El ISSSTE puso en marcha su Segunda Jornada de Tequio Nacional “Elena Arizmendi” en 37 espacios distribuidos en los 32 estados del país, con la participación voluntaria de más de mil 500 personas y un alcance superior a un millón 300 mil derechohabientes y personal del organismo. La actividad se concentró en hospitales, clínicas y centros de trabajo, con intervenciones orientadas a mejorar las condiciones físicas de atención y fortalecer el entorno institucional.
El Instituto reunió a personal administrativo, operativo, derechohabientes y comunidad cercana en una intervención centrada en mejorar áreas de uso común y espacios asistenciales. La jornada buscó reforzar la calidad del servicio, recuperar entornos de trabajo y promover una dinámica de colaboración alrededor del cuidado de las instalaciones.
El alcance nacional de la actividad le dio un peso operativo importante dentro de la estructura del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. No se trató de una acción localizada ni de una jornada simbólica de bajo impacto. La movilización simultánea en distintas entidades del país muestra una apuesta por intervenir espacios concretos del sistema y trasladar a la operación cotidiana una idea de mejora visible en hospitales, clínicas y centros laborales.
ISSSTE despliega jornada nacional para mejorar hospitales, clínicas y centros de trabajo
Entre los sitios donde se desarrollaron trabajos destacan los Hospitales Generales “Dr. Belisario Domínguez”, en Chiapas, y “Dra. Columba Rivera Osorio”, en Hidalgo. También participaron Clínicas de Medicina Familiar en Nayarit, Nuevo León, Puebla y Tamaulipas, además de otras unidades incluidas en la jornada nacional.
Los trabajos reportados permiten dimensionar el tipo de intervención que impulsó el ISSSTE. En el Centro de Cirugía Ambulatoria del Hospital Regional “1° de Octubre”, en la Ciudad de México, se repararon tapas de tomacorriente. En la Unidad de Medicina Familiar Cunduacán, en Tabasco, se aplicó pintura en la sala de espera y se realizaron mejoras en áreas comunes. Son acciones puntuales, pero tienen efecto directo en la funcionalidad del espacio, en la seguridad básica de las instalaciones y en la percepción del servicio por parte de usuarios y trabajadores.
En la atención pública en salud, el estado de las instalaciones también comunica capacidad institucional. Un entorno limpio, ordenado y en mejores condiciones no reemplaza los desafíos estructurales del sistema, pero sí influye en la experiencia de atención, en la dinámica laboral del personal y en la imagen que proyecta la institución ante sus derechohabientes. En ese sentido, la jornada se ubica en una dimensión concreta del servicio que muchas veces resulta visible para el usuario desde el primer contacto con la unidad.
La intervención en hospitales, clínicas y centros de trabajo también refuerza una idea central dentro de la gestión pública en salud; la calidad del servicio no solo se mide por la atención médica o la respuesta administrativa, sino por las condiciones materiales en las que esa atención ocurre. El mantenimiento de las áreas comunes, la seguridad básica de la infraestructura y la conservación de espacios de espera o circulación forman parte del entorno que recibe todos los días a miles de personas.


Más de 1,500 voluntarios participaron en el Tequio Elena Arizmendi del ISSSTE
Uno de los elementos más relevantes de esta intervención fue la participación de más de mil 500 trabajadoras y trabajadores voluntarios, junto con derechohabientes y comunidad cercana. Esa combinación le dio a la jornada una dimensión más amplia que la de una brigada interna de mantenimiento. El ISSSTE vinculó a distintos actores en una tarea compartida sobre espacios que forman parte de la vida diaria de miles de personas.
Ese componente participativo refuerza una idea de corresponsabilidad en el cuidado de la infraestructura pública de salud. Cuando personal, usuarios y entorno social intervienen sobre un mismo espacio, la jornada deja de ser solo una acción operativa y adquiere un sentido institucional más profundo. También funciona como una señal de apropiación colectiva sobre lugares donde no solo se presta atención médica, sino donde además se construye la relación cotidiana entre la institución y su población usuaria.
La participación voluntaria de personal administrativo y operativo, sumada a la presencia de derechohabientes y comunidad cercana, proyecta además una imagen de colaboración que el ISSSTE busca vincular con el cuidado del servicio público. Esa combinación no solo amplía el alcance social de la jornada, sino que fortalece la idea de que las instalaciones de salud deben ser entendidas como espacios compartidos cuyo mantenimiento impacta directamente la experiencia institucional.
La jornada lleva el nombre de Elena Arizmendi Mejía, enfermera, humanista y fundadora de la Cruz Blanca Neutral. El homenaje conecta esta estrategia con una figura histórica asociada a la solidaridad, el compromiso social y la vocación de atención médica. Esa referencia le da identidad a la jornada y refuerza el mensaje institucional de que el cuidado del espacio también hace parte del cuidado de las personas.
Jornada del ISSSTE refuerza el trato digno y el cuidado de las instalaciones de salud
El “Tequio Elena Arizmendi” forma parte de la Estrategia Trato Digno del ISSSTE y está alineado con los ejes del Plan de 25 puntos para la Transformación del Instituto, impulsado por su director general, Martí Batres Guadarrama, en sintonía con los objetivos marcados por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Esa ubicación dentro de una ruta institucional más amplia le da continuidad a la jornada y la sitúa como una herramienta de gestión, no como una acción aislada.
Desde esa perspectiva, el trato digno no se limita al acto clínico, al trámite administrativo o al tiempo de respuesta en una consulta. También se expresa en la condición material de las unidades, en el orden de las áreas comunes, en la conservación de los espacios y en la capacidad del organismo para sostener entornos adecuados para la atención y el trabajo. El ISSSTE vinculó esa visión con una intervención práctica y visible en distintas entidades del país.
El balance operativo deja cifras concretas. La jornada alcanzó 37 espacios en las 32 entidades federativas, movilizó a más de mil 500 voluntarios y benefició a más de un millón 300 mil derechohabientes y personal del organismo. Ese resultado le da escala a una estrategia que combina mantenimiento, participación colectiva y fortalecimiento institucional.
La señal que deja esta jornada va más allá de las mejoras físicas realizadas en hospitales, clínicas y centros de trabajo. El ISSSTE colocó el cuidado del entorno como parte de su narrativa de servicio público y lo vinculó con una política interna de trato digno. En una institución de seguridad social con cobertura nacional, esa lectura tiene un peso claro; la calidad del servicio también empieza por el estado de los espacios donde se atiende, se trabaja y se recibe a la población.



