En México, el 40,5 % de los adultos que viven con hipertensión arterial desconoce que padece esta enfermedad, una condición que puede avanzar sin síntomas y aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares. La cifra fue destacada por la Secretaría de Salud de México al presentar los resultados de una investigación encabezada por especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
El análisis, publicado en la revista científica Salud Pública de México, utilizó información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2021-2024 para estimar la prevalencia, el diagnóstico, el tratamiento y el control de la hipertensión entre adultos de 20 años o más. También examinó las diferencias por entidad federativa, tipo de localidad y condiciones sociodemográficas.
¿Qué porcentaje de mexicanos sufren de hipertensión?
La prevalencia nacional de hipertensión arterial fue de 29,1 %, con diferencias por sexo y edad. Entre los hombres alcanzó 31,6 %, mientras que en las mujeres se situó en 27,0 %.
La edad mostró una de las variaciones más marcadas. En los adultos de 20 a 39 años, la prevalencia fue de 11,3 %, mientras que entre las personas de 60 años o más ascendió a 60,9 %. De acuerdo con los investigadores, la enfermedad fue 5,4 veces más frecuente en este último grupo que entre los adultos jóvenes.
Para el análisis, la hipertensión arterial se definió como una presión sistólica igual o superior a 140 mmHg, una presión diastólica igual o superior a 90 mmHg o el uso de medicamentos antihipertensivos. Debido a que la enfermedad suele ser asintomática, la medición periódica de la presión continúa siendo la herramienta necesaria para identificarla.
El diagnóstico concentra la principal brecha de atención
Los investigadores utilizaron la cascada de atención para seguir el recorrido de las personas desde la presencia de la enfermedad hasta su diagnóstico, tratamiento farmacológico y control de la presión arterial. Este modelo permite identificar en qué punto se produce la mayor pérdida de continuidad.
Los resultados muestran que el principal desafío se encuentra entre tener hipertensión y recibir el diagnóstico. La Secretaría de Salud destacó que 40,5 % de quienes viven con la enfermedad no conocía su condición. Además, entre las personas que recibían tratamiento farmacológico, 60,1 % tenía la presión arterial controlada, definida como valores inferiores a 140/90 mmHg.
La diferencia entre recibir medicamentos y alcanzar el control indica que la atención de la hipertensión no termina con la prescripción. El propio estudio plantea la necesidad de considerar la adherencia al tratamiento, el seguimiento clínico, las modificaciones en el estilo de vida y las capacidades de los servicios sanitarios.
Menor diagnóstico y control en las localidades rurales
Las diferencias fueron más visibles al comparar localidades urbanas y rurales. En la cascada construida con información de las Ensanut 2023 y 2024, el 66,7 % de los adultos con hipertensión de localidades urbanas había sido diagnosticado, frente al 47,7 % de quienes residían en zonas rurales.
La proporción que avanzaba hacia las siguientes etapas también fue menor en estas últimas. En las localidades urbanas, 42,8 % de los adultos con hipertensión aparecía en la etapa de tratamiento y 25,8 % en la de control. En las rurales, las proporciones descendieron a 29,8 y 15,9 %, respectivamente.
Los autores señalan como posibles explicaciones la distancia para acceder a los servicios, la disponibilidad limitada de infraestructura y personal sanitario, las dificultades económicas y otras barreras para acudir a consulta. Sin embargo, estas posibilidades deben entenderse como interpretaciones planteadas por los investigadores y no como relaciones causales demostradas por el estudio.
¿Cuál estado mexicano presenta más casos?
La distribución territorial tampoco fue homogénea. Las prevalencias más elevadas se observaron en Sonora, con 40,6 %; Chihuahua, con 37,4 %, y Baja California, con 35,9 %. Las estimaciones más bajas correspondieron a Colima, con 20,7 %; Tlaxcala, con 23,3 %, y Guerrero, con 24,2 %.
El estudio también identificó diferencias entre el tratamiento farmacológico y el control de la presión arterial. En Baja California, 94,7 % de la población diagnosticada reportó tratamiento, pero la proporción con presión controlada fue de 48,2 %. En Sonora, los indicadores fueron de 88,0 y 54,6 %, respectivamente.
Estos resultados no deben interpretarse como una clasificación definitiva del desempeño estatal. Las estimaciones presentan intervalos de confianza distintos y describen la situación observada en los datos agrupados de la Ensanut Continua 2021-2024.
Las brechas también se relacionan con las condiciones sociales
El nivel socioeconómico y la escolaridad mostraron diferencias en el control de la enfermedad. Entre las personas del tercil socioeconómico bajo que recibían tratamiento, 53,8 % tenía la presión arterial controlada, frente a 64,2 % en el tercil alto.
La prevalencia también fue mayor entre los adultos sin escolaridad, con 49,4 %, mientras que entre quienes tenían licenciatura o un nivel superior fue de 19,1 %. En cuanto al control, la proporción fue de 47,3 % entre las personas sin escolaridad y de 67,8 % entre quienes contaban con bachillerato o formación técnica.
Por tratarse de un estudio transversal, estos resultados permiten identificar asociaciones y desigualdades, pero no establecer que la escolaridad o el nivel socioeconómico sean la causa directa de las diferencias observadas.
Hasta 1,1 millones de eventos cardiovasculares serían potencialmente evitables
La investigación estimó el número de eventos cardiovasculares que podrían evitarse durante los próximos diez años si la presión arterial de la población adulta se mantuviera en valores normales.
Con la escala de predicción Globorisk, el cálculo fue de 943.364 eventos potencialmente evitables: 408.961 en hombres y 534.403 en mujeres. Al utilizar la escala de riesgo de la Organización Mundial de la Salud, la estimación aumentó a 1.119.060 eventos, de los cuales 543.278 corresponderían a hombres y 575.782 a mujeres.
Estas cifras representan escenarios estadísticos condicionados al control de la presión arterial. No corresponden a eventos ya registrados ni permiten afirmar que necesariamente se evitará esa cantidad de casos. Entre los eventos asociados con la hipertensión se encuentran el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular y otras complicaciones cardiovasculares.
Detección, seguimiento y acceso: los retos para el sistema de salud
Los resultados sitúan la detección temprana como una prioridad, pero también muestran que el desafío continúa después del diagnóstico. Los investigadores plantean fortalecer la medición comunitaria de la presión arterial, las campañas de concientización, la disponibilidad de medicamentos, los protocolos de atención y el acceso a servicios asequibles y de calidad.
La Secretaría de Salud recomienda medir la presión arterial al menos una vez al año. En personas mayores de 30 años o con sobrepeso, obesidad, diabetes o antecedentes familiares de hipertensión, la medición debería realizarse con mayor frecuencia.
Nota metodológica
El artículo señala que se revisó información de 34.954 participantes de la Ensanut Continua 2021-2024. Después de aplicar los criterios de selección y las exclusiones correspondientes, el análisis epidemiológico de prevalencia quedó conformado por 25.101 adultos de 20 años o más, representativos de aproximadamente 73,5 millones de personas.
La encuesta empleó un diseño probabilístico, polietápico y estratificado. Las mediciones de presión arterial fueron realizadas por personal capacitado mediante procedimientos estandarizados. Entre las limitaciones, los autores reconocen el carácter transversal del estudio y la imposibilidad de analizar algunas variables de estilo de vida como factores explicativos de los resultados.
