PUBLICADO: abril 20, 2026 | 3:16 pm

Cobertura efectiva en diabetes: México enfrenta desiertos de atención que van más allá de la geografía

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Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública revela que solo el 13.2% de los mexicanos sin seguridad social con diabetes recibe tratamiento activo registrado, y apenas el 4.4% alcanza control metabólico, pese a que el 99.4% vive cerca de una unidad de atención primaria con capacidad suficiente.
Cobertura efectiva en diabetes: México enfrenta desiertos de atención que van más allá de la geografía

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La narrativa dominante sobre las brechas en salud en México suele apuntar a la falta de clínicas, médicos o distancias insalvables. Un estudio publicado en Salud Pública de México en abril de 2026 desafía esa visión. Investigadores del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) demostraron que los desiertos de cobertura efectiva en el primer nivel de atención para diabetes son, ante todo, un problema funcional: la infraestructura existe, pero los servicios no logran traducirse en resultados concretos de salud.

El análisis, de alcance nacional y con enfoque geoespacial microrregional, estimó la cobertura efectiva de detección, tratamiento y control metabólico de diabetes mellitus (DM) en la población sin seguridad social (PobSinSS) en 2022, aplicando el método de áreas de captación flotantes en tres pasos modificado con el modelo de Huff (MH3SFCA). Esta metodología probabilística calcula la accesibilidad espacial real de cada asentamiento considerando tiempos de viaje, capacidad instalada de las unidades y competencia entre establecimientos cercanos, superando enfoques tradicionales basados en simples radios de distancia.

Desiertos geográficos: marginales pero no inexistentes

De los 65.5 millones de personas clasificadas como PobSinSS, el estudio identificó que 296,000 (0.4%) vivían en desiertos geográficos primarios: asentamientos sin ninguna unidad de atención primaria en un radio lineal de 13 km. Otros 340,000 (0.5%), aunque físicamente cerca de una clínica, enfrentaban un desierto por capacidad instalada: las unidades accesibles no contaban con núcleos básicos suficientes para absorber la demanda potencial local.

Estos datos revelan que los desiertos geográficos y por capacidad, aunque no deben ignorarse en política pública, son casi residuales en el panorama nacional. El 82.7% de la PobSinSS residía a menos de 15 minutos de una unidad médica con capacidad funcional. La capacidad instalada total del sistema podría cubrir teóricamente entre 65.1 y 75.8 millones de personas, dependiendo de si se incluye al personal en servicio social (pasantes).

Dato clave para gestores: El 5.6% de la PobSinSS (aproximadamente 3.7 millones de personas) requería más de 30 minutos para alcanzar la unidad más cercana con infraestructura suficiente. Incluso dentro de este grupo con acceso geográfico, la cobertura efectiva para diabetes sigue siendo alarmantemente baja.

La cascada de atención para diabetes: donde el sistema falla

La magnitud del problema se hace evidente al analizar la cascada de atención para diabetes mellitus. Los investigadores estimaron que 4.37 millones de personas de la PobSinSS mayores de 20 años tenían necesidad de atención por DM en 2022 (prevalencia del 6.6%). Frente a esa necesidad, el sistema registró nueve millones de pruebas de tamizaje, con una cobertura de detección estimada en 53% y una tasa de positividad de 14%. Sin embargo, la cobertura se desploma en los eslabones siguientes.

Solo 578,470 personas estaban registradas en tratamiento activo en las unidades de atención primaria analizadas, lo que representa una cobertura efectiva de tratamiento de 13.2%. De ese grupo, únicamente 192,690 se encontraban en control metabólico registrado, cifra que corresponde a una cobertura efectiva de control de apenas 4.4% sobre el total estimado con DM.

Estas cifras, señalan los autores, son notablemente bajas incluso en comparación con otras estimaciones disponibles para México, lo que subraya la magnitud del rezago funcional del sistema.

Barreras funcionales: el eslabón invisible de los desiertos de atención

El hallazgo central del estudio es que las barreras que explican la baja cobertura efectiva no son geográficas ni de capacidad nominal. Operan después de que el paciente ha superado el acceso físico. Los autores señalan como posibles factores explicativos la baja adherencia a guías clínicas por parte del personal, discontinuidad en la provisión de medicamentos, alta rotación del personal de salud, deficiencias en el seguimiento de pacientes crónicos y factores del lado de la demanda como costos de transporte, tiempos de espera y percepción de calidad.

A esto se suma un fenómeno de desplazamiento hacia el sector privado. La ausencia de servicios efectivos en el sistema público puede llevar a los pacientes a buscar atención privada, lo que incrementa el gasto de bolsillo, profundiza inequidades y dificulta el seguimiento sistemático de los enfermos crónicos. Este proceso también distorsiona la medición de la cobertura efectiva al fragmentar los registros administrativos.

Una metodología que redefine cómo medir los desiertos de salud

El aporte metodológico del estudio no es menor. El modelo MH3SFCA integró datos del Censo de Población y Vivienda 2020, la Red Nacional de Caminos 2022, el Catálogo Único de Establecimientos de Salud (CLUES), el subsistema Sinerhias y el Sistema de Información de Prestación de Servicios (SIS), procesados con QGIS y R. La estimación de tiempos de viaje mediante el método de ruta de menor costo consideró pendiente del terreno, red vial, cuerpos de agua y ríos, generando un modelo de accesibilidad espacial más realista que los enfoques basados en distancia euclidiana.

Los resultados fueron integrados en tableros interactivos (R/Shiny) disponibles a través de la Unidad de Inteligencia en Salud Pública del INSP, lo que permite la consulta desagregada a nivel municipal. Esta plataforma constituye una herramienta de gestión para administradores de sistemas de salud, planificadores territoriales y tomadores de decisión.

Entre las limitaciones reconocidas por los investigadores se destaca el uso de estimaciones de prevalencia de diabetes derivadas de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2018, lo que puede subestimar la carga actual de DM dado que la prevalencia nacional ha aumentado aproximadamente 20% en los años recientes. Tampoco fueron modelados explícitamente factores socioeconómicos, lingüísticos o de percepción de calidad.

Implicaciones para la política sanitaria y la gestión clínica

Los autores proponen una diferenciación de intervenciones según el tipo de desierto identificado: unidades móviles y telemedicina para los desiertos geográficos; fortalecimiento de recursos humanos y físicos en unidades saturadas para los desiertos por capacidad; y programas de mejora de calidad, gestión de crónicos y estrategias de adherencia terapéutica para los desiertos de cobertura efectiva. Este último tipo es el predominante y el más complejo de resolver.

Para el sector de administradores de clínicas y gestores de redes de atención primaria, el estudio ofrece un marco de referencia preciso: no basta con garantizar que existe una unidad médica accesible. La cobertura efectiva exige procesos clínicos de calidad, abastecimiento sostenido de medicamentos, modelos de seguimiento activo de pacientes crónicos y métricas de desempeño que vayan más allá del contacto o la consulta registrada.

Consulta y descarga el estudio aquí:

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