México recibió la visita de expertos de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud en el marco del proceso estratégico que adelanta el país para la creación del Servicio Universal de Salud. La misión tuvo como propósito conocer los avances de esta iniciativa e identificar posibles espacios de cooperación técnica para acompañar su implementación.
Durante el encuentro participaron autoridades nacionales del sector salud, entre ellas el secretario de Salud, David Kershenovich; la secretaria del Consejo de Salubridad General, Patricia Clark; y el director general del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch. Por parte de la OPS/OMS asistieron James Fitzgerald, director de Sistemas y Servicios de Salud, y Ernesto Báscolo, jefe de la Unidad de Atención Primaria de la Salud y Prestación Integrada de Servicios. La misión también estuvo acompañada por el representante de la organización en México, José Moya Medina.
La visita se desarrolló durante dos días y permitió abrir un diálogo técnico sobre las prioridades del Servicio Universal de Salud, así como sobre las áreas en las que la cooperación internacional podría aportar al diseño, organización y seguimiento del modelo. Entre los temas abordados estuvieron rectoría, gobernanza, financiamiento, redes integradas de servicios de salud, sistemas de información y monitoreo de la implementación.
Una red integrada basada en la capacidad pública instalada
De acuerdo con el decreto, el Servicio Universal de Salud se concibe como una red integral e integrada de prestación de servicios. Su construcción parte de la capacidad instalada de las instituciones públicas del país, con el propósito de articular recursos, infraestructura, talento humano y servicios que actualmente operan bajo distintos arreglos institucionales.
La red incluiría al Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, el IMSS-Bienestar, Petróleos Mexicanos, Hospitales Federales de Referencia, Institutos Nacionales de Salud, hospitales de alta especialidad y otros prestadores públicos que se adhieran al modelo, incluidos los servicios estatales de salud.
Desde una perspectiva sectorial, este diseño plantea uno de los desafíos más complejos para los sistemas públicos de salud: coordinar instituciones con trayectorias, reglas operativas, poblaciones atendidas y capacidades distintas, sin perder de vista la continuidad del cuidado y la oportunidad en la atención. Por esa razón, la articulación interinstitucional aparece como uno de los ejes centrales del proceso.
Rectoría y coordinación, condiciones para la implementación
Los expertos técnicos de la OPS/OMS destacaron la importancia de fortalecer la rectoría, la coordinación entre instituciones y la organización de redes integradas de servicios. Estos elementos son considerados condiciones necesarias para consolidar el Servicio Universal de Salud y avanzar hacia un modelo más coordinado, sostenible y centrado en las personas.
La rectoría será determinante para ordenar responsabilidades, definir mecanismos de coordinación y establecer reglas comunes para la operación del sistema. En un modelo que busca integrar distintas capacidades públicas, la conducción institucional no solo implica emitir lineamientos, sino asegurar que las instituciones participantes operen bajo objetivos compartidos, con criterios claros de acceso, referencia, contrarreferencia, información y seguimiento.
La gobernanza también será un componente crítico. La integración de instituciones públicas exige espacios de decisión y coordinación que permitan resolver asuntos operativos, financieros y territoriales. Esto cobra especial relevancia en un país con diversidad de prestadores públicos y con servicios estatales que podrían adherirse al modelo.
Puertas de entrada, continuidad del cuidado y redes de servicios
Uno de los aspectos señalados dentro del proceso es la definición de puertas de entrada claras. Este elemento resulta fundamental para que la población sepa dónde iniciar su atención y para que los servicios puedan ordenar la demanda según necesidades, complejidad y capacidad resolutiva.
La organización de redes integradas de servicios de salud también será clave para garantizar continuidad del cuidado. Esto supone que los pacientes no transiten de forma fragmentada entre instituciones, niveles de atención o servicios especializados, sino que cuenten con rutas de atención más articuladas. En ese sentido, la red del Servicio Universal de Salud deberá conectar capacidades de atención primaria, servicios hospitalarios, alta especialidad, institutos nacionales y demás prestadores públicos vinculados.
Sistemas de información y monitoreo de la implementación
La misión técnica también abordó los sistemas de información y el monitoreo de la implementación. Ambos componentes serán necesarios para seguir el avance del Servicio Universal de Salud y evaluar si la integración institucional se traduce en mayor acceso, continuidad y capacidad de respuesta.
Los sistemas de información pueden convertirse en una herramienta estratégica para identificar brechas, ordenar flujos de pacientes, monitorear disponibilidad de servicios y facilitar la toma de decisiones. A su vez, el seguimiento de la implementación permitirá reconocer avances, ajustar procesos y priorizar acciones en los territorios o instituciones donde existan mayores desafíos operativos.
La cooperación técnica de la OPS/OMS podría aportar en estos frentes mediante asistencia especializada, intercambio de experiencias y acompañamiento en la construcción de capacidades institucionales. La visita, según lo informado, abre la posibilidad de estructurar una agenda de cooperación orientada a fortalecer el proceso de implementación.
Un proceso con implicaciones para el sistema público mexicano
La creación del Servicio Universal de Salud representa un esfuerzo de reorganización institucional con implicaciones para la prestación, la financiación, la gobernanza y la coordinación del sistema público mexicano. La participación de organismos técnicos internacionales no sustituye las decisiones nacionales, pero puede contribuir a acompañar metodológicamente el proceso y aportar elementos comparados sobre redes integradas, atención primaria y sistemas de salud.
Para los equipos directivos, clínicos y administrativos del sector, el punto central estará en cómo se traduzca esta estrategia en reglas operativas, rutas de atención, mecanismos de financiamiento, interoperabilidad de información y coordinación efectiva entre prestadores. El reto no será únicamente declarar una red integrada, sino lograr que funcione como tal para mejorar el acceso y la continuidad del cuidado.
Con esta visita, la OPS/OMS reafirmó su disposición a acompañar técnicamente a México. El diálogo con las autoridades nacionales deja planteada una agenda de cooperación que podría apoyar la consolidación del Servicio Universal de Salud y contribuir al avance hacia un sistema más justo, integrado y sostenible.



