El papel de las farmacias en México dejó de limitarse a la dispensación de medicamentos. Su expansión territorial, el crecimiento de los consultorios adyacentes a farmacias y su capacidad para absorber parte de la demanda de primer nivel las han convertido en un actor cada vez más visible dentro del sistema de salud, aunque todavía enfrentan retos regulatorios, tecnológicos y operativos que condicionan su consolidación.
El debate sobre el lugar que ocupan las farmacias en el sistema sanitario mexicano se ha intensificado a medida que persisten las limitaciones de cobertura, financiamiento e interoperabilidad del sector público. En ese contexto, el documento El rol de las farmacias en el sistema de salud de México. Desafíos y oportunidades, elaborado por Deloitte, plantea que estos establecimientos, especialmente a través de los consultorios adyacentes a farmacias (CAF), se han posicionado como una alternativa complementaria para millones de pacientes, al ofrecer atención médica básica en un formato más cercano, flexible y oportuno.
La dimensión de este mercado ayuda a explicar su creciente influencia. De acuerdo con el informe, En México existen más de 62.000 establecimientos dedicados a la venta de fármacos, de los cuales 20% operan con modalidad de minisúper y alrededor de 50.030 puntos de venta están enfocados exclusivamente en medicamentos y artículos de salud. A ello se suma el dinamismo del mercado farmacéutico nacional, que en 2024 alcanzó ventas por 19.800 millones de dólares y que, de acuerdo con una proyección citada de IMARC Group, podría llegar a 38.500 millones de dólares en 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 6,9% a partir de 2025.
Farmacias en México ganan espacio ante la baja cobertura y la presión sobre el sistema público
Uno de los hallazgos más relevantes del documento es que el crecimiento de las farmacias y de los CAF no puede analizarse aisladamente de las debilidades estructurales del sistema de salud. México registra la cobertura de salud más baja entre los 38 países de la OCDE y que tres de cada 10 mexicanos no tienen acceso a servicios médicos. Esta situación se asocia, en parte, con la saturación de unidades públicas como las Unidades de Medicina Familiar del IMSS y del ISSSTE, así como con barreras de ubicación y horario.
A esta presión asistencial se suma la restricción presupuestaria. El folleto refiere que en 2025 el sector salud enfrenta un recorte de 81.000 millones de pesos frente al año anterior y menciona, además, una caída de 12,2% en el gasto público en salud. Para Deloitte, este entorno no solo tensiona la resiliencia del sistema, sino que también abre oportunidades para inversiones privadas y esquemas de colaboración público-privada que aprovechen la capilaridad de las farmacias en el territorio nacional.
En ese marco, los CAF han ampliado su papel dentro del primer nivel de atención. El documento estima que actualmente cinco de cada diez atenciones en ese nivel se realizan en consultorios adyacentes a farmacias y recuerda que 80% de la atención en salud se resuelve precisamente en el primer nivel. Esa combinación convierte a las farmacias en un actor funcionalmente relevante para la atención cotidiana, sobre todo en zonas donde el acceso oportuno al sistema público continúa siendo insuficiente.
Los consultorios adyacentes a farmacias crecieron con rapidez y consolidaron un nuevo modelo de acceso
El análisis ubica en 1997 el surgimiento del formato de consultorios adyacentes a farmacias en Ciudad de México, con Farmacias Similares, como una estrategia orientada a combinar medicamentos genéricos y atención médica para población de bajos ingresos. Desde entonces, este modelo evolucionó de manera acelerada y pasó de ser una innovación empresarial a convertirse en un componente estable del ecosistema sanitario mexicano.
El documento vincula esa transformación con cambios institucionales y regulatorios más amplios. Menciona, por ejemplo, la creación del Seguro Popular en 2003, su sustitución por el Insabi en 2020 y la posterior integración de sus funciones al IMSS-Bienestar. También destaca las reformas para fortalecer el uso de medicamentos genéricos, desde la modificación de la Ley General de Salud en 2004 hasta la decisión legislativa de 2022 que convirtió la prescripción por nombre genérico en un mandato legal. Hoy, según el folleto, 80% de los medicamentos del sistema público proviene de esta categoría y, en el mercado, nueve de cada diez medicamentos comercializados son genéricos.
La expansión de los CAF también quedó expuesta en cifras. Entre 2001 y 2018, su número pasó de 239 a 6.518, lo que representa un incremento de 2.628% en 17 años. Además, durante la emergencia sanitaria, la Ensanut identificó que 56% de la población se atendía en servicios privados y, dentro de ese grupo, 19% acudía a CAF. El documento agrega que entre 2006 y 2012, periodo que incluye la pandemia de influenza A(H1N1), el número de estos consultorios creció aproximadamente 150%.
Pandemias, desabasto e interoperabilidad exhibieron fortalezas y debilidades del modelo
Las crisis sanitarias de 2009 y 2020 reforzaron la relevancia de las farmacias, pero también evidenciaron limitaciones sistémicas. Durante la influenza A(H1N1), los CAF operaron como puntos complementarios de atención primaria y dispensación de antivirales. En la pandemia de COVID-19, su papel se amplió al ser percibidos como espacios más accesibles para pruebas y atención básica, mientras el sistema público concentraba recursos en cuidados intensivos, oxígeno y ventiladores.
El informe subraya que la pandemia agravó el desabasto de medicamentos y afectó la atención de otras enfermedades. Los 10 padecimientos con más reportes de desabasto en 2020 concentraron 66% de los casos, con el cáncer a la cabeza, al representar 19% de los reportes. También aumentaron los faltantes para diabetes, hipertensión, VIH/SIDA, epilepsia y enfermedades reumatológicas. En paralelo, IMSS-Bienestar solo pudo surtir completamente 76% de las recetas en 2020, su nivel más bajo en siete años.
Aun así, el documento advierte que el crecimiento del sector no está exento de riesgos. Entre ellos figuran la falta de interoperabilidad clínica entre farmacias, hospitales y laboratorios, el cumplimiento irregular de la NOM-024-SSA3-2010, la presión asistencial en consultas breves, la posibilidad de errores diagnósticos o de prescripción, el manejo inadecuado de residuos biológico-infecciosos y la persistencia del robo y la falsificación de medicamentos. También alerta sobre conflictos de interés derivados de un modelo de negocio aún muy ligado a la venta de medicamentos, lo que puede favorecer la prescripción inducida y comprometer la objetividad clínica.
Digitalización, profesionalización y trazabilidad aparecen como la ruta de consolidación
Pese a esos desafíos, el documento identifica oportunidades claras. La primera es la digitalización, desde la receta electrónica hasta soluciones de telemedicina, inteligencia artificial, big data y comercio electrónico. El folleto señala que solo 32% de los usuarios de internet compra medicamentos en línea, lo que revela un margen amplio para el desarrollo de plataformas digitales y nuevos servicios farmacéuticos.
La segunda ruta es la profesionalización. Deloitte sostiene que resulta indispensable contar con responsables sanitarios titulados, con aviso de funcionamiento vigente ante Cofepris y con programas anuales de capacitación para el personal. El documento añade que, aunque crece el número de químicos farmacéuticos titulados en México, la proporción de personal no farmacéutico en farmacias comunitarias sigue siendo alta frente a países donde la regulación exige un profesional titulado durante todo el horario de atención.
La tercera es la articulación con políticas públicas. El folleto plantea que, con tecnología, regulación e interoperabilidad, las farmacias podrían incorporarse con mayor fuerza a campañas de prevención, vacunación y seguimiento de enfermedades crónicas, transformando su cobertura territorial en una plataforma complementaria para fortalecer el derecho a la salud.
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