México enfrenta un desafío persistente en salud materno-fetal, la espina bífida continúa entre los defectos congénitos de mayor impacto clínico y social, con necesidad de detección temprana y atención especializada. En este contexto, el Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinosa de los Reyes” (INPer) reportó que ha atendido alrededor del 10% de los casos registrados a nivel nacional en los últimos nueve años, convirtiéndose en uno de los principales centros de referencia del país.
El instituto confirmó además un avance decisivo, el 50% de las cirugías que realiza para esta condición ya se llevan a cabo antes del nacimiento, mediante técnicas de cirugía fetal abierta o mínimamente invasiva. Este cambio en el abordaje terapéutico incrementa significativamente la posibilidad de que las y los pacientes caminen de forma independiente y reduce complicaciones neurológicas asociadas.
En el marco del Día Internacional de la Espina Bífida (21 de noviembre), la Secretaría de Salud subrayó la importancia del diagnóstico oportuno entre las semanas 18 y 20 de gestación, así como la necesidad de remitir a las mujeres embarazadas a centros especializados que cuenten con equipos multidisciplinarios, infraestructura quirúrgica avanzada y capacidad para realizar intervenciones fetales antes de la semana 26.
Espina bífida: defectos del tubo neural y factores de riesgo prevenibles
La espina bífida ocurre cuando el tubo neural no se cierra de manera adecuada durante las primeras cuatro semanas del desarrollo embrionario, un periodo en el que la mayoría de mujeres aún desconocen su embarazo. Esta alteración puede provocar afectaciones en la médula espinal, el sistema nervioso y la movilidad del recién nacido, por lo que su detección temprana resulta determinante para mejorar los desenlaces clínicos.
El neurocirujano pediatra del INPer, Rolando Jiménez Guerra, explicó que entre los factores asociados se encuentran la deficiencia de ácido fólico, la diabetes gestacional, los antecedentes familiares y el uso de ciertos medicamentos antiepilépticos. Aunque la suplementación con ácido fólico es una medida esencial, el especialista señaló que no es suficiente por sí sola, por lo que recomendó asesoría genética a mujeres con condiciones de riesgo antes del embarazo.
En México, la confirmación diagnóstica suele realizarse mediante ultrasonido estructural entre las semanas 18 y 20. Este estudio, cuando se realiza por especialistas en medicina materno-fetal, permite evaluar la severidad del defecto, anticipar complicaciones y determinar si el feto es candidato para una intervención intrauterina.
Cirugía fetal en INPer: una intervención que modifica el pronóstico funcional
El INPer se ha consolidado como uno de los centros que ofrece cirugía fetal para la espina bífida, una alternativa terapéutica que ha demostrado beneficios superiores frente a la reparación posnatal. Estas intervenciones deben realizarse antes de la semana 26 para garantizar mayores probabilidades de protección neurológica y movilidad futura.
El instituto reportó que actualmente el 50% de sus procedimientos para espina bífida ya corresponden a cirugías fetales, lo que representa un incremento sostenido en la adopción de esta técnica dentro del sistema público de salud. La evidencia clínica internacional y nacional señala que la reparación intrauterina mejora la función motora, disminuye la necesidad de derivaciones ventriculares y favorece la marcha independiente en etapas posteriores del desarrollo.
El volumen de atención del INPer uno de cada diez casos en México durante la última década refleja una experiencia acumulada que ha permitido estandarizar procesos, optimizar la selección de pacientes y fortalecer los equipos quirúrgicos multidisciplinarios.
Atención integral y seguimiento especializado para mejorar resultados a largo plazo
Cuando el feto no es candidato a cirugía prenatal, la intervención inmediata posnatal es fundamental para reducir infecciones, proteger las estructuras nerviosas expuestas y mejorar la evolución neurológica. El INPer brinda atención prenatal y posnatal inmediata, para luego referir a las y los pacientes a institutos pediátricos nacionales donde reciben seguimiento especializado.
El manejo de la espina bífida requiere la participación coordinada de especialistas en medicina materno-fetal, neonatología, neurocirugía pediátrica, anestesiología, ortopedia, urología y rehabilitación. Esta estructura multidisciplinaria es esencial para prevenir secuelas discapacitantes, reducir complicaciones urológicas y promover la autonomía funcional.
El especialista resaltó que “la atención temprana y en un centro adecuado hace la diferencia en el pronóstico y la calidad de vida”, en línea con la evidencia clínica disponible y los estándares internacionales de tratamiento.
Panorama nacional y desafíos pendientes en la atención de la espina bífida
La Secretaría de Salud ha señalado la importancia de fortalecer las estrategias de prevención primaria, especialmente la suplementación con ácido fólico, la vigilancia preconcepcional y la identificación de mujeres con mayor riesgo biológico. Sin embargo, el acceso homogéneo a ultrasonido estructural especializado continúa siendo un reto en regiones del país con menor disponibilidad de servicios de medicina materno-fetal.
De acuerdo con el análisis institucional, México requiere consolidar redes regionales de referencia, ampliar la formación de especialistas en diagnóstico prenatal y mejorar la infraestructura necesaria para garantizar evaluaciones tempranas antes de la semana 20. La disponibilidad de cirugía fetal sigue concentrada en centros de alta especialidad como el INPer, lo que hace indispensable fortalecer los mecanismos de referencia y contrarreferencia.
El incremento en cirugías fetales representa un avance significativo, pero también evidencia la necesidad de mejorar la cobertura y oportunidad en la detección de defectos del tubo neural. La Secretaría de Salud reiteró el llamado a las mujeres a acudir a atención preconcepcional y a centros especializados ante un diagnóstico confirmado.
Perspectiva actual del INPer y prioridad en detección temprana
El INPer se consolida como un punto estratégico para el manejo clínico de la espina bífida en México, no solo por el volumen de casos atendidos, sino por la capacidad instalada para realizar cirugías fetales y brindar seguimiento integral. Los resultados institucionales muestran avances relevantes que contribuyen a mejorar la movilidad y el desarrollo neurológico de los pacientes.
La Secretaría de Salud ha destacado que la detección temprana sigue siendo el factor decisivo para que más pacientes sean candidatos a cirugía fetal, lo que exige fortalecer la capacitación del personal de salud, ampliar el acceso a ultrasonidos de alta resolución y garantizar la referencia oportuna hacia centros especializados.
El análisis institucional coincide en que la prioridad nacional debe enfocarse en reducir retrasos diagnósticos y mejorar la ruta de atención durante el embarazo, asegurando que las mujeres con hallazgos compatibles sean evaluadas antes de la semana 20. La anticipación diagnóstica es fundamental para ofrecer intervenciones terapéuticas dentro de la ventana clínica recomendada.




