PUBLICADO: febrero 20, 2026 | 10:48 am

La OMS acelera el cierre del anexo PABS para fortalecer la respuesta ante pandemias

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El anexo PABS del Acuerdo de la OMS sobre Pandemias cerró una ronda clave de negociaciones del 9 al 14 de febrero de 2026 y retomará discusiones en marzo.
La OMS acelera el cierre del anexo PABS para fortalecer la respuesta ante pandemias

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El anexo PABS (Acceso a los Patógenos y Participación en los Beneficios) se consolidó como el eje técnico más sensible del Acuerdo de la Organización Mundial de la Salud sobre Pandemias: tras una semana de negociaciones, los Estados Miembros cerraron una quinta ronda de trabajo con avances y desacuerdos aún abiertos, mientras se acelera el calendario para llevar conclusiones a la Asamblea Mundial de la Salud en mayo.

Mecanismo que conecta detección de patógenos con acceso equitativo a beneficios

En el centro del debate está un dilema conocido desde COVID-19: para responder con rapidez a una amenaza emergente, los países deben detectar patógenos con potencial pandémico y compartir oportunamente información crítica (incluidos materiales y datos de secuencias genéticas) que permitan a la comunidad científica acelerar el desarrollo de herramientas esenciales como pruebas diagnósticas, tratamientos y vacunas.

El diseño del Sistema PABS apunta precisamente a ese puente. Su lógica es doble: facilitar el intercambio rápido y oportuno de patógenos y datos de secuencias, y asegurar, “en pie de igualdad”, una participación rápida, oportuna, justa y equitativa en los beneficios que se deriven de ese intercambio. En otras palabras, el anexo busca que el acceso a insumos biológicos y digitales indispensables para investigación y desarrollo esté alineado con un reparto equitativo de resultados, especialmente cuando esos resultados se traducen en bienes de alto impacto sanitario.

Para los sistemas de salud, el valor del PABS no es abstracto. Si funciona como se plantea, puede reducir fricciones que históricamente aparecen en la fase más crítica de una emergencia: el lapso entre identificar un patógeno y disponer de productos útiles para contenerlo. Ese intervalo, en términos de salud pública, suele definir mortalidad, saturación hospitalaria y continuidad de servicios esenciales.

Una ronda de febrero con avances, pero con “elementos polémicos” aún sin cerrar

La quinta reunión del Grupo de Trabajo Intergubernamental (establecido por la Asamblea Mundial de la Salud para negociar el anexo PABS) concluyó tras debates sostenidos del 9 al 14 de febrero de 2026. El cierre de esta ronda dejó un mensaje central: hay un compromiso político explícito de concluir el texto, pero persisten diferencias relevantes que obligan a una depuración cuidadosa del articulado.

El copresidente de la Mesa del Grupo de Trabajo Intergubernamental, Tovar da Silva Nunes, embajador de Brasil, sintetizó ese punto al afirmar: «Esta semana los países han vuelto a demostrar su firme compromiso con la finalización del anexo (…) Ahora tenemos una visión clara para racionalizar el texto, procurando a la vez que se mantengan las consultas necesarias sobre los elementos más polémicos». La frase deja ver dos prioridades: simplificar y ordenar el texto (“racionalizar”), sin perder el proceso de consulta que requiere una negociación donde el desacuerdo se concentra en puntos específicos.

En el mismo sentido, el copresidente Matthew Harpur (Reino Unido) reconoció el estado real de las conversaciones: «No cabe duda de que persisten diferencias importantes, pero todos somos conscientes de lo que está en juego». Y añadió un componente de urgencia: con el tiempo agotándose, las próximas semanas serán cruciales para cerrar brechas y entregar un anexo “justo, eficaz y adecuado a sus fines”.

Por qué el calendario de mayo presiona el cierre del texto

Los Estados Miembros reanudarán negociaciones en marzo, con una fecha límite clara: mayo, cuando presentarán conclusiones a la Asamblea Mundial de la Salud. En la práctica, ese hito convierte el primer semestre de 2026 en una carrera por aterrizar el anexo con un nivel de consenso suficiente para su adopción como parte integral del marco.

Para el sector salud, este tramo es crítico por una razón: el anexo PABS es descrito como un “componente fundamental” del Acuerdo. Si el PABS queda incompleto, ambiguo o con zonas grises, el instrumento corre el riesgo de replicar debilidades vistas en COVID-19: cooperación condicionada, asimetrías de acceso y disputas por la distribución de beneficios.

La negociación también se mueve entre principios y detalles. “Acceso” y “participación en beneficios” suenan conceptualmente sencillos, pero requieren definiciones precisas para que el mecanismo no se convierta en un intercambio de expectativas sin capacidad de ejecución.

Un instrumento jurídicamente vinculante para corregir debilidades expuestas por COVID-19

El Acuerdo de la OMS sobre Pandemias fue adoptado el año pasado por los Estados Miembros con el objetivo explícito de corregir debilidades mundiales reveladas por la pandemia de COVID-19 y fortalecer la coordinación y colaboración internacionales. Se trata, además, de un instrumento internacional jurídicamente vinculante, diseñado para hacer que la respuesta a futuras pandemias sea “más segura y equitativa”.

El PABS funciona como una pieza de credibilidad: aterriza en reglas la promesa de cooperación. El Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, insistió en que la adopción del Acuerdo fue una prueba de cooperación mundial y que el impulso debe sostenerse: «Sigue siendo esencial tener un multilateralismo sólido, ya que los países deben afrontar futuras pandemias juntos, colectivamente». Con base en el progreso descrito, expresó confianza en que se logrará un acuerdo “a tiempo para” la Asamblea de mayo.

La negociación incorpora a actores clave fuera de los gobiernos

Además del trabajo sobre el texto y de las conversaciones orientadas a consenso, los Estados Miembros mantuvieron contactos con partes interesadas relevantes: sector privado, academia, laboratorios y bases de datos de secuencias. Este punto es determinante para la implementación: la arquitectura real del intercambio de patógenos y datos no depende solo de decisiones estatales, sino de redes científico-técnicas y de infraestructura de información que operan a escala global.

En términos de gobernanza sanitaria, esta interacción sugiere que el anexo PABS se está construyendo con una mirada de “ecosistema”: incluye a quienes generan, resguardan, procesan y utilizan la información y los materiales necesarios para acelerar soluciones. La prueba estará en que el texto final logre alinear intereses y responsabilidades sin frenar la velocidad que exige una respuesta pandémica.

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