El Centro de Simulación Clínica y Quirúrgica en Medicina Respiratoria del INER se ha posicionado como un espacio clave para la formación de profesionales de la salud en competencias críticas. Su modelo se basa en escenarios que reproducen condiciones clínicas cercanas a la realidad, permitiendo que residentes, especialistas, personal de enfermería y estudiantes de terapia respiratoria practiquen procedimientos complejos en un entorno controlado antes de realizarlos en pacientes.
Esta metodología tiene implicaciones directas para la calidad asistencial. La simulación clínica permite entrenar la toma de decisiones, mejorar habilidades técnicas, identificar errores, recibir retroalimentación y fortalecer la confianza profesional sin comprometer la seguridad del paciente. En especialidades de alta complejidad como neumología, medicina crítica, intervencionismo pleural o manejo avanzado de la vía aérea, este tipo de formación representa una herramienta relevante para reducir variabilidad en la práctica clínica.
El titular del Centro de Simulación, Jorge Salas Hernández, informó que se han capacitado más de 1.200 profesionales de la salud en habilidades de reanimación cardiopulmonar mediante cursos de Soporte Vital Básico y Soporte Vital Cardiovascular Avanzado, avalados por la American Heart Association. Estos entrenamientos permiten practicar maniobras críticas bajo estándares estructurados y reforzar competencias necesarias para responder ante emergencias.
Capacitación especializada en procedimientos respiratorios y críticos
La oferta académica del Centro incluye cursos de broncoscopía, ultrasonido pulmonar y torácico, manejo de la vía aérea, intervencionismo pleural, accesos vasculares y reanimación cardiovascular avanzada. Estas áreas son particularmente sensibles para la atención respiratoria, porque involucran procedimientos invasivos, decisiones rápidas y coordinación entre equipos clínicos.
La simulación permite recrear situaciones de alta exigencia sin exponer a los pacientes a riesgos innecesarios. En ese entorno, los participantes pueden repetir maniobras, corregir fallas y desarrollar habilidades antes de enfrentarse a escenarios reales. La relevancia no está solo en la adquisición técnica, sino en el desarrollo de juicio clínico, comunicación, liderazgo y trabajo en equipo durante situaciones críticas.
Uno de los avances destacados es la integración formal de esta metodología en el proceso formativo de médicas y médicos residentes, así como del alumnado de las escuelas de Enfermería y Terapia Respiratoria. Esta incorporación busca fortalecer competencias antes del contacto directo con pacientes, un punto clave para instituciones de alta especialidad que atienden patologías complejas y pacientes con riesgo elevado.
Más participación y mayor número de procedimientos simulados
El crecimiento de la actividad académica del Centro muestra una mayor adopción de la simulación clínica dentro del INER. Durante 2025, el Centro registró la participación de 960 personas en actividades académicas y de capacitación, cifra superior a las 853 personas reportadas en 2024.
El incremento también se observa en la cantidad de procedimientos simulados. De acuerdo con la información institucional, el número pasó de 1.040 procedimientos en 2024 a 1.402 en 2025. Este aumento sugiere una expansión del uso de escenarios de práctica y una mayor incorporación de la simulación como componente regular de la formación clínica.
Para el sector salud, estas cifras son relevantes porque muestran una transición desde modelos de aprendizaje centrados exclusivamente en la exposición clínica hacia esquemas de entrenamiento progresivo y supervisado. La práctica simulada no reemplaza la experiencia con pacientes, pero sí puede mejorar la preparación previa, reducir errores evitables y favorecer curvas de aprendizaje más seguras.
Alta fidelidad, evaluación y retroalimentación especializada
A más de un año de su puesta en marcha, el Centro cuenta con simuladores de alta fidelidad capaces de reproducir variables fisiológicas como presión arterial, frecuencia cardiaca, oxigenación y respuesta a tratamientos. Estos recursos permiten construir escenarios clínicos dinámicos, en los que las decisiones tomadas por los participantes modifican la evolución del caso simulado.
El Centro también dispone de cinco salas de simulación equipadas con cámaras de observación tipo Gesell. Esta infraestructura permite observar el desempeño de los equipos, registrar la interacción clínica y ofrecer retroalimentación especializada. La evaluación posterior al escenario es uno de los componentes centrales de la simulación, porque transforma la práctica en aprendizaje estructurado.
En términos pedagógicos, la retroalimentación permite revisar no solo si un procedimiento fue ejecutado correctamente, sino cómo se tomó la decisión, cómo se comunicó el equipo, qué señales clínicas fueron interpretadas y qué aspectos deben reforzarse. Para especialidades respiratorias y de cuidado crítico, estos elementos resultan esenciales.
Cirugía robótica y nuevas tecnologías en formación médica
El Centro incorporó entrenamiento en cirugía robótica mediante un simulador del sistema quirúrgico Da Vinci. Esta herramienta permite que residentes y especialistas desarrollen habilidades de manejo de tecnología robótica antes de trasladarlas al entorno quirúrgico real.
La inclusión de este tipo de entrenamiento amplía el alcance del Centro hacia áreas de innovación quirúrgica y responde a una necesidad creciente de formar talento humano capaz de utilizar tecnologías avanzadas con seguridad. La cirugía robótica exige coordinación visual, precisión, dominio instrumental y familiaridad con plataformas específicas, competencias que pueden fortalecerse mediante entrenamiento simulado.
Además, el INER analiza la incorporación de herramientas de realidad virtual para recrear escenarios clínicos inmersivos. De concretarse, esta línea podría ampliar las oportunidades de aprendizaje y fortalecer la capacidad de respuesta ante situaciones de alta complejidad.
Seguridad del paciente como eje de la innovación educativa
El testimonio de Alan Bedolla Tinoco, residente de cuarto año de Neumología y Medicina Crítica, resume el valor formativo de la simulación: la posibilidad de equivocarse, recibir retroalimentación y corregir errores sin poner en riesgo a los pacientes. Desde su perspectiva, esta metodología permite desarrollar confianza y mejorar la curva de aprendizaje.
El avance del Centro de Simulación Clínica y Quirúrgica en Medicina Respiratoria del INER confirma una tendencia relevante para la educación en salud: la formación especializada requiere entornos seguros, tecnología, evaluación continua y práctica deliberada. En un campo como la medicina respiratoria, donde las decisiones pueden tener consecuencias inmediatas, la simulación se convierte en una estrategia para fortalecer tanto la competencia profesional como la seguridad de quienes reciben atención.
