El panorama epidemiológico de México enfrenta una alerta roja tras el cierre del año 2025. El informe consolidado de la Secretaría de Salud (Ssa) ha revelado un preocupante aumento en la mortalidad por tosferina en México, registrando 73 defunciones confirmadas. Este incremento del 151% en comparación con el periodo anterior no solo es una cifra estadística; representa una fractura en las barreras de inmunización nacional, afectando de manera desproporcionada a los lactantes menores de un año.
La vulnerabilidad extrema de los menores de seis meses, quienes concentraron la mayoría de los decesos, subraya la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y las estrategias de comunicación en salud. Mientras el sistema de salud busca modernizarse —como se observa en iniciativas como el nuevo centro de simulación clínica del IMSS en Sonora—, la atención primaria y la vacunación básica siguen siendo la primera línea de defensa contra brotes de enfermedades inmunoprevenibles.
Análisis del brote de tosferina en México: Incidencia y geografía de la transmisión
La tosferina, o coqueluche, es una infección respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis. Su alta contagiosidad se manifiesta a través de gotas de Flügge y posee un periodo de incubación de 7 a 21 días. Durante 2025, México registró 1,582 casos confirmados, distribuidos en 31 de las 32 entidades federativas.
Sin embargo, el impacto no fue uniforme. El estado de Aguascalientes destacó con una tasa de incidencia de 6.69 casos por cada 100,000 habitantes, muy por encima de la media nacional. Otros polos críticos de contagio incluyeron a la Ciudad de México, Chihuahua y Nuevo León. Lo más alarmante es la tasa de letalidad: en estados como Puebla, la letalidad alcanzó niveles críticos superiores al 30%, lo que sugiere diagnósticos tardíos o cuadros clínicos de extrema gravedad en poblaciones con esquemas incompletos.
Fases clínicas y el peligro del diagnóstico tardío de la Tosferina en México
Uno de los retos para el control de la tosferina es su presentación clínica, que suele dividirse en tres etapas:
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Etapa Catarral (1-2 semanas): Síntomas inespecíficos similares a un resfriado común (rinorrea, febrícula, tos leve). Es el periodo de mayor contagiosidad.
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Etapa Paroxística (1-6 semanas): Aparición de accesos de tos violentos y repetidos, seguidos de un estridor inspiratorio característico («gallo»). En lactantes, esta fase puede no presentar tos, sino manifestarse mediante apnea, cianosis o rechazo al alimento, lo que eleva el riesgo de muerte súbita.
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Etapa de Convalecencia: Resolución gradual de la tos durante semanas o meses.
El esquema de vacunación en México: Piedra angular de la prevención
La Secretaría de Salud enfatiza que la vacunación es la única herramienta costo-efectiva para mitigar esta crisis. De las 73 muertes reportadas, 69 ocurrieron en niños que no contaban con ninguna dosis de vacunación.
Para garantizar una protección robusta, es imperativo cumplir con el esquema nacional vigente:
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Vacuna Hexavalente (Difteria, Tosferina, Tétanos, Haemophilus influenzae tipo b, Hepatitis B y Poliomielitis): Se deben administrar cuatro dosis fundamentales a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad.
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Refuerzo DPT: Una dosis adicional a los 4 años para mantener la inmunidad escolar.
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Estrategia para embarazadas (Tdpa): La aplicación de una dosis de Tdpa en cada embarazo, preferentemente entre las semanas 20 y 36, es vital. Esto permite la transferencia transplacentaria de anticuerpos que protegerán al neonato durante sus primeros dos meses de vida, antes de que pueda recibir su propia vacuna.
Estrategias de control y la «Estrategia Capullo»
Ante el aumento de casos, los expertos en salud pública recomiendan la implementación de la «Estrategia Capullo» (Cocooning). Esta consiste en vacunar a todos los adultos que convivirán estrechamente con el recién nacido (padres, abuelos, cuidadores) para crear un entorno libre de la bacteria alrededor del bebé vulnerable.
Adicionalmente, el CONAVE ha instado a:
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Capacitación Médica: Reforzar la capacidad del personal de primer contacto para identificar el «síndrome coqueluchoide» y diferenciarlo de otras infecciones virales.
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Vigilancia Activa: Notificación inmediata de casos probables y búsqueda intencionada de contactos.
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Educación Comunitaria: Combatir la desinformación vacunal que ha crecido en la era post-pandemia, explicando que la protección inmunológica de la madre y el niño es un derecho humano a la salud.
El repunte de la tos ferina en México es un recordatorio de que las enfermedades prevenibles no han desaparecido. La colaboración entre los sistemas de salud (IMSS, ISSSTE, Sedena y Salud estatal) y la sociedad civil es urgente. Solo mediante la recuperación de coberturas vacunales superiores al 95% y la atención oportuna de los brotes en estados críticos, México podrá frenar esta tendencia trágica y proteger el futuro de su población infantil.
