La Organización Panamericana de la Salud instó a los países de las Américas a fortalecer y ampliar el rol de la enfermería como una de las rutas estratégicas para mejorar el acceso a la salud y consolidar sistemas más cercanos a las necesidades reales de la población. El llamado se realizó en el marco del Día Internacional de las Enfermeras y los Enfermeros, conmemorado cada 12 de mayo, y pone en el centro de la agenda regional la necesidad de avanzar hacia modelos de atención donde estos profesionales tengan mayor autonomía clínica, participación en equipos interprofesionales y capacidad de respuesta en el primer nivel de atención.
El planteamiento de la OPS parte de una realidad estructural: el personal de enfermería representa el grupo más grande de la fuerza laboral en salud de la región, con cerca de 7,4 millones de profesionales. Su presencia en los servicios, comunidades y territorios los convierte en un componente esencial para la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, el manejo de condiciones crónicas y el acompañamiento continuo de pacientes y familias.
La importancia de este recurso humano es aún mayor en zonas rurales, remotas o con escasez de médicos, donde la enfermería suele ser el punto de contacto más cercano entre la población y el sistema de salud. En estos contextos, ampliar sus funciones no solo tiene implicaciones operativas, sino también sanitarias, porque puede mejorar la oportunidad de la atención, reducir barreras geográficas y fortalecer la continuidad del cuidado.
En este escenario, la enfermería de práctica avanzada adquiere relevancia como una modalidad que permite a profesionales con formación especializada asumir mayores responsabilidades clínicas. Entre estas funciones se incluyen la evaluación, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de pacientes y comunidades, siempre dentro de marcos normativos claros y con modelos de atención organizados.
OPS llama a modernizar el rol de la enfermería en la atención primaria
El director de la OPS, Jarbas Barbosa, señaló que el fortalecimiento de la enfermería debe articularse con la atención primaria, la innovación tecnológica y la formulación de políticas públicas. “Impulsar la enfermería de práctica avanzada, fortalecer su rol en la atención primaria, incorporar la innovación y tecnologías digitales, y promover su participación en la formulación de políticas públicas son acciones fundamentales para mejorar el acceso, la calidad y la sostenibilidad de la atención”, afirmó.
La declaración resume una visión amplia del papel que la enfermería puede desempeñar en los sistemas de salud de la región. No se trata únicamente de aumentar funciones asistenciales, sino de integrar a estos profesionales en procesos de decisión, planeación sanitaria, transformación digital y rediseño de modelos de cuidado. Para los sistemas de salud, esto implica reconocer que la capacidad resolutiva no depende exclusivamente de la infraestructura o de la disponibilidad de médicos especialistas, sino también de equipos interprofesionales con competencias ampliadas y funciones bien definidas.
La OPS destaca que más de cien países en el mundo ya han incorporado roles ampliados de enfermería. En las Américas, Canadá y Estados Unidos cuentan con modelos consolidados, mientras que varios países de América Latina y el Caribe avanzan en la construcción de marcos regulatorios, programas de formación y nuevos modelos de atención. Esta diferencia muestra que la región no parte del mismo punto: algunos sistemas ya tienen experiencia en la integración de enfermeras y enfermeros de práctica avanzada, mientras otros aún deben resolver barreras normativas, educativas y organizacionales.
La evidencia citada por la OPS señala que, cuando estos profesionales cuentan con mayor autonomía y respaldo institucional, pueden contribuir a mejorar el acceso oportuno a los servicios, fortalecer la continuidad del cuidado y aumentar la satisfacción de las personas atendidas. Este último aspecto es relevante porque la expansión de roles no se presenta solo como una medida de eficiencia, sino como una oportunidad para ofrecer una atención más humana, cercana y sostenida en el tiempo.
Barreras regulatorias, formación limitada y resistencia institucional
Aunque el potencial de la enfermería de práctica avanzada es amplio, su implementación enfrenta desafíos concretos en la región. La OPS identifica tres barreras principales: marcos regulatorios desactualizados, oferta limitada de formación especializada y resistencia a adecuar los modelos tradicionales de trabajo.
Los marcos regulatorios son determinantes porque definen el alcance de la práctica profesional, los niveles de autonomía, las responsabilidades clínicas y la forma en que estos perfiles se integran a los servicios de salud. Sin reglas actualizadas, la ampliación de funciones puede quedar limitada o generar incertidumbre en la operación de los equipos. Para los países que buscan avanzar en esta dirección, la regulación debe garantizar seguridad, calidad y claridad en la prestación de servicios.
La formación especializada constituye otro componente central. La enfermería de práctica avanzada requiere competencias clínicas, capacidad de evaluación integral, manejo de pacientes con condiciones crónicas, seguimiento comunitario y habilidades para trabajar en equipos interprofesionales. Por ello, la expansión de estos roles demanda programas académicos y trayectorias formativas alineadas con las necesidades actuales y futuras de los sistemas de salud.
La resistencia a modificar modelos tradicionales también puede limitar la implementación. En muchos sistemas, la organización del trabajo mantiene esquemas rígidos que no siempre aprovechan plenamente las competencias del personal de enfermería. Superar esta barrera requiere liderazgo institucional, claridad normativa y una cultura de trabajo colaborativo que reconozca la contribución de cada profesión dentro del equipo de salud.
Una oportunidad para avanzar hacia la cobertura universal
La OPS trabaja con los países de la región para superar estas limitaciones mediante el apoyo al desarrollo de marcos regulatorios modernos, la planificación de la fuerza laboral y la consolidación de equipos de salud interprofesionales centrados en las personas, las familias y las comunidades. Esta cooperación técnica busca que la ampliación del rol de la enfermería no sea una acción aislada, sino parte de una estrategia integral de fortalecimiento de los sistemas de salud.
En el contexto regional, expandir la enfermería de práctica avanzada puede contribuir a responder mejor a la carga de enfermedades crónicas, a la necesidad de atención continua y a las brechas de acceso que persisten en territorios con menor disponibilidad de servicios. También puede apoyar la transformación de la atención primaria, al incorporar perfiles con mayor capacidad clínica, seguimiento longitudinal y vínculo directo con las comunidades.
