La inversión en salud de las mujeres continúa rezagada frente al tamaño poblacional y la carga de enfermedad: pese a que mujeres y niñas representan cerca de la mitad de la población mundial, este segmento captó solo 6% de la inversión privada en salud en los últimos cinco años, y las empresas enfocadas exclusivamente en salud femenina recibieron menos de 1%.
El planteamiento, consolidado en el informe Women’s Health Investment Outlook (World Economic Forum en colaboración con Boston Consulting Group, enero de 2026), es directo: no se trata únicamente de una brecha de equidad, sino de un “white space” o espacio en blanco de mercado con condiciones para crecer si se corrigen fallas históricas en investigación, datos, modelos de pago y rutas de adopción.
Inversión en salud de las mujeres y carga de enfermedad: más años vividos, pero en peor salud
El informe sitúa la discusión en un indicador de alto impacto para salud pública: aunque las mujeres suelen vivir más que los hombres, pasan 25% más de su vida en mala salud o con discapacidad.
Esta diferencia, lejos de ser un matiz estadístico, afecta bienestar, productividad y participación laboral, y refuerza la idea de que la salud femenina no puede restringirse a salud reproductiva.

En el marco del argumento macro, el WEF/BCG subraya que las mujeres “impulsan la mayoría de las decisiones de salud” a nivel global y son un pilar de estabilidad familiar, comunitaria y económica.
Bajo esa lectura, mejorar su salud no solo eleva desenlaces clínicos: también reduce riesgos sistémicos y sostiene economías más resilientes.
El Women’s Health Investment Index muestra un rezago estructural y una inversión concentrada
Para cuantificar flujos privados, el reporte introduce el Women’s Health Investment Index y presenta un diagnóstico con tres hallazgos centrales. El primero es la magnitud del subfinanciamiento: 6% del capital privado en salud se dirige a salud de las mujeres, mientras que las compañías exclusivamente orientadas a este campo captan menos de 1%.
El segundo hallazgo es la concentración del dinero en pocos frentes: 80% de los eventos de financiación y 90% del capital se dirige a tres áreas salud reproductiva, cuidado materno y cánceres en mujeres, dejando “white space” en condiciones que afectan a las mujeres de manera única, desproporcionada o diferente y que, en muchos casos, tienen alta carga y alta prevalencia.
Un mercado temprano: más apuestas iniciales y menos madurez comercial
Para medir flujos privados, el informe introduce el Women’s Health Investment Index y resume seis conclusiones estructurales. Primero, confirma el subfinanciamiento: 6% del capital privado en salud va a salud de las mujeres y <1% a empresas exclusivamente enfocadas en este campo.
Segundo, describe un mercado aún inmaduro: 50% de la inversión privada en compañías “women’s health-specific” permanece en etapas más tempranas, frente a 32% del promedio del sector salud.
Tercero, identifica una concentración marcada: 80% de los eventos de financiación y 90% del capital se dirige a tres áreas salud reproductiva, cuidado materno y cánceres en mujeres, dejando amplias zonas subatendidas en condiciones específicas de mujeres y en enfermedades de alta prevalencia que las afectan de forma diferente o desproporcionada.
Brechas geográficas y señal de alerta en salud digital
El documento también advierte asimetrías regionales: la actividad se concentra en Norteamérica y Europa, mientras que los países de ingresos bajos y medios están subrepresentados pese a su carga de enfermedad.

Esta brecha es relevante porque limita la construcción de evidencia contextual y frena modelos de acceso adaptados a sistemas con menor capacidad de gasto per cápita.
En salud digital (una vitrina de la innovación reciente) el contraste se vuelve más visible: en 2023, las compañías de salud de las mujeres captaron 2% de los USD 41,2 mil millones de financiación venture de health-tech.
Aunque el informe no presenta esto como un fracaso tecnológico, sí lo plantea como una señal de mercado: la digitalización avanza, pero la salud femenina no está recibiendo capital proporcional ni diversificado.
Seis áreas prime para inversión en salud de las mujeres: dónde ve tracción el WEF
A partir del análisis de carga global de enfermedad y de señales de mercado, el informe identifica seis áreas prime para inversión, no como lista exhaustiva, sino como un mapa práctico para distintos perfiles de inversionista (temprano, crecimiento, tardío).
Dos criterios guían la selección: (1) nivel de actividad actual del mercado (eventos de financiación, evidencia, incumbentes, reembolso) y (2) señales de oportunidad futura (tendencias de carga, cambios de política, giros regulatorios, avances científicos y señales tempranas de inversión).
Las seis áreas son: terapéuticas oncológicas para cánceres en mujeres; plataformas virtuales integradas de salud femenina y gestión de beneficios; monitoreo remoto de salud materna; plataformas de salud mental centradas en mujeres; modelos de longevidad y bienestar “women-first” tipo concierge; y wearables y plataformas para salud metabólica femenina (incluyendo SOP, diabetes gestacional e insulinorresistencia).
Señales de mercado: desde oncología hasta monitoreo remoto y salud metabólica
En oncología, el informe describe el segmento de cánceres en mujeres como uno de los más activos comercialmente. Reporta un mercado direccionable estimado de ~USD 25 mil millones en Norteamérica y ~USD 70 mil millones a nivel global en 2025; además, entre 2020 y 2025 se habrían recaudado ~USD 119 mil millones en ~650 transacciones, con un patrón en el que las operaciones de M&A representarían una fracción menor de eventos, pero una proporción alta del flujo de capital.
En el frente metabólico, el documento apunta a oportunidades impulsadas por la convergencia entre transiciones hormonales y riesgo cardiometabólico, y por la expansión de soluciones de monitoreo y acompañamiento. En su caracterización de “wearables y plataformas” enfatiza condiciones como SOP, diabetes gestacional e insulinorresistencia, con seguimiento continuo y coaching conductual.
Hoja de ruta del informe
El WEF/BCG plantea que el salto de inversión exige reducir incertidumbre clínica y financiera. En su marco, esto implica fortalecer investigación y evidencia (incluyendo datos desagregados por sexo y género), modernizar rutas regulatorias y criterios de evaluación, y avanzar hacia mecanismos de reembolso más claros que permitan ingresos previsibles y escalamiento.
Además, el reporte sugiere que la articulación entre capital, política pública e innovación es clave para romper el círculo de subinversión. La lectura final es que la salud de las mujeres no debe quedar confinada a tres áreas tradicionales de financiación: el “white space” identificado incluye condiciones de alta carga y alta prevalencia que requieren soluciones clínicas, digitales y de modelos de atención con capacidad real de llegar a escala.
Descarga el informe Women’s Health Investment Outlook aquí:



