PUBLICADO: febrero 27, 2026 | 1:41 pm

Hambre en América Latina y el Caribe baja al 5,1%, según informe de la ONU

Compartir noticia:

Informe ONU 2025, la subalimentación en América Latina y el Caribe bajó a 5,1% en 2024, pero persisten brechas, dietas caras y obesidad.
Hambre en América Latina y el Caribe baja al 5,1%, según informe de la ONU

Escucha esta noticia:

Cargando audio...

El más reciente informe ONU sobre hambre en América Latina y el Caribe, presentado en el Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025, reporta una reducción de la subalimentación por cuarto año consecutivo: en 2024 afectó al 5,1% de la población, por debajo del 6,1% registrado en 2020. Sin embargo, el documento advierte que más de 33 millones de personas aún padecen hambre y que la región enfrenta un doble desafío: cerrar brechas de acceso a alimentos y contener el aumento sostenido del sobrepeso y la obesidad.

En América Latina y el Caribe, el hambre retrocede, pero no desaparece. El informe anual (una publicación conjunta de FAO, FIDA, OPS/OMS, WFP y UNICEF) señala que la subalimentación disminuyó por cuarto año consecutivo y que, frente al máximo alcanzado en 2020, 6,2 millones de personas dejaron de padecer hambre en la región. La tendencia positiva convive con cifras que mantienen la alerta sanitaria: 167 millones de personas experimentan inseguridad alimentaria, 181,9 millones no pueden costear una dieta saludable y 141 millones de adultos viven con obesidad.

Informe ONU sobre hambre en América Latina y el Caribe: qué muestran los datos 2024

El indicador central del reporte ubica la prevalencia de subalimentación en 5,1% en 2024, con una disminución frente al 6,1% de 2020. El documento también describe avances diferenciados por países: Brasil, Costa Rica, Guyana y Uruguay registran una prevalencia de hambre inferior al 2,5%; Chile y México están muy cerca de ese umbral; y Argentina, Barbados, Colombia, Dominica y República Dominicana se sitúan ahora por debajo del 5%.

Las cifras muestran, además, una marcada heterogeneidad subregional. América del Sur registró la mayor mejora reciente, con una prevalencia promedio del hambre de 3,8%, tras una disminución de casi un punto porcentual entre 2022 y 2024. En contraste, Mesoamérica se mantuvo prácticamente sin cambios alrededor del 5%, y el Caribe se ubicó en 17,5%, resultado explicado por la situación de Haití, donde la subalimentación alcanzó 54,2% en el trienio 2022–2024.

Inseguridad alimentaria: mejora regional, pero brecha de género persiste

Más allá del hambre medida como subalimentación, el reporte aborda la inseguridad alimentaria moderada o grave como un indicador más amplio del acceso y la estabilidad alimentaria. En 2024, esta condición afectó al 25,2% de la población de la región, por debajo de la estimación mundial del 28% y con una disminución sostenida desde el máximo de 33,7% en 2020.

No obstante, el documento subraya una brecha estructural: la prevalencia de inseguridad alimentaria es 5,3 puntos porcentuales mayor en mujeres que en hombres. En términos de salud pública, el dato refuerza que la mejora promedio no implica reducción uniforme del riesgo, y que la desigualdad por género sigue siendo un componente central del problema alimentario y nutricional.

El costo de una dieta saludable: la región más cara del mundo

El informe sitúa el fenómeno en un contexto de presiones macroeconómicas posteriores a la pandemia, interrupciones del suministro y conflictos geopolíticos, con impacto directo en el precio de los alimentos. En 2024, el costo de una dieta saludable aumentó 3,8% en América Latina y el Caribe, lo que la convirtió en la región con el costo más alto a nivel mundial: USD 5,16 por día, ajustados al poder adquisitivo.

A pesar de ese aumento, el reporte indica que la asequibilidad mejoró en términos poblacionales: en 2024, 15,4 millones de personas adicionales pudieron acceder a una dieta saludable frente a 2021, cuando la inasequibilidad alcanzó un máximo de 197,3 millones. Aun así, el problema sigue siendo masivo: el 27,4% de la población regional (181,9 millones de personas) no pudo acceder a una dieta saludable en 2024.

Nutrición: menos desnutrición crónica, más obesidad y anemia en ascenso

El reporte plantea con claridad que la región enfrenta una carga de malnutrición en varias direcciones. En población adulta, la obesidad se consolidó como una señal de alarma: la prevalencia se duplicó desde el año 2000 y llegó a 29,9% en 2022, casi el doble de la estimación mundial de 15,8%.

En paralelo, la anemia en mujeres de 15 a 49 años afectó al 19,9% en 2023. Aunque esta prevalencia está por debajo del promedio mundial (30,7%), el informe resalta que las tasas han aumentado de manera constante en la región desde 2014, lo que introduce un componente de riesgo persistente en salud materna, productividad y desarrollo.

En niños menores de 5 años, los indicadores muestran avances y retrocesos simultáneos. La prevalencia de retraso del crecimiento fue de 12,4%, consistentemente por debajo del promedio mundial durante los últimos 25 años. Además, la emaciación infantil se estimó en 1,3% en 2024, y la mayoría de países ya alcanzó la meta de la Asamblea Mundial de la Salud de 2025 sobre emaciación. Sin embargo, el sobrepeso infantil mantiene una tendencia al alza: alcanzó 8,8% en 2024, por encima de la estimación mundial, y la región no está en camino de cumplir la meta 2030 de reducir y mantener esta prevalencia por debajo del 3%.

Brechas, ruralidad y entornos alimentarios

Las declaraciones incluidas en el documento refuerzan un enfoque de políticas públicas centrado en desigualdades y transformación de sistemas alimentarios. Desde FAO, su Subdirector General y Representante Regional, René Orellana Halkyer, sostuvo que la región redujo hambre e inseguridad alimentaria, pero persisten desigualdades en acceso y asequibilidad, y llamó a abordar el incremento de sobrepeso y obesidad con un enfoque integral e intersectorial.

Desde FIDA, la Directora Regional Rocío Medina Bolívar señaló que, pese al avance, las mujeres y las comunidades rurales enfrentan mayores niveles de inseguridad alimentaria, y planteó que apoyar el desarrollo rural y a quienes producen alimentos es esencial para fortalecer resiliencia y crecimiento sostenible. Por su parte, Lena Savelli, Directora Regional del WFP, remarcó que las desigualdades entre subregiones, dentro de los países y entre mujeres y hombres limitan la noción de progreso real.

En la dimensión regulatoria y de entorno alimentario, el director de la OPS, Dr. Jarbas Barbosa, atribuyó la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad a ambientes poco saludables con alta disponibilidad de ultraprocesados y acceso limitado a alimentos saludables, y mencionó medidas como instrumentos fiscales, regulación de promoción y publicidad y etiquetado frontal de advertencia para favorecer dietas más saludables.

Una reducción que exige sostener el rumbo

El Panorama Regional 2025 muestra una región que avanza en reducción del hambre, pero aún convive con brechas persistentes y una transición nutricional que se expresa en obesidad creciente y anemia en aumento. Los datos sitúan el desafío en dos planos simultáneos: consolidar la reducción de la subalimentación y acelerar intervenciones sobre acceso real a dietas saludables, con énfasis en mujeres, ruralidad y subregiones con rezagos profundos.

Compartir noticia:

Publicado por:

Temas relacionados:

RELACIONADAS

Otras noticias para ti

¡Suscríbete y recibe contenido exclusivo!