacterium tuberculosis. En esa fase, los compuestos mostraron actividad antimicrobiana considerada prometedora.

Rogelio Hernández Pando, coordinador del Área de Patología Experimental del INCMNSZ, explicó que esta línea forma parte de un esfuerzo internacional para identificar tratamientos más eficaces frente a la tuberculosis farmacorresistente. La relevancia científica no está en presentar el veneno como tratamiento, sino en estudiar moléculas específicas que podrían contribuir al desarrollo de nuevos antibióticos.

La investigación del veneno de alacrán mantiene una distinción central para el análisis sanitario: se trata de desarrollo experimental y evaluación científica, no de una terapia disponible para pacientes. El propio Hernández Pando sintetizó el desafío técnico al afirmar: “El reto ahora es hacer estas moléculas más estables y menos tóxicas para que eventualmente puedan utilizarse en tratamientos”.

¿Por qué esta investigación es relevante para nuevos antibióticos contra tuberculosis?

La tuberculosis continúa siendo una enfermedad infecciosa de alto impacto. Hernández Pando señaló: “La tuberculosis sigue siendo una emergencia mundial. Tan solo el año pasado se registraron más de 10 millones de casos nuevos y alrededor de 1.2 millones de muertes”. Esa magnitud explica por qué la búsqueda de nuevos antibióticos mantiene prioridad dentro de la investigación biomédica.

Aunque existen antibióticos para tratar la enfermedad, el tratamiento suele prolongarse durante varios meses. Esa duración puede llevar a que algunos pacientes abandonen la terapia, lo que favorece la aparición de bacterias resistentes. En este punto, el aporte potencial de nuevas moléculas no debe entenderse como sustitución inmediata de los esquemas actuales, sino como una vía de investigación para ampliar opciones terapéuticas futuras.

El INCMNSZ trabaja desde hace más de tres décadas en el estudio de los mecanismos inmunológicos de la tuberculosis y en la evaluación de nuevas moléculas con potencial terapéutico. Esta trayectoria permite ubicar la investigación sobre compuestos derivados del veneno de alacrán dentro de una agenda más amplia de innovación en enfermedades infecciosas, inmunología y desarrollo de alternativas farmacológicas.

¿Qué papel tienen la UNAM, Stanford y el INCMNSZ en el desarrollo experimental?

El hallazgo inicial de las moléculas fue realizado por especialistas del Instituto de Biotecnología de la UNAM. Posteriormente, el INCMNSZ evaluó su efecto contra Mycobacterium tuberculosis, identificando una actividad antimicrobiana que justifica avanzar en el estudio experimental.

La Universidad de Stanford logró sintetizar artificialmente los compuestos identificados en el veneno de alacrán. Este paso es relevante porque permite avanzar en pruebas preclínicas sin depender de la extracción directa del veneno de miles de alacranes. Desde una perspectiva de desarrollo biomédico, la síntesis artificial es un componente clave para estudiar estabilidad, toxicidad, reproducibilidad y viabilidad de las moléculas.

El equipo también trabaja en el desarrollo de un posible “antibiótico híbrido”, planteado como una combinación de moléculas derivadas del veneno con medicamentos convencionales. El objetivo sería potenciar la eficacia y reducir efectos tóxicos. Sin embargo, esta posibilidad permanece en el terreno de la investigación y no debe interpretarse como una aplicación clínica aprobada.

¿Qué infraestructura permite estudiar Mycobacterium tuberculosis en el INCMNSZ?

La investigación se apoya en capacidades institucionales especializadas. El INCMNSZ cuenta con un equipo multidisciplinario integrado por investigadores, médicos, inmunólogos y biólogos moleculares que colaboran con instituciones nacionales e internacionales en el desarrollo de tratamientos innovadores contra enfermedades de alta complejidad como la tuberculosis.

La institución dispone de laboratorios de bioseguridad nivel 3, indispensables para trabajar de forma segura con bacterias como Mycobacterium tuberculosis. También cuenta con bioterio especializado, gabinetes de bioseguridad, áreas de presión negativa y equipos de biología molecular e inmunología.

Estas capacidades permiten que la evaluación de nuevas moléculas ocurra en condiciones técnicas acordes con el estudio de patógenos de importancia clínica. En enfermedades infecciosas, la infraestructura no es un elemento accesorio: condiciona la posibilidad de manipular bacterias, desarrollar modelos experimentales y avanzar hacia etapas preclínicas con control de bioseguridad.

Innovación biomédica con alcance experimental y valor sanitario

La investigación del INCMNSZ sobre compuestos derivados del veneno de alacrán abre una línea de trabajo relevante para el desarrollo de nuevos antibióticos contra la tuberculosis, especialmente en el contexto de la farmacorresistencia. Su valor radica en la identificación, evaluación y posible optimización de moléculas con actividad antimicrobiana, no en la existencia de un tratamiento disponible.

El avance también muestra la importancia de la colaboración entre instituciones científicas nacionales e internacionales. La participación de la UNAM, Stanford y el INCMNSZ articula descubrimiento, síntesis química y evaluación biomédica, tres componentes esenciales para transformar una observación científica en una posible plataforma terapéutica.

Hernández Pando destacó además que el instituto trabaja en nuevas vacunas contra la tuberculosis y en la formación de recursos humanos especializados. “México tiene grupos de investigación biomédica de muy alto nivel y un enorme potencial científico”, resaltó. Para el sector salud, el mensaje central es prudente pero significativo: la innovación terapéutica contra enfermedades infecciosas requiere investigación sostenida, infraestructura especializada y una lectura rigurosa de los alcances reales de cada hallazgo.

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