El control cardiovascular en diabetes en México enfrenta una crisis silenciosa. Según el primer estudio de alcance nacional que evalúa de forma integral el manejo del riesgo cardiovascular en adultos con diabetes diagnosticada en México, el sistema de salud falla en las metas más críticas: solo el 29% de los pacientes alcanza control glucémico, apenas el 22,9% controla su presión arterial, y menos del 7% logra las metas de colesterol LDL, a pesar de que el uso de estatinas se multiplicó por doce entre 2016 y 2023.
El estudio, publicado en el Journal of the American Heart Association (2026), fue liderado por investigadores del Instituto Nacional de Geriatría de México y la Escuela de Salud Pública de Harvard. El análisis retrospectivo tomó como fuente cinco ciclos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT: 2016, 2018, 2021, 2022 y 2023), con datos de 2.916 participantes que representan estadísticamente a más de 43,2 millones de adultos con diabetes diagnosticada durante ese período.

El riesgo cardiovascular en diabetes en México: una epidemia dentro de la epidemia
El estudio evaluó el riesgo cardiovascular a 10 años usando la herramienta SCORE2-Diabetes de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), calibrada para regiones de riesgo moderado, categoría en la que México encaja con una tasa de 146,3 muertes cardiovasculares por cada 100.000 habitantes en 2023. Los resultados son alarmantes: la prevalencia de riesgo alto o muy alto entre adultos con diabetes aumentó de 59,8% en 2016 a 68,4% en 2023, lo que representa aproximadamente 5,1 millones de adultos adicionales en las categorías de mayor riesgo.
Más revelador aún es el perfil clínico de ese grupo: la gran mayoría recibe tratamiento hipoglucemiante, pero solo una cuarta parte logra metas de control glucémico. El uso de antihipertensivos supera el 97% entre quienes tienen hipertensión diagnosticada, pero la presión arterial controlada se observa en menos de uno de cada cuatro pacientes. La paradoja entre alta prescripción y bajo control constituye, según los autores, una señal de calidad asistencial deteriorada.
- Uno de cada seis adultos con diabetes en México tiene hipertensión no diagnosticada. Dado que las guías mexicanas e internacionales recomiendan medir la presión arterial en cada visita clínica, esta brecha representa una oportunidad de mejora directa y sistémica en el primer nivel de atención.
La brecha del colesterol: la meta más difícil de alcanzar
El hallazgo más preocupante del estudio es el abismo entre el aumento en la prescripción de estatinas y la consecución efectiva de metas lipídicas. El uso global de estatinas creció de 5,5% en 2016 hasta 63% en 2023, una transformación que los autores atribuyen a cambios en las guías clínicas que ampliaron las indicaciones en esta población. Sin embargo, ese salto en adopción no se tradujo en logro de metas.
| Categoría de riesgo ⇅ | Meta LDL-C ⇅ | % con uso de estatina ⇅ | % que alcanza la meta ⇅ | Brecha tratamiento–control |
|---|---|---|---|---|
| ● Muy alto | < 55 mg/dL (<1,4 mmol/L) | 68,2% |
0,9% | Brecha: 67,3 pp |
| ● Alto | < 70 mg/dL (<1,8 mmol/L) | 68,2% |
4,3% | Brecha: 63,9 pp |
| ● Moderado | < 100 mg/dL (<2,6 mmol/L) | 53,3% | 32,3% | Brecha: 21 pp |
| ● Bajo | < 100 mg/dL (<2,6 mmol/L) | 53,3% | 12,1% | Brecha: 41,2 pp |
Los autores señalan que ni el umbral de las guías ESC ni el de la Asociación Americana de Diabetes (LDL <100 mg/dL como meta menos estricta) se alcanzan de forma satisfactoria. Cuando se usa la meta de LDL <70 mg/dL para la definición de control combinado (presión arterial + LDL-C), solo el 1,03% de los pacientes la cumplió en 2023. El estudio también advierte que no fue posible evaluar la intensidad de la estatina prescrita ni el uso de terapias complementarias como ezetimiba o inhibidores de PCSK9, lo que representa una limitación importante y un campo de investigación urgente.
Tendencias temporales: avances fragmentados, retroceso pospandemia
| Indicador ⇅ | 2016 ⇅ | 2023 ⇅ | Tendencia ⇅ | Valoración |
|---|---|---|---|---|
| Control glucémico (HbA1c en meta) | 36% | 29% | ▼ −7 pp | Crítico |
| Control de presión arterial | 45% | 22,9% | ▼ −22,1 pp | Crítico |
| No fumadores activos | 86,4% | 88,7% | ▲ +2,3 pp | Favorable |
| Uso de estatinas | 5,5% | 63% | ▲ +57,5 pp | Notable |
| Control de LDL-C (según SCORE2-Diabetes) | 2,8% | 6,6% | ▲ +3,8 pp | Insuficiente |
| Prevalencia de riesgo CV alto / muy alto | 59,8% | 68,4% | ▼ +8,6 pp | Crítico |
| Uso de antihipertensivos (con HTA dx) | 88% | 97% | ▲ +9 pp | Favorable |
| HbA1c media (mmol/mol) | 69 | 74 | ▼ +5 mmol/mol | Crítico |
| Hipertensión diagnosticada (prevalencia) | 42% | 68% | ▼ +26 pp | Atención |
| Pacientes sin tratamiento para diabetes | 10,2% | 5% | ▲ −5,2 pp | Favorable |
La pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión negativo. El control glucémico, que había mejorado entre 2016 y 2018, se deterioró progresivamente a partir de 2021. Los autores lo atribuyen a las interrupciones documentadas en los servicios esenciales de salud en México durante la emergencia sanitaria, junto con el exceso de mortalidad asociado a diabetes registrado en ese período. La HbA1c media, que había descendido de 8,44% en 2016 a 7,98% en 2018, escaló hasta 8,88% en 2023, el nivel más alto de la serie.
Determinantes sociales: quién logra el control y quién no
El estudio incorpora un análisis de regresión logística que identifica los factores asociados al logro de metas terapéuticas. Los resultados revelan inequidades estructurales profundas: las mujeres presentan mayor probabilidad de controlar la presión arterial, mientras los hombres lo hacen para el LDL-C, pero ellos tienen menor probabilidad de control glucémico y cardiovascular global. Los individuos con educación universitaria tienen ventajas significativas en el control de presión arterial, tabaquismo y riesgo cardiovascular general frente a quienes no tienen educación formal.
| Variable ⇅ | Control glucémico ⇅ | Control HTA ⇅ | Control LDL-C ⇅ | No fumador ⇅ |
|---|---|---|---|---|
| Sexo (referencia: mujeres) | ||||
| Hombres vs. mujeres | — Similar | ↓ Menor | ↑ Mayor | ↓↓ Mucho menor |
| Grupo de edad (referencia: 20–44 años) | ||||
| 40–59 años vs. <40 | ↑ Mayor | ↓ Menor | — Similar | ↑ Mayor |
| ≥60 años vs. <40 | ↑↑ Mucho mayor | ↓ Menor | — Similar | ↑↑ Mucho mayor |
| Educación (referencia: sin educación formal) | ||||
| Educación universitaria vs. sin educación | — Similar | ↑ Mayor | — Similar | ↑ Mayor |
| Seguridad social | ||||
| Sin seguridad social vs. con seguridad | ↓ Menor | ↓ Menor | ↑ Mayor* | ↓ Menor |
| Duración de la diabetes | ||||
| ≥10 años de diagnóstico vs. <10 | ↓ Mucho menor | — Similar | — Similar | — Similar |
| Identidad étnica | ||||
| Identidad indígena vs. no indígena | ↓ Menor | — Similar | — Similar | ↑ Mayor |
| Rezago social (índice DISLI) | ||||
| Mayor rezago social estatal (DISLI alto) | ↓ Menor | — Similar | — Similar | ↑ Mayor |
Un dato de especial interés es la asociación negativa entre la duración prolongada de la diabetes y el control glucémico: quienes llevan diez o más años con diagnóstico tienen menor probabilidad de alcanzar metas glucémicas y mayor riesgo cardiovascular. Esto sugiere que el deterioro progresivo de la función pancreática, junto con la inercia terapéutica, amplifica la brecha de control conforme avanza la enfermedad.
Implicaciones para el sistema de salud: tres áreas de acción urgente
Los investigadores proponen un abordaje de dos niveles: reformas estructurales y cambios en la práctica clínica individual. En el plano sistémico, identifican la fragmentación del cuidado, el declive en la afiliación a la seguridad social observado a partir de 2021, y la ausencia de estrategias integrales de manejo de riesgo cardiovascular como los principales obstáculos. En el nivel del paciente, señalan la escasa adherencia al tratamiento, los efectos adversos y la desconfianza en el sistema de salud como factores que socavan la adopción de terapias cardioprotectoras.
Marco de acción recomendado
| Área | Problema identificado | Intervención propuesta |
|---|---|---|
| Lípidos | LDL-C no controlado pese al aumento en estatinas; sin datos sobre intensidad o adherencia | Intensificación con estatinas de alta potencia + ezetimiba; evaluación de indicación e intensidad en cada ciclo |
| Acceso a medicamentos | >5,7 M de adultos elegibles para GLP-1 y SGLT-2 según guías ESC, con acceso muy limitado | Políticas de expansión de acceso a fármacos cardioprotectores priorizando pacientes de riesgo alto/muy alto |
| Vigilancia activa | 1 de cada 6 pacientes con diabetes tiene HTA no diagnosticada | Medición obligatoria de PA en cada visita clínica; tamizaje sistemático en primer nivel |
| Equidad | Desigualdades por educación, seguridad social y región geográfica | Abordar barreras socioeconómicas; fortalecer el primer nivel en estados con mayor rezago social |
| Datos | Muestras pequeñas por ciclo; ENSANUT no capta tipo ni dosis de medicamentos | Encuestas robustas específicas para diabetes; registro de intensidad y adherencia farmacológica |
Se estiman que más de 5,7 millones de adultos con diabetes en México serían elegibles, según las guías ESC 2023, para recibir agonistas del receptor GLP-1 o inhibidores de SGLT-2 como primera línea de tratamiento. Esta cifra adquiere mayor relevancia frente a los problemas documentados de acceso y costo de estas terapias en el sistema público mexicano.
Contexto global y limitaciones del estudio
Los autores reconocen que este es el primer análisis integral del manejo del riesgo cardiovascular en diabetes a nivel nacional en México, llenando un vacío que los estudios previos (centrados exclusivamente en el control glucémico) no habían abordado. Como limitaciones relevantes señalan: el tamaño de muestra reducido en los ciclos 2021–2023 por cambios en el diseño de ENSANUT; la imposibilidad de evaluar el tipo, la dosis y la adherencia a los medicamentos prescritos; la ausencia de validación formal de SCORE2-Diabetes en población mexicana; y el diseño transversal, que impide establecer relaciones causales.
Desde una perspectiva comparada, México exhibe tasas de mortalidad por diabetes el doble de las registradas en países de ingresos altos, con entre el 30% y el 40% de las muertes cardiovasculares directamente atribuibles a la enfermedad. El abordaje multifactorial (glucemia, presión arterial, lípidos y tabaquismo) ha demostrado reducir complicaciones micro y macrovasculares y la mortalidad total en ensayos clínicos relevantes. El estudio provee la primera línea de base para monitorear el progreso de estas intervenciones en México.



