En el contexto del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, conmemorado el 26 de marzo, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) puso de nuevo sobre la mesa un mensaje central para la salud pública: la detección temprana del cáncer cervicouterino sigue siendo uno de los instrumentos más relevantes para intervenir de manera oportuna lesiones precursoras y evitar su progresión a cuadros de mayor complejidad.
La institución, encabezada por Martí Batres Guadarrama, informó que durante 2025 realizó 151 mil 273 estudios de papanicolaou a 148 mil 806 mujeres, como parte de las acciones impulsadas en el marco de la política de salud promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La cifra evidencia un esfuerzo institucional orientado a fortalecer la pesquisa activa y el acceso a estudios preventivos entre la población femenina usuaria de los servicios del ISSSTE.
Diagnóstico oportuno del cáncer cervicouterino como eje de prevención
El diagnóstico oportuno del cáncer cervicouterino fue presentado por especialistas del instituto como un componente decisivo para aumentar las posibilidades de tratamiento y reducir complicaciones relacionadas con infecciones por VPH. En ese sentido, el ISSSTE destacó que cuenta con 62 clínicas de displasias distribuidas en hospitales generales, hospitales regionales y clínicas de medicina familiar, donde se detecta y trata el crecimiento anormal de células, además de incentivarse la realización de la citología cérvico-vaginal o papanicolaou.
La ginecobstetra del Centro de Atención Integral de la Mujer del Hospital Regional de Alta Especialidad “Lic. Adolfo López Mateos”, Jaqueline Scarlett Barreto González, explicó que las pacientes con datos de sospecha o lesiones identificadas en primer o segundo nivel son remitidas de manera directa a estas clínicas para una nueva valoración, confirmación de estudios y toma de decisiones terapéuticas.
De acuerdo con la especialista, este modelo de referencia permite que los casos con hallazgos sugestivos no queden limitados a una observación inicial, sino que avancen hacia un proceso clínico más preciso. La ruta asistencial descrita por el ISSSTE muestra una articulación entre niveles de atención que busca acelerar la confirmación diagnóstica y la intervención correspondiente.
Red institucional y tecnología para tratar lesiones precursoras
Uno de los elementos destacados por el instituto es la disponibilidad de recursos tecnológicos para el abordaje temprano de lesiones. En el Hospital Regional de Alta Especialidad “Lic. Adolfo López Mateos”, Barreto González señaló que se cuenta con un láser CO2, descrito como un equipo de última tecnología que permite retirar lesiones precancerosas, condilomas y posibles afectaciones en cérvix, vulva o vagina.
La especialista puntualizó que este procedimiento ofrece ventajas operativas y clínicas al ser rápido, menos doloroso y ambulatorio. Además, indicó que, tras la valoración médica, algunas pacientes pueden recibir el procedimiento en el mismo momento, lo que favorece una respuesta más ágil ante lesiones detectadas.
El alcance del equipo no se limita al tratamiento de lesiones internas del cérvix. Según lo informado por la especialista, también puede utilizarse frente a lesiones externas en vulva y vagina, ampliando así el espectro de intervención en patologías relacionadas con alteraciones precursoras o asociadas al VPH. Este componente tecnológico refuerza la capacidad resolutiva del hospital dentro de la red institucional del ISSSTE.
Factores de riesgo y necesidad de pruebas de detección
Desde el Hospital General “Tacuba” del ISSSTE, el encargado de Ginecología, Sergio Fuentes Morales, subrayó la relevancia de realizarse pruebas para la detección de VPH o lesiones en la zona vaginal. El especialista advirtió que la ausencia de diagnóstico, combinada con factores como el tabaquismo, un sistema inmune debilitado y múltiples parejas sexuales sin protección, puede derivar en un problema médico mayor.
En este contexto, el médico insistió en la necesidad de realizar pruebas que permitan identificar oportunamente lesiones cervicales que puedan originar cáncer, incluyendo lesiones de alto o bajo grado. Para ello, mencionó dos herramientas concretas: el papanicolaou y las pruebas de detección del VPH.
De acuerdo con lo expuesto por Fuentes Morales, estas pruebas se recomiendan entre los 25 y los 65 años de edad, un rango que el ISSSTE enfatiza como parte de su estrategia preventiva. Esta recomendación delimita con claridad el grupo etario en el que la vigilancia clínica debe sostenerse de forma periódica para aumentar las probabilidades de identificar alteraciones antes de que evolucionen.
Vacunación gratuita contra VPH y atención multidisciplinaria
La prevención del cáncer cervicouterino en el ISSSTE no se limita al tamizaje. El especialista del Hospital General “Tacuba” añadió que, desde el año pasado, la institución mantiene una campaña fuerte de vacunación gratuita contra el VPH dirigida a niñas de quinto grado de primaria y jóvenes de hasta 16 años. Según lo indicado, esta vacunación se aplica en tres dosis.
Esta acción preventiva incorpora un componente de protección anticipada que complementa las medidas diagnósticas. En términos institucionales, el mensaje del ISSSTE apunta a una estrategia que combina vacunación, tamizaje, seguimiento de lesiones y tratamiento oportuno, con el objetivo de reducir la carga futura de enfermedad asociada al VPH.
A ello se suma la conformación de un equipo multidisciplinario de especialistas para el manejo de esta patología. El instituto informó que cuenta con ginecólogos, oncólogos médicos, oncólogos quirúrgicos, patólogos y ginecoobstetras, entre otros perfiles clínicos, enfocados en la atención de este tipo de casos. Esta estructura refleja una respuesta integral frente al cáncer cervicouterino, desde la prevención y la detección hasta la intervención especializada.
Un mensaje institucional centrado en la detección temprana
La información difundida por el ISSSTE refuerza una línea de acción precisa: el cáncer cervicouterino requiere identificación temprana, seguimiento clínico oportuno y acceso efectivo a herramientas diagnósticas y terapéuticas. Las 151 mil 273 pruebas de papanicolaou realizadas a 148 mil 806 mujeres en 2025, la operación de 62 clínicas de displasias, el uso de láser CO2 en un hospital regional de alta especialidad y la continuidad de la vacunación gratuita contra VPH configuran una respuesta institucional enfocada en disminuir riesgos y atender lesiones antes de su progresión.
En un escenario donde los especialistas advierten sobre la influencia de factores de riesgo y la importancia de mantener controles entre los 25 y 65 años, el llamado del ISSSTE se concentra en no postergar la evaluación. La detección oportuna, según lo expuesto por sus propios médicos, no solo amplía las posibilidades terapéuticas, sino que puede marcar la diferencia entre una lesión tratable a tiempo y un cuadro oncológico de mayor complejidad.
