La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un manual consolidado de orientación e implementación sobre hepatitis B y C para apoyar a los países en la ampliación de la prevención, las pruebas, el tratamiento, la prestación de servicios y el monitoreo programático. La herramienta reúne más de 80 recomendaciones emitidas entre 2015 y 2025 y busca acelerar el avance hacia la eliminación de la hepatitis para 2030.
La Organización Mundial de la Salud presentó una nueva herramienta técnica para fortalecer la respuesta de los países frente a las hepatitis virales. Se trata de un manual consolidado de orientación e implementación que organiza en un solo recurso práctico recomendaciones basadas en evidencia para ampliar la prevención, las pruebas diagnósticas, el tratamiento, la prestación de servicios y el monitoreo de programas desde un enfoque integral de salud pública.
La OMS enmarca este lanzamiento en el décimo aniversario de la adopción de su primera estrategia mundial del sector salud sobre las hepatitis virales. En ese contexto, el manual reúne más de una década de recomendaciones dirigidas a gestores de programas, responsables de la formulación de políticas, profesionales clínicos, donantes y socios. Su objetivo es ofrecer una guía operativa clara para traducir las recomendaciones normativas en acciones y apoyar la integración de los servicios de hepatitis en la atención primaria de salud y en la cobertura sanitaria universal.
La carga global de la hepatitis mantiene la urgencia de actuar
La OMS advierte que la hepatitis viral sigue siendo un importante problema de salud pública. La organización estima que 254 millones de personas viven con hepatitis B y 50 millones con hepatitis C. Además, en 2022, la cirrosis y el cáncer de hígado relacionados con hepatitis causaron 1,3 millones de muertes, equivalentes a más de 3.500 fallecimientos diarios.
Estas cifras ubican a las hepatitis B y C entre las principales enfermedades infecciosas a nivel mundial y reflejan una mortalidad en aumento. Para la OMS, este panorama confirma la necesidad de acelerar el progreso hacia el objetivo de eliminación de la hepatitis para 2030.
La organización también subraya que, pese a la disponibilidad de herramientas altamente eficaces para la prevención, las pruebas y el tratamiento, la hepatitis viral sigue causando una carga prevenible de enfermedad y muerte por cirrosis hepática y cáncer hepatocelular. En el caso de la hepatitis C, la OMS recuerda que existe una cura. Para hepatitis B, destaca que hay vacuna y tratamiento eficaz.
Más de 80 recomendaciones reunidas en una sola guía operativa
Uno de los principales aportes del manual es que consolida más de 80 recomendaciones basadas en evidencia de la OMS sobre hepatitis B, C y D, emitidas entre 2015 y 2025, en un recurso modular y optimizado. Esta integración permite contar con una referencia práctica única para orientar la implementación de intervenciones en distintos contextos sanitarios.
La guía incluye orientación práctica sobre la prevención de la transmisión de la hepatitis B de madre a hijo. En este componente, la OMS destaca la vacunación contra hepatitis B con dosis al nacer y otras intervenciones preventivas, como la seguridad de la sangre, la seguridad de las inyecciones y los servicios de reducción de daños para personas que se inyectan drogas.
El manual también describe enfoques de salud pública priorizados para las pruebas de detección de hepatitis B, C y D. Entre ellos se incluyen el uso de pruebas en el lugar de atención y pruebas reflejas. Además, incorpora orientación sobre enfoques de tratamiento simplificados, adecuados para su implementación en diferentes niveles de atención.
Atención primaria y monitoreo centrado en la persona, ejes de la estrategia
La OMS sitúa la atención primaria de salud en el centro de las respuestas nacionales frente a la hepatitis. Por ello, el manual ofrece un marco para integrar los servicios de hepatitis dentro de los entornos de atención primaria, con el fin de ampliar el acceso y fortalecer la respuesta sanitaria desde plataformas más cercanas a la población.
Junto con esta integración, la organización promueve el establecimiento de sistemas de monitoreo de datos centrados en la persona. El manual incluye herramientas prácticas para fortalecer el desempeño y la rendición de cuentas de los programas, un componente clave para seguir el avance de las intervenciones y reforzar su implementación.
La Dra. Tereza Kasaeva, directora del Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OMS, señaló que esta herramienta busca apoyar a los países en el paso de recomendaciones basadas en evidencia a acciones concretas, con el fin de reducir nuevas infecciones por hepatitis y enfrentar el aumento de la mortalidad. También afirmó que el manual ofrece vías claras para ampliar servicios de hepatitis equitativos y centrados en la persona en todos los niveles del sistema de salud.
La OMS busca acelerar el progreso hacia 2030
Con este manual, la OMS busca fortalecer las respuestas nacionales y acelerar el progreso hacia la eliminación de la hepatitis para 2030. La organización trabaja con países y asociados para ampliar la adopción de esta herramienta y garantizar servicios contra la hepatitis que sean equitativos, integrados y centrados en la persona.
El mensaje central es que los países ya cuentan con una guía operativa más estructurada para llevar a la práctica intervenciones de prevención, diagnóstico, tratamiento, integración de servicios y monitoreo programático. En un escenario de alta carga de enfermedad y mortalidad creciente, la OMS refuerza así su llamado a acelerar la acción sanitaria frente a la hepatitis viral.



