La vacunación contra el sarampión en México mantiene su despliegue nacional como parte del Programa de Vacunación Universal y de las estrategias de respuesta ante la detección de casos. Con base en los registros de la plataforma SIS-CENSIA, del 1 de enero de 2025 al 6 de febrero de 2026 se han aplicado 14.297.330 dosis de vacunas contra el sarampión, mientras que para 2026 se adquirieron 27,3 millones de biológicos, de los cuales 23.361.000 están disponibles para su aplicación.
La Secretaría de Salud, a través del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CENSIA), reportó estos avances en el marco de una jornada que combina vacunación rutinaria, acciones intensificadas en población prioritaria y un componente de vigilancia epidemiológica orientado a prevenir la transmisión.
Cifras oficiales y capacidad de disponibilidad en 2026
En paralelo, la autoridad sanitaria informó que en 2026 se adquirieron 27,3 millones de vacunas contra el sarampión. De ese total, se dispone de 23.361.000 dosis para aplicación, y se mantendrá la adquisición de biológicos suficientes para proteger a la población. En términos operativos, esta disponibilidad constituye el respaldo para sostener la jornada en todo el país, incluyendo la atención a rezagos de esquema y la vacunación en contextos de brotes.
Grupos prioritarios: a quiénes se dirige la estrategia de aplicación
La Secretaría de Salud definió una priorización por grupos poblacionales, alineada con el esquema de vacunación y con medidas adicionales cuando existen brotes activos. De acuerdo con la información oficial, la vacunación contra el sarampión se dirige prioritariamente a:
- Niñas y niños de 12 meses, para recibir la primera dosis de la vacuna SRP.
- Niñas y niños de 18 meses, para recibir la segunda dosis de SRP.
- Menores de 6 a 11 meses que habitan en zonas con brotes activos, a quienes se aplica una dosis “0”.
- Rezagados de 2 a 9 años.
- Personas menores de 49 años que no cuenten con esquema completo o no recuerden haber sido vacunadas.
- Jornaleros agrícolas, personas migrantes y población con alta movilidad, especialmente en entidades con mayor incidencia.
La inclusión de población con alta movilidad y de personas que desconocen su antecedente vacunal subraya el enfoque de cierre de brechas y control del riesgo en segmentos donde la continuidad del esquema puede ser más difícil de documentar o completar.
Coordinación sectorial y despliegue operativo: quiénes participan y qué acciones se activan
El reporte destaca que el esfuerzo involucra a todo el Sector Salud bajo conducción de la Secretaría de Salud. En el despliegue participan Defensa, Marina, IMSS, ISSSTE, IMSS Bienestar y Pemex, además de la coordinación permanente con las 32 entidades federativas.
La estrategia operativa no se limita a la aplicación de dosis. La Secretaría de Salud señaló también:
- Despliegue de Equipos de Respuesta Rápida, como componente de reacción ante la detección de casos y el control de brotes.
- Semanas Nacionales de Vacunación, como mecanismo intensivo para ampliar coberturas.
- Campaña nacional de comunicación, orientada a informar y movilizar a la población objetivo.
- Trabajo coordinado con la OPS y otros organismos internacionales.
Esta arquitectura sugiere un modelo de ejecución multinivel: conducción federal, implementación estatal y acciones intensificadas en territorio para atender escenarios de mayor riesgo, particularmente cuando existen brotes activos o población con movilidad sostenida.
Vigilancia epidemiológica y seguimiento de coberturas: el componente de control sanitario contra el sarampión en México
La Secretaría de Salud indicó que continuará con el monitoreo permanente de la cobertura de vacunación y con la vigilancia epidemiológica como parte de las acciones para proteger la salud de la población y prevenir la transmisión del sarampión.
La vigilancia permite identificar oportunamente la circulación del virus o la aparición de casos, mientras el seguimiento de coberturas orienta decisiones para intensificar vacunación en grupos o territorios con mayor brecha de protección.
La mención explícita de “estrategias de respuesta ante la detección de casos” ubica la jornada como una intervención de salud pública que busca sostener esquemas de vacunación, pero también contener riesgos cuando se identifican eventos que requieren acciones rápidas, como la vacunación de menores de 6 a 11 meses en zonas con brotes activos.
