La atención oncológica integral del IMSS avanza hacia un modelo transdisciplinario que articula distintas especialidades médicas, unidades de referencia y mecanismos de navegación de pacientes. La estrategia busca mejorar la oportunidad del diagnóstico, la coordinación terapéutica y la continuidad del seguimiento para las personas adultas con cáncer atendidas por el Instituto Mexicano del Seguro Social.
El modelo es coordinado por la Coordinación de Atención Oncológica, Donación y Trasplantes y se apoya en la Red de Atención Integrada Oncológica (RAIO), una estructura nacional que conecta 144 unidades con servicios especializados. De acuerdo con la información institucional, la red incluye 42 Centros de Referencia Estatales para la Atención de las Personas Adultas con Cáncer (OncoCREAA) y 13 Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE).
La propuesta busca superar una atención fragmentada mediante la participación coordinada de oncología médica, oncología quirúrgica, ginecología oncológica, radioterapia, hematología y otras disciplinas. El objetivo es que las decisiones clínicas se adopten de manera más ágil y que los tratamientos respondan a las necesidades particulares de cada paciente.
Atención oncológica integral del IMSS articula especialidades y niveles de atención
La atención del cáncer suele requerir múltiples intervenciones diagnósticas y terapéuticas, además de seguimiento prolongado. En este contexto, el IMSS plantea que la integración de especialidades puede reducir la fragmentación de los procesos y facilitar decisiones clínicas coordinadas.
Samuel Rivera Rivera, titular de la División de Atención Oncológica en Adultos del Instituto, señaló que las acciones institucionales están orientadas a ofrecer diagnósticos más oportunos, tratamientos personalizados y seguimiento integral, sustentados en evidencia y trabajo en equipo.
El carácter transdisciplinario del modelo implica que las diferentes áreas no intervienen de manera aislada, sino que comparten información y participan en la definición de la ruta asistencial. Para los equipos clínicos, esta organización puede favorecer una visión conjunta del caso; para las instituciones, exige mecanismos claros de referencia, contrarreferencia y comunicación entre unidades.
La RAIO conecta 144 unidades con servicios especializados
La Red de Atención Integrada Oncológica articula 144 unidades del IMSS. Dentro de esta estructura se encuentran 42 OncoCREAA y 13 UMAE, además de otras unidades con servicios especializados.
Según el Instituto, la red opera con criterios de referencia definidos para facilitar el acceso de los pacientes a la atención requerida. Esta organización resulta relevante en un sistema de gran escala, en el que las personas pueden iniciar su proceso en unidades con capacidades diagnósticas y ser remitidas posteriormente a centros con mayor complejidad terapéutica.
La existencia de criterios de referencia busca ordenar esos traslados y evitar que el acceso a especialistas dependa exclusivamente de gestiones aisladas. Sin embargo, la efectividad de la red también está relacionada con la disponibilidad de citas, la capacidad instalada, la oportunidad de los estudios y la coordinación entre los distintos establecimientos.
Para administradores hospitalarios y responsables de servicios oncológicos, el modelo demanda trazabilidad del recorrido de cada paciente, claridad en las responsabilidades de las unidades y seguimiento a los puntos en los que podrían presentarse retrasos.
Cáncer de mama refleja la demanda asistencial del Instituto
Como ejemplo de la dimensión operativa, el IMSS informó que atiende cada año alrededor de 13.000 pacientes de primera vez con cáncer de mama y mantiene en seguimiento a más de 60.000 personas con esta enfermedad.
Las dos cifras describen poblaciones distintas. La primera corresponde a pacientes que ingresan por primera vez a la atención institucional durante un año, mientras que la segunda refleja una población acumulada que continúa bajo seguimiento. Por esta razón, no deben sumarse ni interpretarse como el número anual total de casos.
El volumen reportado muestra la presión asistencial asociada con una de las principales causas de atención oncológica dentro del Instituto. También explica la necesidad de contar con rutas organizadas para diagnóstico, tratamiento, vigilancia y manejo de necesidades posteriores.
La atención de esta población puede involucrar cirugía, quimioterapia, radioterapia, valoración genética, rehabilitación, cuidados paliativos y seguimiento clínico, según las características de cada caso.
Navegación de pacientes para reducir barreras
Entre los avances mencionados se encuentra la consolidación de la navegación de pacientes. El IMSS define este componente como la gestión de las diferentes necesidades de atención dentro de un proceso clínico complejo.
La navegación busca acompañar el tránsito entre consultas, estudios, procedimientos y tratamientos. Su importancia radica en que los pacientes con cáncer pueden enfrentar múltiples citas, autorizaciones internas, desplazamientos y cambios de unidad durante su atención.
Una gestión coordinada puede ayudar a identificar barreras, orientar a las personas y reducir pérdidas durante el seguimiento. También permite que los equipos clínicos tengan mayor claridad sobre el estado de cada caso y las intervenciones pendientes.
Unidades funcionales apoyan la toma conjunta de decisiones
El Instituto también reportó el fortalecimiento de las unidades funcionales de atención oncológica, concebidas como espacios en los que se reúne el equipo multidisciplinario para evaluar los casos y tomar decisiones.
Estas unidades pueden favorecer la revisión conjunta de hallazgos clínicos, resultados diagnósticos y alternativas terapéuticas. Además, buscan reducir tiempos dentro de los procesos asistenciales y evitar decisiones desconectadas entre especialidades.
Desde la gestión hospitalaria, su funcionamiento requiere agendas coordinadas, disponibilidad de información clínica completa y mecanismos para documentar las decisiones. También exige que las recomendaciones definidas por el equipo puedan ejecutarse dentro de la capacidad de la red.
Registros institucionales para planear los servicios
Otro componente del modelo es el fortalecimiento de los registros institucionales. El IMSS considera que una información más precisa permite planear los servicios y diseñar estrategias acordes con las necesidades de la población derechohabiente.
Los registros pueden apoyar la estimación de demanda, la distribución de recursos, la identificación de necesidades por tipo de cáncer y el seguimiento de las rutas de atención. Para que esta información tenga utilidad operativa, debe ser completa, comparable y oportuna.
La consolidación del modelo dependerá de que la articulación entre especialidades y unidades se traduzca en procesos verificables. El número de establecimientos conectados y la magnitud de la población atendida muestran la escala de la estrategia; la evaluación posterior deberá establecer su efecto en la oportunidad diagnóstica, la continuidad terapéutica y los resultados de los pacientes.
