La cumbre celebrada en Francia marcó un paso de mayor concreción para el principio de Una sola salud, un enfoque que reconoce la conexión profunda entre la salud de las personas, los animales y los ecosistemas. El encuentro reunió a líderes mundiales, ministros, expertos y responsables de formulación de políticas con el propósito de transformar un marco conceptual ampliamente respaldado en acciones coordinadas de mayor impacto.
La discusión se dio en un contexto internacional atravesado por amenazas sanitarias múltiples. Entre los factores mencionados se encuentran el cambio climático, la degradación ambiental, la insalubridad alimentaria, la contaminación del agua, la pérdida de biodiversidad y el acceso desigual a la atención de salud. En ese escenario, la OMS subrayó que aproximadamente el 60 % de las enfermedades infecciosas conocidas en humanos tienen origen animal y que alrededor del 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas. Además, recordó que entre 2020 y 2021 la pandemia de COVID-19 provocó unos 15 millones de muertes en el mundo y pérdidas económicas por valor de billones de dólares.
Una sola salud entra en una fase de mayor ejecución internacional
El mensaje central de la cumbre fue que el enfoque de Una sola salud ya no puede limitarse a declaraciones generales. La OMS y sus aliados plantearon que, para evitar nuevas crisis, es necesario integrar de forma más efectiva a expertos de salud, agricultura y ganadería, medio ambiente y ciencia, con el fin de detectar antes los riesgos y responder con mayor rapidez.
En esa línea, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, remarcó que la protección de la salud humana no puede separarse de la salud animal ni del entorno compartido. Desde la perspectiva presentada en la cumbre, la utilidad del enfoque radica precisamente en romper compartimentos sectoriales y construir respuestas más eficaces frente a amenazas complejas.
Francia, como país anfitrión, asumió un papel político visible en ese tránsito de la teoría a la acción. El presidente Emmanuel Macron sostuvo que el principio no se limita a proteger la salud en sentido estricto, sino que parte del reconocimiento de un sistema único e inseparable entre seres humanos, animales y medio ambiente. En el marco del encuentro, el país reafirmó su apuesta por la cooperación internacional y las alianzas científicas como base de soluciones prácticas.
La OMS anuncia cuatro medidas concretas dentro de la estrategia Una sola salud
El anuncio más estructurado de la cumbre fue la presentación de cuatro grandes medidas. La primera es la planeación de una nueva red mundial de instituciones dedicada al principio de Una sola salud, impulsada por la OMS y los socios de la Alianza Cuatripartita, integrada por la FAO, el PNUMA y la Organización Mundial de Sanidad Animal. Esta red busca contribuir al cumplimiento de los objetivos del Plan de Acción Conjunto sobre el Enfoque de Una sola salud.
Esta nueva iniciativa pretende movilizar expertos de diversas disciplinas y ofrecer un apoyo más sólido y coordinado a los países. Su valor operativo estaría en traducir mejor las orientaciones globales en herramientas prácticas y respaldo en terreno, reforzar la formación y el aprendizaje entre pares a través de la Academia de la OMS y otras instituciones pertinentes, y establecer un modelo de prestación más claro y centrado en las necesidades nacionales.
La segunda medida es el fortalecimiento del componente científico. La OMS y sus asociados anunciaron la extensión y ampliación del Cuadro de Expertos de Alto Nivel para el Enfoque de Una sola salud (OHHLEP), principal órgano asesor científico mundial en la materia. Su mandato se extiende hasta 2027, y ya se proyecta una nueva fase para 2027–2029 con tres prioridades definidas: configurar la agenda mundial de investigación, apoyar el Plan de Acción Conjunto y promover una defensa de alto nivel basada en la ciencia y la evidencia.
Rabia y gripe aviar, dos amenazas priorizadas por la nueva agenda
La tercera medida anunciada fue un renovado impulso para eliminar las muertes humanas por rabia transmitida por perros de aquí a 2030. La iniciativa fue puesta en marcha por la OMS, la Organización Mundial de Sanidad Animal y el Institut Pasteur. El dato que sustenta esta prioridad es contundente: la rabia sigue causando casi 60.000 muertes humanas cada año, muchas de ellas en niños.
El planteamiento presentado en la cumbre es que esta iniciativa, liderada por países endémicos, no solo servirá para reforzar el compromiso político y la vigilancia comunitaria frente a la rabia, sino también como modelo para fortalecer sistemas más amplios de vigilancia y preparación bajo el enfoque de Una sola salud. Es decir, la rabia se convierte en un caso emblemático para demostrar cómo una enfermedad específica puede catalizar capacidades institucionales de mayor alcance.
La cuarta medida es un nuevo marco estratégico de colaboración contra la gripe aviar. La OMS y la Alianza Cuatripartita presentaron esta herramienta con el objetivo de fortalecer la coordinación en vigilancia, evaluación de riesgos, preparación y respuesta. El propósito declarado es ayudar a los países a pasar de intervenciones fragmentadas a una estrategia unificada, con impacto no solo en salud pública, sino también en seguridad alimentaria, medios de vida y biodiversidad.
La OMS asume la presidencia de la alianza global y refuerza la gobernanza
Otro anuncio de peso institucional fue que la OMS asumirá la presidencia de la colaboración de la Alianza Cuatripartita, reforzando su papel de liderazgo en la acción mundial coordinada junto con la FAO, la OMSA y el PNUMA. Bajo esta presidencia, la alianza priorizará la obtención de resultados medibles a nivel nacional, la agilización de la gobernanza y la alineación de esfuerzos en torno a prioridades específicas de alto impacto.
Este punto tiene relevancia porque la gobernanza ha sido uno de los desafíos recurrentes de los enfoques intersectoriales. La decisión de centralizar la coordinación en la OMS busca, según lo expuesto, dar mayor coherencia a la defensa política, la definición de normas y la generación de evidencia científica. En términos prácticos, el éxito de la agenda dependerá de que esa arquitectura institucional logre traducirse en capacidad operativa en los países.
Foro Mundial de Centros Colaboradores amplía la base científica y técnica
En paralelo con la cumbre, la OMS puso en marcha su primer Foro Mundial de Centros Colaboradores, programado entre el 7 y el 9 de abril. El encuentro reúne representantes de alto nivel, entre ellos el ministro de Sanidad de Francia, ministros de Alemania, Indonesia y Sudáfrica, el viceministro de Sanidad de Japón y más de 800 centros colaboradores de la OMS de más de 80 países.
La función de este foro, es profundizar la colaboración entre instituciones académicas y de investigación a nivel mundial, acelerar la innovación científica, promover el intercambio de datos, coordinar investigación y fortalecer capacidades. En conjunto con la cumbre, el foro proyecta una señal de continuidad: la estrategia de Una sola salud no se plantea solo como una agenda política, sino también como una plataforma de articulación científica internacional.
