PUBLICADO: junio 3, 2026 | 9:31 am

Trastornos de la conducta alimentaria: señales de riesgo que deben alertar a familias y cuidadores

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En el marco del Día Nacional de la Lucha contra los trastornos de la conducta alimentaria, especialistas del Hospital Juárez de México advirtieron sobre la importancia de identificar señales tempranas en adolescentes, etapa considerada de mayor riesgo por la preocupación por la apariencia física y la necesidad de aceptación social.
Trastornos de la conducta alimentaria: señales de riesgo que deben alertar a familias y cuidadores

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La detección temprana de señales de riesgo es un componente indispensable para prevenir y atender oportunamente los trastornos de la conducta alimentaria. Así lo señaló la psicóloga Mayela Padrón Ramírez, adscrita al Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Juárez de México, en el marco del Día Nacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria, que se conmemora cada 2 de junio desde 2017.

De acuerdo con la especialista, la adolescencia representa una etapa de especial vulnerabilidad para el desarrollo de estos padecimientos. En este periodo suelen intensificarse la preocupación por la apariencia física, la comparación social y la búsqueda de aceptación, factores que pueden incidir en la forma en que las y los adolescentes perciben su cuerpo y establecen su relación con la comida.

Padrón Ramírez hizo un llamado a madres, padres, familiares y personas cuidadoras a mantenerse atentos a la salud emocional de esta población. Los trastornos alimentarios no solo comprometen la nutrición o el peso corporal; también pueden afectar de manera grave la salud física, psicológica y social de quienes los presentan.

Una de las señales centrales es el cambio en la percepción de la comida. La especialista explicó que las personas con estos trastornos dejan de verla como una fuente de nutrición y bienestar, y comienzan a relacionarla principalmente con el peso corporal, la apariencia física y el control de la imagen corporal. Esta modificación puede instalar conductas restrictivas, compulsivas o rígidas que requieren evaluación profesional.

Señales de alerta ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Entre las principales señales de alerta se encuentran las críticas constantes hacia el propio cuerpo, la percepción persistente de tener sobrepeso aun cuando no exista, y la adopción de dietas restrictivas sin indicación profesional. Estos comportamientos pueden parecer inicialmente hábitos de cuidado personal, pero cuando se acompañan de malestar emocional, rigidez o aislamiento deben ser observados con especial atención.

También se mencionan como signos relevantes el aislamiento social, la pérdida de interés en actividades cotidianas y cambios importantes en el estado de ánimo. Estas manifestaciones pueden indicar que el problema alimentario está asociado con sufrimiento psicológico, baja autoestima, ansiedad o dificultades en la integración social.

La especialista insistió en que la vigilancia familiar no debe centrarse únicamente en el peso. Algunos trastornos pueden pasar inadvertidos si el entorno asume que solo existe riesgo cuando hay pérdida extrema de masa corporal. La observación debe incluir cambios en la conducta, en la relación con los alimentos, en la autoimagen y en la participación social.

En ese sentido, la detección temprana permite activar rutas de atención antes de que se presenten complicaciones graves. El llamado no es a estigmatizar a los adolescentes ni a reforzar la presión sobre su cuerpo, sino a identificar señales de malestar y buscar acompañamiento profesional oportuno.

Anorexia, bulimia, atracón y ortorexia: los trastornos más frecuentes

Padrón explicó que los trastornos alimentarios más frecuentes son la anorexia nerviosa, la bulimia, el trastorno por atracón y la ortorexia. Aunque comparten una alteración en la relación con la comida y la imagen corporal, cada uno presenta características clínicas particulares.

La anorexia nerviosa se caracteriza por un miedo intenso a subir de peso, lo que lleva a restringir voluntariamente la alimentación. Este trastorno suele estar acompañado de una percepción distorsionada de la imagen corporal, por lo que la persona puede considerarse con exceso de peso aun cuando no exista una condición objetiva que lo justifique.

En la bulimia, además del temor a aumentar de peso, se presentan episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias. Estas pueden incluir vómito inducido, uso de laxantes o ejercicio excesivo. El ciclo entre ingesta compulsiva, culpa y compensación puede generar deterioro físico y emocional importante.

El trastorno por atracón se manifiesta mediante el consumo de grandes cantidades de alimentos en poco tiempo, generalmente asociado con ansiedad y sin conductas compensatorias posteriores. Por su parte, la ortorexia consiste en una preocupación obsesiva por consumir únicamente alimentos considerados saludables, lo que puede generar rigidez, ansiedad y deterioro en la relación con la alimentación.

Factores asociados y consecuencias para la salud

La especialista identificó diversos factores que pueden favorecer el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria. Entre ellos se encuentran el perfeccionismo excesivo, la autoexigencia elevada, la baja autoestima, los antecedentes de obesidad durante la infancia y adolescencia, así como la influencia de estereotipos de belleza presentes en la sociedad.

Estos factores no actúan de manera aislada. En muchos casos se combinan con presiones familiares, escolares, sociales o culturales que refuerzan la idea de que el valor personal depende de la apariencia física o del control estricto del cuerpo. Por ello, la prevención exige una mirada amplia sobre el bienestar emocional, los entornos de cuidado y los mensajes sociales que reciben niñas, niños y adolescentes.

Las consecuencias pueden ser graves. Los trastornos alimentarios pueden provocar desnutrición, alteraciones gastrointestinales, daños en órganos como el corazón, los riñones y el hígado, así como afectaciones en dientes y huesos. También pueden asociarse con exceso de peso, resistencia a la insulina y diabetes, dependiendo del tipo de trastorno y de las conductas alimentarias presentes.

Por esta razón, su atención requiere un abordaje multidisciplinario. La especialista destacó la participación de profesionales de psicología, psiquiatría, nutrición, endocrinología y terapia familiar, con el fin de atender tanto las complicaciones físicas como los factores emocionales involucrados.

El Día Nacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria busca visibilizar estos padecimientos, promover su detección temprana y fortalecer la conciencia sobre su impacto en la salud y la calidad de vida. La Secretaría de Salud recordó que la Línea de la Vida está disponible las 24 horas del día, los 365 días del año, en el número 800 911 2000, donde profesionales de la salud brindan orientación, apoyo emocional, atención y referencia a servicios especializados en salud mental y adicciones.

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