La Organización Mundial de la Salud (OMS) lamentó el retiro de Estados Unidos de la OMS, tras la notificación formal de retirada del país norteamericano como Estado miembro, y afirmó que esta decisión “hace que tanto Estados Unidos como el mundo sean menos seguros”. La agencia sanitaria de Naciones Unidas también rechazó las acusaciones de Washington sobre su actuación durante la pandemia de COVID-19 y defendió que su trabajo se basó en evidencia científica, transparencia y cooperación con los Estados.
La OMS recordó que Estados Unidos fue uno de sus miembros fundadores y sostuvo que su participación histórica estuvo vinculada a “muchos de los mayores logros de la organización”. Entre los hitos mencionados se encuentran la erradicación de la viruela y avances sostenidos frente a enfermedades como polio, VIH, ébola, influenza, tuberculosis, malaria y enfermedades tropicales desatendidas.
También subrayó que el rol de Estados Unidos ha sido “clave” en múltiples resultados sanitarios globales, en línea con la trayectoria del país dentro del organismo. La OMS enmarcó esta relación en el contexto de la cooperación internacional en salud, resaltando el impacto que, a su juicio, tiene la retirada para la seguridad sanitaria global.
Bajo esta premisa, la OMS planteó que el retiro debilita tanto a la nación que se aparta como al conjunto de países, al afectar el trabajo multilateral frente a amenazas sanitarias.
¿Qué respondió la OMS a las acusaciones de Washington sobre su actuación en la pandemia?
Entre tanto, la OMS rechazó los señalamientos del gobierno estadounidense, que la acusó de haber “dañado y desprestigiado” a Estados Unidos, además de comprometer su independencia y fallar durante la gestión de la pandemia. Frente a estas afirmaciones, la organización indicó que, como con todos sus Estados miembros, siempre buscó colaborar con Estados Unidos “de buena fe” y “respetando plenamente su soberanía”.
Sobre la pandemia de COVID-19, la OMS reconoció que se trató de una crisis “sin precedentes” y admitió que ninguna institución o gobierno respondió de manera perfecta. Aun así, sostuvo que actuó “con rapidez, transparencia y basándose en la mejor evidencia científica disponible en cada etapa”, y que compartió la información de la que disponía de forma inmediata con la comunidad internacional.
El organismo recordó que reaccionó desde los primeros reportes de un conglomerado de casos de neumonía de origen desconocido en Wuhan, China, el 31 de diciembre de 2019. Ese mismo día, señaló, solicitó información adicional a las autoridades chinas y activó sus sistemas de gestión de emergencias. La OMS agregó que para el 11 de enero de 2020, cuando se informó la primera muerte por COVID-19, ya había alertado al mundo a través de canales formales, declaraciones públicas y redes sociales, además de convocar expertos internacionales y publicar guías técnicas para los países.
Asimismo, la OMS destacó que el 30 de enero de 2020 declaró la COVID-19 como una emergencia de salud pública de importancia internacional, el nivel máximo de alerta contemplado por el Reglamento Sanitario Internacional. En ese momento fuera de China había menos de 100 casos reportados y ninguna muerte registrada. En las primeras semanas de la crisis, añadió, el director general instó repetidamente a los países a actuar con urgencia, advirtiendo que la ventana de oportunidad para contener el virus se estaba cerrando.
La OMS niega haber impuesto confinamientos, vacunación obligatoria o uso obligatorio de mascarillas
En respuesta a las acusaciones sobre la imposición de medidas restrictivas, la OMS afirmó que nunca recomendó confinamientos obligatorios, mandatos de vacunación ni el uso obligatorio de mascarillas. Según el organismo, su papel consistió en asesorar y apoyar a los gobiernos, mientras que las decisiones finales correspondieron “exclusivamente” a las autoridades nacionales.
Este punto fue presentado por la OMS como una precisión frente a interpretaciones sobre su rol durante la emergencia sanitaria. En el comunicado, la agencia reiteró que su función se enmarca en la orientación técnica y en el acompañamiento, sin sustituir las competencias regulatorias o de orden público de cada Estado.
La organización insistió en que la cooperación con los Estados miembros se realiza bajo el principio de soberanía, en el que cada gobierno define la adopción de medidas según su marco normativo y su situación epidemiológica.
La OMS reafirma su imparcialidad y destaca acuerdos recientes en cooperación internacional
En el tramo final del comunicado, la OMS también rechazó la acusación de haber seguido una agenda politizada o influida por países hostiles a los intereses estadounidenses. Reafirmó su carácter imparcial como agencia especializada de Naciones Unidas, y recordó que está gobernada por 194 Estados miembros.
La OMS mencionó avances recientes en cooperación internacional, como la adopción del Acuerdo sobre Pandemias y las negociaciones para un sistema de acceso y reparto de beneficios sobre patógenos. En ese marco, la OMS expresó su esperanza de que Estados Unidos retome su participación en el futuro, pero aseguró que continuará trabajando con todos los países para garantizar el derecho a la salud como un derecho fundamental para todas las personas.
