La endometriosis en México enfrenta un desafío que va más allá del dolor pélvico, la infertilidad o las manifestaciones ginecológicas. Un estudio publicado en el Boletín Científico de la Escuela Superior Atotonilco de Tula evaluó los niveles de depresión, ansiedad y estrés en mujeres mexicanas con diagnóstico médico de endometriosis, y encontró que el 75,3% presentó síntomas depresivos, el 66,8% síntomas de ansiedad y el 63,6% síntomas de estrés, en rangos que van de leves a extremadamente severos.
Este dato es clave para el personal médico, de salud mental, ginecología y gestión hospitalaria, ya que confirma una urgencia operativa: las rutas de atención para la endometriosis deben incluir evaluación psicológica y un seguimiento interdisciplinario del bienestar emocional, asegurando que el tamizaje inicial no se confunda con un diagnóstico psiquiátrico formal.
La investigación fue de tipo transversal, no experimental y descriptiva. Incluyó a 448 mujeres mexicanas de 21 a 60 años, con una edad promedio de 34,42 años. Todas contaban con diagnóstico médico de endometriosis, aceptaron participar voluntariamente y completaron los cuestionarios. La medición se realizó mediante una versión abreviada de 14 ítems del instrumento DASS-21, validada en población mexicana.
Endometriosis y salud mental en mujeres mexicanas
Visualización basada en un estudio transversal descriptivo con 448 mujeres mexicanas diagnosticadas con endometriosis. El tablero resume niveles de depresión, ansiedad y estrés medidos con una versión abreviada del DASS-21. Los resultados deben leerse como sintomatología de tamizaje, no como diagnóstico clínico.
Distribución por nivel de severidad
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Carga sintomática agregada
Porcentaje con síntomas de leves a extremadamente severos.
Comparativo general de los tres dominios
Resumen porcentual para lectura rápida en redacción, clínica y gestión sanitaria.
| Dimensión | Normal | Leve | Moderada | Severa | Extremadamente severa | Leve a extremadamente severa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Depresión | 24,8% | 16,7% | 22,8% | 18,8% | 17,0% | 75,3% |
| Ansiedad | 33,3% | 14,1% | 13,4% | 12,1% | 27,2% | 66,8% |
| Estrés | 36,4% | 10,9% | 24,6% | 17,6% | 10,5% | 63,6% |
Claves para interpretar el estudio
Implicación clínica
La endometriosis debe abordarse como una condición crónica con impacto físico, emocional y funcional. Los datos respaldan la necesidad de tamizaje psicológico y rutas interdisciplinarias en ginecología, dolor, fertilidad y salud mental.Precaución metodológica
El DASS-21 identifica sintomatología y malestar psicológico; no establece diagnósticos clínicos. La muestra fue no probabilística, por conveniencia y con reclutamiento mediante redes sociales y asociación civil.Hallazgos principales del estudio
| Dimensión evaluada | Mujeres en nivel normal | Mujeres con síntomas leves a extremadamente severos | Casos severos o extremadamente severos |
|---|---|---|---|
| Depresión | 24,8% | 75,3% | 35,8% |
| Ansiedad | 33,3% | 66,8% | 39,3% |
| Estrés | 36,4% | 63,6% | 28,1% |
La dimensión con mayor proporción de síntomas fue depresión, con 75,3% de participantes ubicadas en algún nivel de sintomatología. En ansiedad, el 66,8% reportó síntomas, mientras que en estrés la proporción fue de 63,6%.
El resultado más sensible desde el punto de vista clínico es la concentración de casos en rangos severos o extremadamente severos. En ansiedad, el 12,1% se ubicó en nivel severo y el 27,2% en extremadamente severo. En depresión, el 18,8% estuvo en nivel severo y el 17% en extremadamente severo. En estrés, el 17,6% fue clasificado como severo y el 10,5% como extremadamente severo.
Estos datos no deben interpretarse como prevalencias diagnósticas de trastornos mentales, porque el propio estudio aclara que el instrumento permite identificar sintomatología o malestar psicológico a modo de cribaje, no establecer diagnósticos clínicos. Sin embargo, sí aportan evidencia suficiente para justificar una mayor vigilancia emocional en mujeres con endometriosis.
La depresión, la ansiedad y el estrés no son hallazgos secundarios
La endometriosis es descrita en el estudio como una enfermedad ginecológica crónica caracterizada por la presencia de tejido similar al endometrial fuera del útero. Se asocia con dolor pélvico, dismenorrea, dispareunia, disquecia, disuria, infertilidad y alteraciones en la calidad de vida. El documento también señala que puede presentarse como endometriosis quística de ovario, superficial o profunda, con afectación de estructuras como vejiga, intestino o tabique rectovaginal.
En este contexto, el malestar emocional no aparece como un fenómeno aislado. La investigación expone que el dolor crónico, la infertilidad y las modificaciones en la vida cotidiana pueden contribuir al desarrollo de síntomas depresivos, ansiosos y de estrés. También plantea que la depresión y la endometriosis crónica pueden interactuar en un círculo de retroalimentación asociado a desregulación inmune, inflamación y percepción del dolor.
Para la práctica clínica, esto implica que el seguimiento de una paciente con endometriosis no debería limitarse a clasificar lesiones, controlar dolor o evaluar fertilidad. La evidencia presentada sugiere que la carga emocional debe considerarse como un componente relevante de la enfermedad, especialmente cuando los síntomas afectan actividades sociales, laborales, sexuales o familiares.
Una perspectiva para el sector salud mexicano
El valor del estudio está en que aporta datos específicos de mujeres mexicanas, una población sobre la cual los autores señalan que existía poca investigación conjunta en depresión, ansiedad y estrés asociados con endometriosis.
Desde una perspectiva de sistema de salud, el hallazgo obliga a revisar tres aspectos. Primero, la oportunidad diagnóstica y terapéutica de la endometriosis. Segundo, la integración de salud mental en servicios ginecológicos. Tercero, la necesidad de fortalecer investigación clínica con diseños más robustos, muestras probabilísticas y entrevistas diagnósticas estructuradas.
Los resultados del estudio son suficientemente consistentes para señalar una alerta sanitaria: más de la mitad de las mujeres evaluadas presentó algún grado de sintomatología en las tres dimensiones. Para hospitales, clínicas de ginecología, unidades de dolor, servicios de fertilidad y equipos de psicología, esto sugiere la conveniencia de establecer rutas de tamizaje emocional en mujeres con diagnóstico de endometriosis.
Metodología: qué midió el estudio y qué no midió
La investigación utilizó la escala DASS-21 en versión reducida de 14 ítems. La subescala de depresión incluyó 6 ítems, mientras que ansiedad y estrés incluyeron 4 ítems cada una. Los puntos de corte fueron ajustados proporcionalmente a partir de la versión original del instrumento.
Los autores reportaron adecuados niveles de fiabilidad interna. Para depresión, la subescala tuvo omega de .877 y alfa de Cronbach de .872. En ansiedad, omega de .706 y alfa de .701. En estrés, omega de .763 y alfa de .766. Estos indicadores respaldan la consistencia interna del instrumento en la muestra analizada.
El cuestionario fue aplicado mediante formulario de Google y distribuido por correo electrónico a integrantes de una asociación civil especializada en mujeres con endometriosis. También se difundió por redes sociales, mediante muestreo por bola de nieve. El análisis estadístico se realizó con JASP versión 19, incluyendo medidas descriptivas, frecuencias y porcentajes.
Esta metodología permite describir patrones de sintomatología, pero no establecer causalidad. Tampoco permite concluir que la endometriosis cause depresión, ansiedad o estrés en todas las pacientes. Lo que sí permite afirmar es que, dentro de esta muestra mexicana con diagnóstico médico de endometriosis, la carga de síntomas emocionales fue alta.
Estadísticos descriptivos reportados
| Dimensión | Mínimo | Máximo | Media | Desviación estándar |
|---|---|---|---|---|
| Depresión | 0 | 18 | 6,98 | 4,39 |
| Ansiedad | 0 | 12 | 3,90 | 2,62 |
| Estrés | 0 | 12 | 5,74 | 2,83 |
La media más alta correspondió a depresión, seguida de estrés y ansiedad. Este patrón es importante porque, aunque la ansiedad fue la dimensión con mayor proporción de casos extremadamente severos, la depresión concentró el mayor porcentaje total de mujeres con sintomatología de leve a extremadamente severa.
Implicaciones clínicas: tamizaje, derivación y manejo interdisciplinario
La principal implicación para el sector salud es la necesidad de pasar de un abordaje exclusivamente ginecológico a uno interdisciplinario. En mujeres con endometriosis, especialmente aquellas con dolor crónico, infertilidad, alteraciones funcionales o deterioro de calidad de vida, el tamizaje de depresión, ansiedad y estrés puede ayudar a identificar pacientes que requieren apoyo psicológico o evaluación especializada.
Lejos de medicalizar las emociones o asumir trastornos mentales en todas las pacientes, la alta frecuencia de estos síntomas exige una acción concreta: el equipo tratante debe indagar, registrar, orientar y derivar los casos que lo requieran.
En la consulta ginecológica, el abordaje podría incorporar preguntas breves sobre ánimo, sueño, preocupación persistente, irritabilidad, fatiga emocional, funcionamiento social y percepción del dolor. En servicios de mayor complejidad, podrían diseñarse rutas compartidas entre ginecología, clínica del dolor, psicología, psiquiatría, fertilidad y trabajo social.
Para administradores de clínicas y hospitales, el estudio también plantea una oportunidad de mejora en modelos de atención. Las pacientes con endometriosis pueden requerir más que procedimientos, imágenes o farmacoterapia. La carga emocional puede influir en adherencia, satisfacción, uso de servicios, ausentismo y continuidad terapéutica.
El estrés merece mayor atención en endometriosis
Uno de los aportes más relevantes del estudio es la inclusión del estrés. Los autores señalan que, aunque ansiedad y depresión han sido más investigadas en mujeres con endometriosis, el estrés ha recibido menor atención sistemática.
En la muestra analizada, el 63,6% presentó síntomas de estrés y el 28,1% se ubicó en niveles severos o extremadamente severos. Este dato no es menor. De acuerdo con la investigación, el estrés crónico se ha vinculado con activación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal y liberación sostenida de cortisol, mecanismos que podrían contribuir a disfunción inmune, inflamación persistente, progresión de la enfermedad y aumento en la percepción del dolor.
Aunque el estudio no prueba directamente esos mecanismos en la muestra mexicana, sí los incorpora como parte de la discusión científica. Por eso, la recomendación clínica razonable no es afirmar una relación causal directa, sino reconocer que el estrés debe incluirse en la evaluación integral de las pacientes.
Hacia una agenda de investigación y atención integral
La investigación abre una línea de trabajo relevante para México. Se requieren estudios que permitan conocer con mayor precisión la relación entre severidad de la endometriosis, intensidad del dolor, tiempo hasta el diagnóstico, infertilidad, tratamientos recibidos, calidad de vida y salud mental.
También sería útil diferenciar resultados según edad, tipo de endometriosis, presencia de dolor pélvico crónico, historia reproductiva, acceso a atención especializada y apoyo social. El estudio actual no ofrece esos cruces, pero deja claro que existe una carga emocional considerable que merece evaluación más profunda.
Para el sector salud, la agenda práctica debería orientarse a tres objetivos: identificar tempranamente el malestar psicológico, integrar rutas de atención interdisciplinaria y evitar que la endometriosis sea tratada como una condición exclusivamente orgánica. La experiencia de dolor, infertilidad, limitación funcional y afectación de la vida cotidiana puede transformar la trayectoria clínica de estas pacientes.
El estudio sobre mujeres mexicanas con endometriosis aporta evidencia relevante para la práctica clínica y la gestión sanitaria. Sus resultados muestran una alta frecuencia de síntomas de depresión, ansiedad y estrés en una muestra de 448 mujeres con diagnóstico médico confirmado. La depresión fue la dimensión con mayor proporción total de síntomas, mientras que la ansiedad concentró el porcentaje más alto en nivel extremadamente severo.
La lectura adecuada para el sistema de salud no es convertir estos datos en diagnósticos psiquiátricos, sino reconocer su valor como señal de alerta. La endometriosis debe abordarse como una enfermedad crónica con impacto físico, emocional y social. Para México, el reto está en construir rutas de atención que integren ginecología, salud mental, manejo del dolor y acompañamiento continuo, con base en evidencia y sin perder de vista las limitaciones metodológicas del estudio.
Descargue la investigación aquí:
