La telemedicina del ISSSTE registró una expansión acelerada en México al pasar de 239 unidades médicas conectadas en diciembre de 2025 a 859 en mayo de 2026. El crecimiento, informado por el director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Martí Batres Guadarrama, incorpora 620 nuevas unidades a una red de atención especializada a distancia que busca acercar consultas de especialidad al primer nivel, reducir traslados y apoyar la implementación de herramientas digitales como el expediente clínico y la receta electrónica.
El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado informó una ampliación sustancial de su red de telemedicina, como parte de la agenda de innovación tecnológica presentada durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. De acuerdo con Martí Batres Guadarrama, el ISSSTE pasó de 239 unidades médicas con servicio de telemedicina en diciembre de 2025 a 859 unidades en mayo de 2026, lo que equivale a la incorporación de 620 nuevas unidades durante los primeros meses del año.
La telemedicina fue presentada como una modalidad de atención médica que utiliza tecnologías digitales para brindar servicios de información, diagnóstico, tratamiento, seguimiento y consultas de especialidad a distancia. Para su operación, el instituto informó la instalación de internet, pantallas, cámaras, micrófonos, computadoras, impresoras, carritos de soporte y equipos de videoconferencia en unidades médicas de distintas regiones del país.
El objetivo central de la estrategia es que las y los derechohabientes puedan recibir atención especializada sin necesidad de trasladarse, en todos los casos, a hospitales de alta especialidad ubicados en zonas centrales o capitales estatales. Para un sistema público con alta dispersión territorial y concentración de especialistas, la ampliación de esta red representa un movimiento relevante hacia modelos de atención más integrados entre el primer nivel y los servicios de mayor complejidad.
118 unidades brindan teleconsultas y 741 las reciben
La red de telemedicina del ISSSTE está estructurada en dos componentes. El primero corresponde a las unidades que brindan el servicio: 118 hospitales y clínicas de segundo y tercer nivel desde donde especialistas realizan las teleconsultas. En este grupo se incluye el Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”, 16 hospitales regionales, 27 hospitales generales y 74 clínicas hospital.
El segundo componente está conformado por 741 unidades de primer nivel y atención primaria que reciben los servicios de telemedicina. Estas unidades incluyen consultorios de atención familiar, clínicas de medicina familiar, clínicas de medicina familiar con especialidades y unidades de medicina familiar. Según explicó Batres, los consultorios de atención familiar son las unidades más pequeñas de la red institucional y anteriormente no contaban con esta capacidad, e incluso se consideraba difícil instalar estos servicios por sus dimensiones y condiciones operativas.
La ampliación de la red tiene implicaciones para la organización asistencial. No se trata únicamente de habilitar videollamadas entre médicos y pacientes, sino de conectar unidades locales con especialistas, facilitar valoraciones clínicas, apoyar el seguimiento de pacientes y ordenar mejor las rutas de referencia. Sin embargo, su impacto real dependerá de factores como conectividad, agenda disponible, capacitación del personal, soporte técnico, protección de datos y continuidad del seguimiento clínico.
Pichucalco, Chiapas: el ejemplo territorial presentado por el ISSSTE
Durante la conferencia, el director general del ISSSTE citó como ejemplo la Unidad de Medicina Familiar de Pichucalco, Chiapas, una sede ubicada lejos de zonas centrales que puede conectarse directamente con el Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” para recibir consultas de especialidad. En términos prácticos, este modelo permite que un paciente de esa localidad acceda a una valoración especializada sin desplazarse necesariamente hasta la Ciudad de México.
Las especialidades mencionadas por el instituto incluyen geriatría, dermatología, cardiología, neumología, reumatología, urología y ginecología, entre otras. Varias de estas áreas son relevantes para el seguimiento de enfermedades crónicas, la atención de adultos mayores y la vigilancia de pacientes que requieren controles periódicos. En esos escenarios, la telemedicina podría ayudar a reducir viajes prolongados, mejorar la oportunidad de seguimiento y evitar que algunas consultas dependan exclusivamente de la disponibilidad presencial del especialista en zonas alejadas.
El ISSSTE también presentó testimonios sobre el uso de telemedicina para seguimiento cardiológico. En ese caso, la intervención se planteó como una herramienta para acortar distancias, agilizar procesos de atención y evitar traslados innecesarios para pacientes y familias. Aunque la estrategia aún requiere indicadores públicos de desempeño, el enfoque responde a una necesidad conocida del sistema: acercar capacidad resolutiva a territorios donde los servicios especializados no están disponibles de forma permanente.
Expediente clínico y receta electrónica: una infraestructura para integrar procesos
Uno de los elementos relevantes para el sector salud es que el ISSSTE vinculó esta expansión con el uso generalizado del expediente clínico asociado al Servicio Universal de Salud y con la receta electrónica. Según Batres, la nueva infraestructura facilitará la utilización de estas herramientas y contribuirá a optimizar el uso de medicamentos en las unidades.
Este punto amplía el alcance de la noticia. La telemedicina no solo puede entenderse como consulta remota, sino como parte de una arquitectura digital más amplia que, si se implementa de forma integrada, podría apoyar referencia y contrarreferencia, seguimiento clínico, prescripción, continuidad terapéutica y trazabilidad de la atención. Para lograrlo, será necesario que la red funcione con interoperabilidad, reglas claras de registro clínico, mecanismos de seguridad de la información y criterios homogéneos para definir qué casos pueden resolverse a distancia y cuáles requieren atención presencial.
La expansión también se inscribe en una agenda de modernización tecnológica más amplia del sistema público. En la misma conferencia se presentaron otros avances, como la adquisición de tomógrafos de alta gama para hospitales del IMSS, el uso de inteligencia artificial en diagnóstico por imagen y la incorporación de equipamiento moderno en unidades de segundo y tercer nivel. En el caso del ISSSTE, Batres recordó además la incorporación de robots Da Vinci, salas de interpretación masiva de mastografías con inteligencia artificial y la ampliación de la telemedicina como parte de los temas tecnológicos impulsados por el instituto.
Un avance con retos operativos para el sistema público
Para el sistema público de salud mexicano, el crecimiento de la red de telemedicina del ISSSTE plantea una oportunidad concreta: acercar especialistas al primer nivel y disminuir barreras geográficas para la derechohabiencia. También podría contribuir a ordenar la demanda de especialidad, mejorar el seguimiento de pacientes y reducir costos indirectos asociados a traslados, siempre que exista capacidad operativa suficiente para sostener el modelo.
Los principales desafíos estarán en la implementación. Una red de 859 unidades requiere conectividad estable, mantenimiento tecnológico, disponibilidad de especialistas, coordinación de agendas, personal capacitado en las unidades receptoras y protocolos claros para la atención remota. Además, será importante evaluar resultados con indicadores verificables: número de teleconsultas realizadas, tiempos de espera, especialidades con mayor demanda, porcentaje de casos resueltos sin traslado, satisfacción de pacientes, continuidad terapéutica y seguridad clínica.



