PUBLICADO: junio 24, 2026 | 9:55 am

OMS pide ampliar el tamizaje neonatal para detectar anomalías congénitas

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La Organización Mundial de la Salud pidió a los países ampliar el tamizaje neonatal para detectar de forma temprana anomalías congénitas y garantizar tratamiento oportuno a los recién nacidos afectados. La agencia advierte que, aunque muchas de estas condiciones pueden tratarse si se identifican poco después del nacimiento, millones de niños siguen recibiendo diagnósticos tardíos o no acceden a la atención necesaria.
OMS pide ampliar el tamizaje neonatal para detectar anomalías congénitas

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La Organización Mundial de la Salud instó a los gobiernos a fortalecer y ampliar los programas de tamizaje neonatal como parte de las estrategias para mejorar la supervivencia infantil y reducir discapacidades permanentes asociadas con anomalías congénitas. El llamado fue realizado desde Ginebra, el 23 de junio de 2026, con la publicación de un nuevo informe sobre la capacidad de los países para realizar pruebas de detección, diagnosticar anomalías congénitas y atender a los niños afectados.

El mensaje central de la OMS es que el tamizaje neonatal no debe entenderse como una intervención aislada, sino como una puerta de entrada a una ruta completa de diagnóstico, tratamiento, seguimiento y apoyo. La detección temprana solo tiene impacto sanitario si el sistema cuenta con capacidad real para confirmar los casos, iniciar manejo clínico y garantizar continuidad de la atención.

De acuerdo con la organización, muchas afecciones congénitas pueden tratarse satisfactoriamente cuando se detectan poco después del nacimiento. Entre ellas se encuentran el hipotiroidismo, la anemia drepanocítica, la pérdida de audición y algunos trastornos metabólicos. Sin embargo, la OMS advierte que el diagnóstico de millones de niños continúa llegando demasiado tarde y que muchos no reciben tratamiento.

Ocho millones de bebés nacen cada año con anomalías congénitas

Las cifras presentadas por la OMS dimensionan la carga sanitaria del problema. Según estimaciones citadas por la organización, cada año nacen en el mundo 8 millones de bebés con alguna anomalía congénita. Estas condiciones causan ya casi el 8% de las muertes de menores de cinco años.

La carga se concentra de manera desigual. La OMS calcula que el 90% de los niños que nacen con anomalías congénitas graves vive en países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso al tamizaje, al diagnóstico y al tratamiento sigue siendo limitado. Este dato es relevante porque ubica el problema no solo en el terreno clínico, sino también en el de la equidad sanitaria y la capacidad de los sistemas de salud.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que ningún niño debería perder la oportunidad de una vida saludable por falta de detección oportuna de una afección congénita. La agencia sostiene que el tamizaje de una o más condiciones puede salvar vidas, prevenir discapacidades y ofrecer a cada recién nacido mejores oportunidades de desarrollo.

Grandes desigualdades entre países

El informe subraya que las diferencias entre países son amplias. Mientras algunos sistemas de salud realizan pruebas de detección para más de 50 afecciones a todos los recién nacidos, otros no pueden efectuar el tamizaje de ninguna. Esta brecha refleja diferencias en infraestructura, capacidad de laboratorio, financiamiento, talento humano, regulación y acceso a rutas de atención.

Frente a esta situación, la OMS propone una expansión progresiva. La recomendación no es que todos los países incorporen de inmediato paneles amplios de tamizaje, sino que inicien con una condición prioritaria según su contexto epidemiológico y capacidad operativa, para luego ampliar la cobertura a medida que el sistema se fortalezca.

Esta orientación es clave para los ministerios de salud. La priorización debe considerar cuáles condiciones generan mayor carga, cuáles pueden detectarse de manera confiable, qué tratamientos están disponibles y si existe capacidad para acompañar a los niños durante el curso de vida. Un programa de tamizaje sin red diagnóstica y terapéutica puede generar identificación incompleta, retrasos y frustración para las familias.

Anomalías congénitas ganan peso relativo en la mortalidad infantil

La OMS también advierte que, en varias regiones, las anomalías congénitas representan una proporción creciente de las muertes en menores de cinco años. Entre 2000 y 2023, este porcentaje pasó del 1% al 4% en África subsahariana y del 3% al 11% en Asia Meridional.

La organización explica que este aumento se debe, en parte, a la reducción de muertes por causas infecciosas y otras causas prevenibles. Es decir, a medida que los países logran avances frente a problemas tradicionales de mortalidad infantil, las anomalías congénitas adquieren mayor visibilidad relativa dentro de la carga de enfermedad y muerte en la infancia.

Para los sistemas de salud, este cambio implica ajustar prioridades. La agenda de supervivencia infantil ya no puede concentrarse únicamente en infecciones, nutrición o atención obstétrica. Debe integrar tamizaje neonatal, diagnóstico temprano, atención especializada, rehabilitación y apoyo a largo plazo para niños con condiciones congénitas.

Experiencias internacionales muestran rutas de implementación

El informe de la OMS presenta experiencias de países de África, Asia y las Américas que han integrado programas de tamizaje neonatal a gran escala dentro de los servicios habituales de salud.

En Argentina, el tamizaje neonatal alcanzó niveles casi universales de cobertura. Brasil extendió a todo su territorio el tamizaje de varias afecciones potencialmente mortales. En Egipto, la denominada vía de atención neonatal incorpora en atención primaria el tamizaje universal de audición y de hipotiroidismo congénito.

La experiencia de India muestra el impacto de los programas nacionales de gran escala. En tres años, el país realizó pruebas a más de 28 millones de niños y detectó anomalías congénitas en cerca de 900.000, lo que permitió vincularlos con servicios de diagnóstico, tratamiento, apoyo, atención a largo plazo y rehabilitación en centros distritales de intervención temprana.

En Filipinas, un programa que comenzó como piloto en 24 hospitales realiza actualmente tamizaje neonatal de 29 afecciones en más de 7.000 establecimientos del país. Además, todas las condiciones incluidas cuentan con circuitos de diagnóstico y atención dentro del sistema nacional de salud. La OMS destaca que este tamizaje es obligatorio por ley y está cubierto por el seguro nacional de salud.

Otros ejemplos incluyen a Sri Lanka, donde el tamizaje neonatal se integró a la atención habitual y cerca del 80% de los recién nacidos recibe pruebas para hipotiroidismo congénito, y a Uganda, que cuenta con un programa público contra la anemia drepanocítica en zonas de alta carga, con detección temprana, tratamiento vital, seguimiento y atención a largo plazo.

Integrar tamizaje, diagnóstico y tratamiento en la cobertura universal

La recomendación final de la OMS es incorporar el tamizaje neonatal dentro de los servicios habituales y los programas de cobertura universal de salud. Esto debe incluir no solo la prueba inicial, sino también diagnóstico confirmatorio y tratamiento de las afecciones detectadas.

Para la agencia, los países deben comenzar por aquellas condiciones que sean prioritarias y que puedan ser detectadas y atendidas de manera efectiva en la práctica. En términos de política pública, esto exige definir rutas clínicas, garantizar financiamiento, fortalecer laboratorios, capacitar talento humano, establecer sistemas de información y asegurar continuidad del cuidado.

El informe fue elaborado a partir de una consulta mundial con representantes gubernamentales, expertos técnicos, clínicos, investigadores, asociaciones profesionales, organizaciones de la sociedad civil y familias afectadas por anomalías congénitas. Su objetivo es orientar a los ministerios de salud, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, para tomar decisiones progresivas, sostenibles y basadas en capacidad real.

La advertencia de la OMS es clara: ampliar el tamizaje neonatal puede salvar vidas y reducir discapacidades, pero su éxito depende de que los sistemas de salud logren conectar detección temprana con atención integral. En esa articulación se juega buena parte del futuro de millones de recién nacidos.

Consulta y descarga el informe completo aquí

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