La formalización laboral en salud en el Estado de México avanzó con la entrega de 151 promociones y 50 basificaciones —nombramientos permanentes— a médicas, médicos y personal de enfermería del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMYM). La medida fue encabezada por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y difundida por la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE), con fuente en el Sindicato Único de Trabajadores de los Poderes, Municipios e Instituciones Descentralizadas del Estado de México (SUTEYM).
El ISSEMYM es una institución pública clave en la seguridad social mexiquense. Es el organismo encargado de brindar prestaciones y servicios, incluidos los de salud, a servidores públicos del Estado de México, municipios, pensionados y sus beneficiarios. El propio instituto se define como un organismo auxiliar del Poder Ejecutivo estatal y parte de la administración pública del Estado de México.
CLATE, por su parte, no es una institución sanitaria, sino una organización sindical internacional que agrupa a trabajadores estatales de América Latina y el Caribe.
Con las nuevas acciones, la administración estatal alcanza un acumulado de 333 basificaciones y 405 promociones para personal del sector salud. El dato es relevante porque no se trata únicamente de un movimiento administrativo: en instituciones públicas con alta demanda asistencial, la estabilidad laboral del personal sanitario puede influir en la continuidad de los servicios, la planeación de turnos y la retención de experiencia clínica.
¿Qué cambia para el ISSEMYM con las basificaciones y promociones en salud?
Para el ISSEMYM, la entrega de nombramientos permanentes y ascensos representa una señal de fortalecimiento de su estructura laboral. La institución atiende diariamente a más de 49 mil personas, de acuerdo con lo señalado por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, por lo que la permanencia de médicos, enfermeras y personal operativo tiene implicaciones directas sobre la continuidad asistencial.
En gestión hospitalaria, la estabilidad del talento humano no es un componente menor. Las unidades médicas requieren equipos sostenidos en el tiempo para garantizar seguimiento de pacientes, cumplimiento de protocolos, coordinación entre servicios y respuesta adecuada ante picos de demanda. Por eso, las basificaciones y promociones pueden leerse como una política laboral con efectos potenciales sobre la operación sanitaria.
Ese punto es importante porque toda formalización laboral genera compromisos permanentes en nómina, prestaciones y carrera institucional. Para que el efecto sea sostenible, la medida debe estar acompañada de suficiencia presupuestal, planeación de recursos humanos, indicadores de desempeño y una evaluación clara sobre dónde se ubican las brechas más urgentes de personal.
¿Cómo se relaciona esta medida con la red pública de salud en Edomex?
La decisión laboral se produce en un contexto de fortalecimiento de la infraestructura sanitaria estatal. Según la información difundida por CLATE, en 2025 se realizaron 27 obras de remodelación y ampliación en hospitales del ISSEMYM. Además, dentro del Plan Integral de la Zona Oriente, impulsado con el Gobierno de México, se contempla el rescate de hospitales abandonados como Valle Ceylán, el Hospital General de Chicoloapan y el Oncológico de Ecatepec.
La relación entre infraestructura y personal es central. Un hospital remodelado o ampliado no mejora por sí solo la oportunidad de atención si no cuenta con equipos suficientes para operar consultas, urgencias, hospitalización, enfermería, diagnóstico y seguimiento. En ese sentido, la formalización laboral puede funcionar como un componente complementario de la expansión de capacidad instalada.
Desde las autoridades del Edomex, aseguran que con apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se amplió la cobertura de servicios y se incorporaron más de 1.600 especialistas, además de personal de enfermería, al IMSS e IMSS-Bienestar en la entidad. Estas acciones, según el texto, contribuyen a una red pública de los tres niveles de atención junto con el Instituto de Salud del Estado de México, IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar e ISSEMYM.
Para los pacientes y derechohabientes, el impacto final dependerá de resultados medibles: reducción de tiempos de espera, mayor continuidad en tratamientos, disponibilidad de personal en unidades críticas y mejor coordinación entre instituciones. Para los hospitales, el reto será convertir la estabilidad laboral en capacidad resolutiva; para el gobierno estatal, sostener financieramente estas decisiones y demostrar que la formalización también mejora la calidad del servicio.
El componente sindical también marca la lectura política del anuncio. Herminio Cahue Calderón, secretario general del SUTEYM y vicepresidente segundo de CLATE, presentó la medida como un acto de “justicia laboral” y “fortalecimiento institucional”. Su participación confirma que la agenda de recursos humanos en salud no solo se define desde la administración pública, sino también desde la negociación con organizaciones laborales.
La gobernadora Delfina Gómez Álvarez vinculó la entrega de nombramientos con la transformación del sistema estatal de salud y con la atención de rezagos históricos. En su mensaje, planteó la necesidad de construir un sistema público donde “nadie se quede atrás y nadie se quede afuera”.



