PUBLICADO: enero 27, 2026 | 9:31 am

IMSS refuerza el diagnóstico oportuno de enfermedad de Kawasaki en pediatría

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Aunque es poco frecuente, la enfermedad de Kawasaki puede dejar daño cardíaco permanente si no se detecta a tiempo; por ello, el IMSS informó que fortalece su capacidad de diagnóstico y seguimiento con unidades de segundo y tercer nivel.
IMSS refuerza el diagnóstico oportuno de enfermedad de Kawasaki en pediatría

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Con el objetivo de reducir complicaciones cardíacas y evitar secuelas de por vida, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) anunció que refuerza la atención médica, el diagnóstico oportuno de enfermedad de Kawasaki y el seguimiento integral en población pediátrica, un padecimiento poco frecuente pero con alto riesgo cuando no se identifica a tiempo, en el marco del Día Mundial de la Enfermedad de Kawasaki.

De acuerdo con lo informado por el IMSS, la estrategia se enfoca en garantizar intervenciones tempranas en niñas y niños, así como en fortalecer el reconocimiento de signos de alerta para que madres, padres y cuidadores acudan de inmediato a los servicios médicos ante síntomas compatibles.

Señales clínicas y riesgo de complicaciones en menores de cinco años

La doctora Karina Judith Huesca Gutiérrez, pediatra adscrita al Hospital General de Zona (HGZ) del Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada (OOAD) del IMSS en Ciudad de México Sur, destacó la relevancia de que las familias identifiquen los síntomas que pueden orientar al personal médico hacia un diagnóstico diferencial oportuno.

“La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis, es decir una enfermedad autoinmune de vasos pequeños que afecta principalmente a las arterias coronarias. Es más común en pacientes menores de 5 años de edad, más frecuente en varones y se puede prevenir el riesgo de secuelas si se detecta a tiempo”, explicó.

Entre los principales signos de alerta descritos por la especialista se encuentran fiebre persistente por más de cinco días que no cede con medicamentos comunes como paracetamol o ibuprofeno, además de manifestaciones como ronchas en el tórax, labios agrietados y enrojecidos, lengua con aspecto “color fresa”, inflamación de manos y pies, ganglios inflamados en el cuello y enrojecimiento ocular sin secreción.

“Si detectan los signos de alerta deben actuar a tiempo y llevar a su bebé o a su niño a la consulta para que el médico haga el diagnóstico diferencial con la enfermedad de Kawasaki”, puntualizó.

¿Qué implica el diagnóstico oportuno de enfermedad de Kawasaki para evitar secuelas cardíacas?

El IMSS advirtió que uno de los principales retos clínicos es el tiempo en el que suele confirmarse el diagnóstico, debido a que, según lo expuesto por la doctora Huesca, con frecuencia este se realiza entre los siete y diez días posteriores al inicio de los síntomas, periodo en el que se mantiene el riesgo de progresión de daño cardiovascular.

“Lo ideal es que se detecten a los pacientes con enfermedad de Kawasaki durante los primeros 10 días del inicio de la enfermedad. Si esto no ocurre, el 25 por ciento de los pacientes pueden presentar complicaciones cardíacas que pueden dejar secuelas de por vida”, advirtió.

En términos de magnitud, el instituto señaló que, aunque no existe un registro oficial, se estima que en México se presentan aproximadamente 240 casos al año, principalmente en menores de cinco años. En la experiencia referida, el IMSS atiende principalmente pacientes de entre dos y tres años, dentro del grupo con mayor incidencia.

Cuando el diagnóstico se retrasa, la evolución puede incluir alteraciones en las arterias coronarias con consecuencias potencialmente graves. “Provoca aneurismas que son como pequeños chipotitos en las arterias y eso ocasiona que puedan tener los niños mayor riesgo de infarto al miocardio o secuelas mayores, como la muerte, a edades más tempranas”, señaló.

Red de unidades y capacidad instalada para diagnóstico, tratamiento y seguimiento

En su comunicado, el IMSS indicó que cuenta con una red institucional con capacidad para diagnóstico y seguimiento. La doctora Huesca precisó que existen 195 unidades médicas de Segundo Nivel y 34 de Tercer Nivel con condiciones para atender esta enfermedad, al disponer de laboratorio clínico, ecocardiogramas y especialistas en pediatría y cardiología.

Los estudios de apoyo descritos incluyen biometría hemática, examen general de orina y ecocardiograma, considerados fundamentales para identificar afectaciones en las arterias coronarias y orientar el manejo clínico. El instituto señaló que estas herramientas, disponibles en unidades de segundo y tercer nivel, son parte del abordaje para confirmar el diagnóstico y monitorear la evolución.

Respecto al tratamiento, la especialista informó que el esquema de elección es la inmunoglobulina intravenosa, disponible en el segundo y tercer nivel, complementada con aspirina para prevenir trombosis e infarto, de acuerdo con lo reportado por el IMSS.

Barreras en el primer nivel y el impacto familiar de la atención prolongada

El IMSS reconoció que persisten desafíos operativos, especialmente por la falta de familiaridad con la enfermedad en el primer nivel de atención, factor que puede retrasar el diagnóstico. A esto se suma que, en zonas rurales o alejadas, el acceso a servicios especializados es más limitado, lo que incrementa el reto de referir oportunamente a pacientes con sospecha clínica.

En paralelo a la dimensión clínica, la doctora Huesca describió efectos en la dinámica del hogar, asociados a la necesidad de acompañamiento a consultas y tratamientos. Indicó que madres y padres pueden requerir ausentarse de actividades laborales, lo que trae repercusiones económicas y emocionales durante el proceso de atención.

En este contexto, el llamado institucional se concentra en la identificación temprana de signos y la búsqueda inmediata de atención médica. La especialista recomendó acudir al médico cuando un menor presente fiebre persistente por más de cinco días, acompañada de al menos cuatro de los siguientes criterios: enrojecimiento ocular, fisuras bucales, lengua roja, erupción en la piel, pies y manos hinchados y ganglios inflamados en el cuello.

Orientación a familias: vigilancia de síntomas y consulta inmediata

En su mensaje final, la pediatra subrayó que no se trata de una condición prevenible mediante acciones específicas en casa, por lo que el énfasis debe estar en reconocer señales de alarma y acudir a valoración. “La enfermedad de Kawasaki no es una enfermedad que se pueda prevenir. Puede ocurrir en cualquier paciente pediátrico y está relacionada con el sistema inmune y con la presencia de una infección viral o bacteriana. Lo ideal es buscar atención médica para darle tratamiento y que no tengamos problemas con la salud del paciente, ya que un tratamiento oportuno disminuye el riesgo de secuelas cardiacas”, concluyó.

Con el refuerzo anunciado, el IMSS busca consolidar una ruta de atención que priorice el diagnóstico temprano, la disponibilidad de tratamiento especializado y el seguimiento clínico, particularmente en el grupo de menores de cinco años, donde se concentra la mayor incidencia reportada y donde el beneficio de actuar en los primeros días puede ser determinante para evitar complicaciones.

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