En el marco del 80 aniversario del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, el secretario de Salud, David Kershenobich, afirmó que México avanza hacia la consolidación de un Servicio Universal de Salud orientado a la prevención y la atención primaria, con una ruta que incluye credencialización, portabilidad, homologación de trámites, un expediente clínico y receta digital interoperables, y mecanismos de coordinación y compensación financiera entre instituciones.
Servicio Universal de Salud: la tesis del Gobierno y el mensaje político-institucional
La Secretaría de Salud presentó la construcción del Servicio Universal de Salud como una apuesta estructural para garantizar el derecho a la salud con continuidad en la atención y articulación entre entidades del sector. En su intervención, el secretario Kershenobich planteó el concepto como un cambio de enfoque y de arquitectura institucional, más que como una suma de programas.
En el centro del pronunciamiento estuvo una definición política explícita del rol del Estado: “La salud no puede ser un privilegio; es un derecho constitucional y un bien público que debe garantizarse con instituciones sólidas, coordinación interinstitucional y políticas de Estado”. La frase resume el marco de legitimidad del proyecto: derecho constitucional, bien público, y una exigencia de coordinación.
Servicios universales ya en marcha, lo que el Gobierno presenta como avances
Como evidencia de que la universalización no parte de cero, el secretario enumeró servicios que describió como “universales” y actualmente en operación. En esa lista ubicó la vacunación, la atención de urgencias, el tratamiento integral de VIH y el programa Salud Casa por Casa.
La lectura institucional es que estos frentes funcionarían como pilares ya instalados, sobre los cuales se busca construir un sistema más integrado. En ese planteamiento, la universalidad se expresa no solo como acceso, sino como continuidad y capacidad de cruzar fronteras institucionales sin interrupciones clínicas.
Credencialización, portabilidad y simplificación de trámites
El diseño del Servicio Universal de Salud, según lo expuesto, requiere una serie de procesos que se encuentran en fase de diseño e implementación progresiva. El enfoque anunciado es de tipo operativo y de gestión: identificar usuarios, habilitar el tránsito entre instituciones, y reducir fricciones administrativas.
Entre los componentes priorizados se destacan:
- Credencialización de las y los usuarios, para facilitar identificación e intercambio de servicios entre instituciones.
- Portabilidad de servicios, para que las personas reciban atención sin importar su afiliación.
- Homologación y simplificación de trámites y registros, con procesos más ágiles y accesibles.
El énfasis en credencialización y portabilidad sugiere que el proyecto busca resolver un problema frecuente en sistemas fragmentados: que el acceso y la continuidad dependan del tipo de afiliación o de la institución de origen, lo cual eleva barreras, diluye responsabilidades y complica el seguimiento clínico.
Interoperabilidad digital, expediente clínico y receta digital como “base” del modelo
Una pieza central del modelo anunciado es la transformación digital con interoperabilidad. El secretario mencionó el desarrollo de un expediente clínico y una receta digital interoperables, planteados como base para un sistema “moderno, eficiente y centrado en las personas”.
El objetivo operativo de esta medida, según el planteamiento, es habilitar continuidad clínica y capacidad de intercambio de información entre instituciones. En términos prácticos, la interoperabilidad busca que el historial médico y las prescripciones puedan acompañar al paciente dentro del sistema, reduciendo duplicidades, fallas de comunicación y barreras administrativas asociadas a formatos y plataformas cerradas.
Coordinación y compensación financiera, el punto crítico del rediseño institucional
Más allá del componente clínico y tecnológico, la Secretaría de Salud ubicó el reto financiero como un elemento indispensable para viabilizar la portabilidad y la integración de servicios. En esa línea, se mencionó el diseño de mecanismos de coordinación y compensación financiera entre instituciones del sector salud.
Este punto sugiere que la universalización no se limita a permitir el acceso, sino a definir cómo se reconoce y compensa la atención prestada cuando un usuario recibe servicios fuera de su institución de afiliación. Sin ese engranaje, la portabilidad puede convertirse en un incentivo contradictorio o en una fuente de disputas presupuestales.
Medicamentos: compras bianuales y optimización del Compendio Nacional
En el componente farmacéutico, el secretario destacó la transición hacia un modelo estratégico de compras bianuales, basado en planeación, priorización clínica y economías de escala. El objetivo declarado es optimizar la adquisición de medicamentos con criterios que permitan mejorar eficiencia del gasto y asegurar disponibilidad.
Paralelamente, se planteó la optimización del Compendio Nacional de Insumos para la Salud, orientada a mejorar la costo-efectividad y la seguridad del paciente. En el discurso institucional, el Compendio aparece como un instrumento para ordenar la selección de insumos y reforzar decisiones basadas en valor y seguridad, alineando compras y práctica clínica.
PRONAM: estandarizar la atención con base en evidencia y directrices nacionales
Otro eje del planteamiento fue el impulso a los Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAM), presentados como herramientas para homologar y estandarizar la atención en todo el sector salud. Se indicó que son documentos con directrices basadas en la mejor evidencia científica para prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que determine el Consejo de Salubridad General.
El objetivo declarado de los PRONAM es otorgar mejores oportunidades diagnóstico-terapéuticas, garantizar un manejo equitativo, integral y oportuno, y reducir brechas en calidad de atención “independientemente de la institución o entidad donde se otorguen los servicios”. El mensaje es claro: la estandarización clínica se entiende como condición de universalidad efectiva.
Plan México: producción nacional, investigación clínica y COFEPRIS como palanca regulatoria
Como parte del Plan México, la Secretaría de Salud señaló que trabaja para fortalecer la producción nacional de medicamentos, fomentar la investigación clínica y simplificar procesos regulatorios en COFEPRIS, con el objetivo de posicionar al país como un polo de innovación médica y farmacéutica.
En este componente, el énfasis es de desarrollo sectorial: no solo garantizar acceso, sino fortalecer capacidades nacionales de producción e investigación, y reducir fricciones regulatorias para acelerar procesos sin perder el marco de rectoría sanitaria.
El secretario concluyó que el Servicio Universal de Salud no debe leerse como un proyecto administrativo, sino como un proyecto de nación, orientado a evitar exclusiones y garantizar acceso oportuno, de calidad y con enfoque preventivo. En la frase final, sintetizó el enfoque de derechos y dignidad: “Un país que cuida la salud de su población cuida también su dignidad. Avanzar hacia la universalización de la salud es honrar ese compromiso”.
