La diabetes en México volvió al centro del debate público tras la participación del secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, en la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, donde sostuvo que la diabetes mellitus “no es una sentencia inevitable” y que la prevención temprana puede reducir de forma relevante el riesgo, especialmente en personas con antecedentes familiares.
En su intervención, el funcionario planteó que existe un error frecuente en la percepción social de la enfermedad: considerar que el diagnóstico implica, de manera automática, complicaciones como daño renal, ceguera, amputaciones o hipertensión arterial. Kershenobich afirmó que ese determinismo es un mito y que, con detección oportuna y cambios en el estilo de vida, es posible retrasar o incluso evitar la aparición de la enfermedad, manteniendo una vida “prácticamente normal”.
Diabetes en México: por qué la prevención temprana cambia el pronóstico
El secretario explicó que la diabetes “se desarrolla a lo largo de la vida” y que, por ello, las intervenciones tempranas tienen un valor decisivo. En términos cuantitativos, sostuvo que acciones preventivas oportunas pueden reducir entre 40 y 60 por ciento el riesgo de desarrollar la enfermedad. Esa afirmación orienta la discusión hacia un punto clave para el sector salud: la ventana de oportunidad está antes del diagnóstico clínico, en la identificación de factores de riesgo y en la modificación de conductas y entornos.
Desde esta perspectiva, el abordaje no se limita a la atención del paciente ya diagnosticado; también incorpora estrategias para identificar poblaciones en riesgo y actuar sobre determinantes conductuales y metabólicos. En el mismo mensaje, se insistió en que la enfermedad no debe tratarse como un destino inmodificable, sino como un proceso prevenible o, al menos, modulable cuando se actúa con anticipación.
Factores de riesgo para desarrollar diabetes: señales medibles y hábitos acumulados
Durante la intervención se enumeraron factores de riesgo específicos, con énfasis en variables clínicas y comportamentales que pueden monitorearse:
- Niveles elevados de glucosa en ayuno.
- Aumento del perímetro abdominal.
- Dietas altas en calorías y alimentos ultraprocesados.
- Estrés crónico.
- Alteraciones del sueño.
- Falta de acciones preventivas.
Esta lista combina marcadores de riesgo metabólico (glucosa en ayuno, perímetro abdominal) con componentes de exposición sostenida (dieta, estrés, sueño) y con un elemento institucional y personal: la ausencia de prevención. En la práctica clínica, estos factores pueden funcionar como disparadores para intensificar educación en salud, evaluación periódica y acompañamiento a cambios de conducta, particularmente en primer nivel de atención.
El peso de los antecedentes familiares: de dos a tres veces más riesg
El secretario puso “especial énfasis” en los antecedentes familiares, al advertir que el riesgo no es homogéneo y se incrementa de manera marcada cuando existe un familiar directo con la enfermedad. Según lo expuesto en la conferencia, una persona con un familiar directo con diabetes tiene de dos a tres veces más riesgo de desarrollarla. Y ese riesgo, añadió, puede aumentar hasta seis veces cuando existen dos familiares cercanos con diabetes.
A este componente se suma el “ambiente compartido”, donde influyen hábitos alimenticios y la falta de actividad física. Esta lectura reconoce que el riesgo no se explica únicamente por herencia biológica: también se amplifica por patrones familiares de dieta, movimiento y rutinas. En ese marco, el funcionario sintetizó una recomendación operativa para la prevención: “Conocer el antecedente familiar permite prevenir de manera más temprana”.
El llamado se extendió a la corresponsabilidad familiar. Se invitó a madres y padres con diabetes a asumir un papel activo en la alimentación y el ejercicio de niñas y niños para disminuir el riesgo futuro, trasladando el énfasis preventivo del individuo a la unidad familiar como entorno de formación de hábitos.
Tipos de diabetes y la antesala frecuente: la “prediabetes”
Existen tres tipos de diabetes, diferenciados por síntomas y grupos en los que suelen presentarse:
Diabetes tipo 1
Afecta al páncreas al producir poca o nada de insulina y se presenta con más frecuencia en jóvenes.
Diabetes tipo 2
Se describe como la más común, generalmente presente en adultos con obesidad o hipertensión. En esta condición, el cuerpo es incapaz de producir insulina y acumula la glucosa en la sangre.
Diabetes gestacional
Se presenta en mujeres embarazadas, suele darse en una etapa avanzada de la gestación y es común que desaparezca post parto.
Antes de que la enfermedad se manifieste “casi siempre” aparece la “prediabetes”, cuando los índices de glucosa en la sangre salen del rango normal. También se indica que existe un 95% de casos de diabetes tipo 2, y que el número continúa en aumento, atribuyendo parte de la carga a estilos de vida poco saludables (obesidad, sobrepeso, sedentarismo y alimentación alta en azúcares), sin excluir la predisposición genética.
Magnitud del problema: 12.4 millones de personas y un lugar entre los primeros a nivel global
La diabetes es un problema de salud pública de gran escala. Con base en Ensanut 2021, se reporta que 12.4 millones de personas viven con diabetes en México, lo que configura una presión sostenida para los servicios clínicos, la gestión de complicaciones y los costos asociados a la atención crónica.
México ocupa uno de los primeros lugares en el mundo en cuanto a personas que padecen diabetes, razón por la cual se insiste en promover concientización y prevención. En el terreno de políticas sanitarias, este tipo de mensajes busca desplazar el foco desde la atención reactiva hacia acciones sostenidas de reducción de riesgo.
Bebidas azucaradas: la pregunta de las “15 cucharaditas” como detonante de conciencia
Durante la conferencia se abordó la importancia de concientizar sobre el consumo excesivo de bebidas azucaradas y sus efectos. La invitación se formuló como una pregunta directa a la población: cuestionar si «tomarían 15 cucharaditas de azúcar» diariamente. La premisa fue clara: si la respuesta es negativa, entonces es “fundamental” hacer cambios en los hábitos alimenticios.
El planteamiento se acompañó de una conclusión práctica: si se eliminan los refrescos o al menos se reduce la cantidad consumida, el riesgo de padecer la enfermedad podría ser “mucho menor” a lo pronosticado. En el marco preventivo descrito, el consumo cotidiano de bebidas azucaradas se presenta como un punto concreto de intervención poblacional.
Diabetes como causa de muerte: 56,541 defunciones reportadas por Inegi
El Inegi reportó las 10 principales causas de muerte en México, por sexo, y ubica la Diabetes Mellitus tanto en hombres como en mujeres. En conjunto se registran 56 mil 541 muertes, distribuidas así:
- Hombres: 28 mil 353
- Mujeres: 28 mil 188
De enero a junio 2025, se registraron de forma preliminar, 402,320 defunciones. Las tres primeras causas de defunción a nivel nacional fueron las enfermedades del corazón, la diabetes mellitus y los tumores malignos.
— INEGI INFORMA (@INEGI_INFORMA) January 22, 2026
Del total de defunciones, la distribución según sexo fue:
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Estos datos dimensionan el impacto más allá de la prevalencia: la diabetes no solo es una enfermedad crónica de alta frecuencia, también se asocia a una carga relevante de mortalidad, lo que refuerza el argumento institucional sobre la urgencia de prevenir y detectar de forma temprana.



