PUBLICADO: noviembre 14, 2025 | 10:26 am

OCDE 2025 revela amplias brechas en el sistema de salud de México frente al promedio internacional

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El más reciente informe Health at a Glance 2025 de la OCDE sitúa a México con algunos de los niveles más bajos de inversión, capacidad hospitalaria y resultados clínicos del bloque, destacando brechas en cobertura, detección temprana y atención de condiciones críticas que presionan al sistema sanitario en su conjunto.
OCDE 2025 revela amplias brechas en el sistema de salud de México frente al promedio internacional

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El sistema de salud de México presenta rezagos estructurales significativos frente a los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El informe Health at a Glance 2025, que compara el desempeño de países miembros y asociados en indicadores de salud, acceso, calidad y recursos, muestra que México se ubica por debajo del promedio en la mayoría de dimensiones evaluadas. Este análisis detalla las cifras clave, las implicaciones para la gestión sanitaria y los riesgos que enfrenta el país en términos de sostenibilidad, desempeño clínico y capacidad operativa.

¿Cómo se posiciona México frente al promedio de la OCDE en salud, acceso y calidad?

El documento evidencia que México solo supera el promedio de la OCDE en 4 de 10 indicadores de salud y factores de riesgo, con ausencia de datos comparables en dos de ellos. La esperanza de vida, situada en 75.5 años, se encuentra 5.6 años por debajo del promedio OCDE, lo que refleja un estancamiento prolongado en los resultados de salud poblacional.

Las cifras de mortalidad prevenible (243 muertes por cada 100 000 habitantes) y mortalidad tratable (175 por cada 100 000) superan ampliamente los promedios internacionales (145 y 77, respectivamente). Este comportamiento indica debilidades en políticas de prevención, en control de enfermedades crónicas y en la capacidad resolutiva del sistema.

México presenta mejores resultados en factores de riesgo individuales, como menor prevalencia de tabaquismo (8.5% vs. 14.8 en la OCDE), menor consumo de alcohol (6.2 litros vs. 8.5) y menor proporción de adultos con actividad física insuficiente (28% vs. 30%). No obstante, la exposición a contaminación por PM2.5 es mayor que el promedio, situándose en 14.4 microgramos por metro cúbico.

En acceso y calidad, el país solo supera el promedio en 1 de 10 indicadores, con ausencia de información en tres variables. La cobertura efectiva alcanza 78% de la población, lejos de la aspiración de universalidad. La satisfacción con la disponibilidad de servicios de calidad es del 56%, por debajo del 64% registrado en la OCDE.

En desempeño clínico, los resultados son especialmente críticos. La cobertura de vacunación DTP es de 78%, inferior al promedio de la OCDE, mientras el tamizaje de cáncer de mama alcanza apenas 20%, comparado con 55% a nivel internacional. Los desenlaces de atención aguda muestran brechas severas: la mortalidad a 30 días por infarto agudo de miocardio es de 22.6%, frente al 6.5% promedio, y la mortalidad tras un accidente cerebrovascular llega a 17%, más del doble del estándar internacional de 7.7%.

¿Cuáles son las principales debilidades estructurales en financiamiento y recursos del sistema de salud de México?

El informe confirma que México solo supera el promedio de la OCDE en 1 de 10 indicadores de recursos, con carencias de información en tres áreas. La brecha de financiamiento es uno de los elementos más determinantes: el gasto per cápita en salud es de USD 1 588, muy por debajo de los USD 5 967 del promedio OCDE. Esto equivale a una inversión del 5.9% del PIB, frente a 9.3% en los países comparados.

Aunque el país destina una proporción similar al promedio a actividades de prevención (3.6% del gasto total), el bajo nivel de inversión general limita el impacto de estas estrategias en la salud pública.

El déficit en recursos humanos es evidente. México registra 2.7 médicos por cada 1 000 habitantes, frente a 3.9 en la OCDE, y 3.0 enfermeras, contra 9.2 en el promedio internacional. Esta brecha de talento crea tensiones operativas en hospitales, aumenta la rotación laboral, incrementa tiempos de espera y limita la expansión de servicios esenciales.

La infraestructura hospitalaria presenta un rezago estructural: existen 1.0 cama por cada 1 000 habitantes, mientras el estándar internacional se ubica en 4.2. En cuanto a tecnología diagnóstica, México cuenta con solo 10 equipos de tomografía, resonancia magnética y PET por millón de habitantes, en contraste con un promedio OCDE de 51. Esta escasez reduce la capacidad diagnóstica, retrasa procesos terapéuticos y afecta la oportunidad de atención en patologías críticas.

Panorama del desempeño clínico y epidemiológico

El análisis de la OCDE muestra que el desempeño epidemiológico de México se caracteriza por una combinación de limitaciones en prevención, bajo control de enfermedades y resultados adversos en patologías agudas. La elevada mortalidad prevenible y tratable evidencia una presión sostenida sobre la red hospitalaria y la atención primaria.

Factores ambientales como la exposición elevada a PM2.5 se suman a la carga de enfermedad y explican parte del incremento de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Aunque los factores de riesgo individuales son comparativamente menores, estos no compensan las deficiencias estructurales del sistema.

En indicadores de salud poblacional, la esperanza de vida exhibe un rezago persistente y una desaceleración en su crecimiento comparada con otros países emergentes dentro de la OCDE. Esta tendencia afectará la planificación en cronicidad, envejecimiento y capacidad instalada.

Brechas en acceso, cobertura y satisfacción ciudadana

La limitada cobertura del 78% de la población para servicios esenciales implica desigualdades significativas entre regiones y grupos socioeconómicos. A pesar de los esfuerzos de expansión de servicios y reformas recientes enfocadas en la atención primaria, la cobertura efectiva sigue fragmentada y sujeta a variabilidad por entidad federativa.

Los niveles de satisfacción, situados en 56%, evidencian una percepción de insuficiencia en capacidad instalada, calidad de atención y oportunidad de servicios. Esta brecha de percepción impacta la confianza en el sistema y condiciona el uso oportuno de servicios preventivos.

La baja cobertura en vacunación y la brecha notable en tamizaje de cáncer de mama muestran debilidades en la planeación de programas preventivos y en la integración de servicios a largo plazo.

Recursos humanos y capacidad hospitalaria en tensión

La escasez de médicos y, especialmente, de personal de enfermería genera cuellos de botella en servicios de urgencias, hospitalización y cuidados intensivos. El bajo número de camas hospitalarias limita la capacidad de respuesta ante incrementos de demanda estacionales y durante emergencias sanitarias, aumentando la saturación y afectando los desenlaces clínicos.

La limitada disponibilidad de equipos diagnósticos complejos restringe la detección temprana de enfermedades crónicas y neoplásicas, factores clave para mejorar la sobrevida y disminuir costos hospitalarios.

El conjunto de indicadores presentados por la OCDE constituye una señal de alerta para gestores públicos, aseguradoras, hospitales y autoridades sanitarias. Las brechas detectadas obligan a redirigir estrategias hacia cinco prioridades:

  1. Fortalecimiento de la atención primaria para mejorar la detección temprana y reducir mortalidad prevenible.
  2. Aumento del gasto en salud, especialmente en recursos humanos y tecnología diagnóstica.
  3. Expansión de la cobertura efectiva, con énfasis en servicios homogéneos y de calidad.
  4. Rediseño de la red hospitalaria, aumentando camas y capacidad resolutiva.
  5. Mejora de los desenlaces clínicos, mediante protocolos basados en evidencia y reorganización de rutas de atención.

Un sistema de salud que requiere reformas profundas y sostenidas

El informe Health at a Glance 2025 confirma que el sistema de salud de México enfrenta rezagos en salud poblacional, mortalidad tratable, capacidad diagnóstica, infraestructura y recursos humanos. Estos desafíos tienen implicaciones directas para hospitales, aseguradoras, prestadores y gobiernos, que deben anticipar presiones crecientes sobre la demanda, los costos y la sostenibilidad financiera.

Cerrar estas brechas requerirá inversiones sostenidas, reformas estructurales y una reorganización estratégica del modelo de atención para garantizar resultados equiparables a los de los países de la OCDE y mejorar la salud de la población mexicana.

Descargue aquí el informe completo:

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